Ver las imágenes de las playas luego de los «farrones» vacacionales, es reflejo de cómo va la sociedad.
Va, desesperada por ejercer inconsciencia, por subir el volumen hasta no escucharse los pensamientos.
Va, al hogar de otros a ensuciar a dos manos mientras se queja de que nadie limpia su porquería.
Va, a llenar de plástico el mar para que su contaminación regrese en nuestro alimento.
Va, a romper vidrios en la playa aunque se lastime a sí misma.
Va, a dejar regada una versión apocalíptica de la felicidad, para que a la mañana siguiente los niños jueguen con su desastre y aprendan que destruir te hace grande.
Va, el país va, levantando los hombros y repitiendo «ya nada», «todos hacen», «no es culpa».
¿Y qué le vamos a hacer? Si los que botan… Votan.
