¿Quién dijo que iba a ser fácil? Cuando no salen las cosas como se planean, uno muerde el polvo. Se queda aturdido, se culpabiliza con la pregunta ¿en qué fallé? si todos parecían contentos, todos sonreían y mirándonos a los ojos decían que todo estaba bien. Pero, la gente, y la más cercana, miente. ¿Esto es bueno o malo? No, es la naturaleza del ser humano, (perversa, pero naturaleza humana), es un bienvenido a la vida, me dijo recientemente mi maestro de tai chi, por una derrota. Pero poco a poco se entiende que perdemos batallas, que eran necesarias perderlas para avanzar a un objetivo mayor.
El domingo pasado ganó el No en la consulta popular, (aunque decir ganar o perder no es lo correcto), pero las negativas a las preguntas son normales cuando se escoge el camino de la democracia. Este es un punto a favor del presidente Daniel Noboa, ya que puso a disposición de los ecuatorianos preguntas fundamentales. Quien lo acusa de dictador, se equivoca. Sí, quizás no se vio el panorama completo y se tuvo una mirada de glaucoma. Sí, hay situaciones fundamentales que se deben cambiar, como mejorar la crítica situación de la salud en el Ecuador, las brechas económicas, la especulación en los mercados por el alza del diésel, enfrentar con mejor estrategia a la oposición que siempre pesca a río revuelto y aunque parezca menos importante, no lo es, manejar con empatía a los periodistas, pues al final del día son las ventanas por donde se deja ver la información. Seleccionar con más cuidado a los voceros que transmiten las ideas de cambio. Presidencia tiene un buen equipo de comunicación, ahora es momento de mostrar asertivamente gestión. El No le exige mayor trabajo a favor de las mayorías.
Tampoco iba a ser fácil enfrentar al crimen organizado transnacional, es aquí donde las amenazas hibridas iban a “invertir” dinero en una campaña sucia, ya que hubo bastante pauta en redes sociales con falacias. Enfrentar al narcotráfico no es fácil, en algunos países hasta ponen presidentes. Además de este peligro, había descontento social, el elector llegó a las urnas desgastado por la inseguridad y confrontaciones.
Es momento de analizar lo ocurrido en el marco de que, a escala latinoamericana, según el Latinobarómetro del 2024, las personas detestan a los partidos políticos, a sus congresos y asambleas; sin embargo, los ecuatorianos votaron para que no se reduzca el número de asambleístas. ¿Por qué? La deducción puede ser que el rechazo fue a la gestión e imagen del mandatario. En otros países a lo largo de la historia del mundo se dan estos casos, pero esto no significa el fin de un presidente y su gobierno, es una medición de su aceptabilidad popular. Son necesarios los cambios y el trabajo para revertir esa realidad ciudadana.
Poniéndonos en la línea de la teoría de Maquiavelo, quizás si el Jefe de Estado habría separado de su gobierno a los malos elementos antes de la consulta popular, podía dar una muestra de que está atento en hacer justicia ante las denuncias que afectan a sus autoridades. En el camino, según Maquiavelo, el gobernante deja de lado a amigos y se hace de otros, pero es bueno mirar quienes son realmente leales y no quieren su espacio de poder. Si bien a los enemigos hay que tener cerca, no se puede confiar tanto, pues los malos políticos y corruptos ganan por experiencia. Ellos ya han visto caer gobernantes y sacrifican hasta su madre por mantener su poder y siempre aparecerán vestidos de buena gente frente al mandatario, pero por detrás arman trampas y en más de una ocasión se atreven a decir: “aquí mando yo, no el Presidente”.
Una vez más, para los que trabajamos en estrategias políticas comunicacionales, nos queda claro que la entrega de regalos, bonos, décimos adelantados, realización de eventos, no garantizan que vayan a votar por el objetivo deseado. La gente toma lo que le dan y luego vota como le parece en ese momento. La gente también odia, si no hay que ver cómo festejan algunos, como odiadores a los que les dieron un dulce que aplaca su amargura. Pero también hay gente que está atenta a la gestión y no dudará en apoyar al Presidente si mira un cambio social favorable.
También le piden hacer cambios profundos como sacar a los correistas de sus filas, si bien pueden ser buenos operadores porque ya saben “el teje y maneje” del Estado, ellos no dudarán en aplicar la traición, y jugarán doble, como dobles agentes, pues fueron formados como soldados de la revolución. El presidente debe cuidar su entorno, mirar quién está al frente de las instituciones del Estado, quiénes tienen intereses y quiénes en realidad quieren un cambio. Ecuador no es un país fácil de gobernar, pero también en el país hay gente preparada académicamente y con valores, que está dispuesta a sacar a flote este barco.
Presidente, el primer paso debe ser sacar a los pillos, justamente por ese grupo social de adultos mayores que lo apoyó para que sea presidente del Ecuador, allí están los valores. Y también sacar a los aduladores, a usted le tienen que decir las cosas como son, aunque duelan. Usted escogió el símbolo del ave fénix, ella se forja en el fuego hasta la muerte y luego resurge. Parece poético, pero es un reto muy fuerte. Avance, no tiene otra alternativa.
