En el Ecuador, tener un membrete electoral es un gran negocio. Todo el mundo lo sabe. No solo se reciben fondos públicos que rara vez son debidamente justificados, sino que se puede cobrar por candidaturas. Nunca faltan los interesados que, ya sea por vanidad o por inversión económica, quieren constar en una papeleta electoral para ver si llegan a un carguito de elección popular.
Pero existe un negocio que es aún más rentable y desvergonzado: el alquiler de partidos. ¿Cuánto cuesta, ya sea en billetes o en candidaturas, alquilar un partido registrado en el Consejo Nacional Electoral (CNE) para poder terciar en una elección? No debe ser poco si nos atenemos a lo que está en juego: el manejo de instancias del Estado constituye una fuente gigantesca de recursos, desde presupuestos hasta empleos.
No obstante, para que este esquema funcione se requiere de un cierto grado de complicidad de las autoridades políticas y electorales. Mientras mayor es la informalidad institucional, más espacio hay para que estas prácticas se consoliden. Y el CNE ha contribuido a generar un ambiente caótico alrededor del próximo proceso electoral.
El panorama se enrarece aún más porque estamos en manos de una autoridad electoral absolutamente deslegitimada. La prórroga arbitraria de las funciones de los consejeros no hace más que sembrar la desconfianza general. Pero eso no es todo.
Empecemos. El adelanto de las elecciones a partir de un argumento tan burdo como inconstitucional (una supuesta amenaza climática) alteró de manera arbitraria el calendario electoral. Y el cálculo de los tiempos ha sido perversamente aplicado por el gobierno y por su CNE de bolsillo: de por medio tenemos cinco semanas de parálisis futbolera que, al final, nos cogerá a todos lluchiticos. Cuando nos recuperemos de la emoción de la final ya no quedará tiempo ni ánimo para hacer campaña.
Sigamos. La descalificación del partido correísta ha obligado a esa agrupación política a sellar un acuerdo inevitablemente opaco con el movimiento AMIGO, un membrete electoral sin trascendencia ni perspectiva. Pragmatismo ramplón sin la más mínima coherencia. Objetivo principal: asegurar cargos públicos para los nuevos aspirantes a burócratas y para aquellos que buscan reelegirse. El tetismo en su máxima expresión.
Terminemos. La suspensión o encarcelamiento de varios alcaldes que apuntaban a la reelección está generando un completo relajo administrativo y electoral. En las cuatro ciudades afectadas, los chanchullos y las contorsiones electorales estarán a la orden del día. ¿Está consciente el gobierno de la grave conmoción que esta ofensiva va a provocar en estos municipios? ¿Se justifica el caos con el único propósito de inclinar la cancha a su favor?
Pésimo ambiente para poder disfrutar del mundial de fútbol en paz.
Junio 11, 2026
