jueves, mayo 21, 2026

Fabrizio Pregliasco sobre el hantavirus: «No hay riesgo de una pandemia global»

El virólogo Fabrizio Pregliasco es una de las autoridades científicas más importantes de Europa. Desde Milán, Italia, habla para Plan V sobre las dimensiones del hantavirus y el ébola, los riesgos y las precauciones.

Por: Carla Maldonado. Desde Milán

El hantavirus y el ébola han copado las páginas de los medios italianos. El gobierno de Giorgia Meloni anunció estrictos controles en las fronteras y en las terminales aéreas para prevenir cualquier contagio. Sobre el tema, Plan V habló en Milán con el virólogo, Fabrizio Pregliasco. Él es docente asociado de Higiene General y Aplicada y director de la Escuela de Especialización en Higiene y Medicina Preventiva de la Universidad de los Estudios de Milán. Es director sanitario del Instituto de Hospitalización y Tratamiento de Carácter Científico del Hospital Galeazzi-Sant’ Ambrogio, autor y coautor de 224 publicaciones científicas.

¿El hantavirus puede transformarse en una pandemia?

Al momento, no tenemos elementos para hablar de un riesgo pandémico comparable al Covid-19. Se trata de un virus que se debe monitorear con atención, sobre todo porque algunas variantes, como el virus Andes, han mostrado esporádicos casos de transmisión entre humanos. Sin embargo, el contagio sigue siendo mucho más limitado en comparación con los grandes virus respiratorios pandémicos. Hoy el riesgo real es el de brotes circunscritos, no el de una difusión global no controlada.

¿Qué tipo de virus es exactamente?

El hantavirus pertenece a una familia de virus zoonóticos de ARN, es decir, virus que circulan en los animales, en particular en los roedores silvestres, y que de manera ocasional pueden infectar al ser humano. Algunas cepas provocan formas hemorrágicas renales, otras-como el virus Andes-pueden causar un síndrome pulmonar grave con insuficiencia respiratoria.

¿Cómo ocurre el contagio, cuáles son los síntomas, el período de incubación y la morbilidad?

La transmisión ocurre a través de la inhalación de partículas contaminadas por orina, saliva o heces de roedores infectados. Es, por lo tanto, un contagio ligado, sobre todo al ambiente. En el caso del virus Andes, se han documentado también episodios limitados de transmisión entre seres humanos, generalmente en contextos familiares o de contacto muy estrecho y prolongado. Los síntomas iniciales pueden parecerse a los de una gripe: fiebre, dolores musculares, malestar general, náuseas. Más adelante, puede aparecer una grave afección respiratoria. La incubación puede llegar incluso en varias semanas. La mortalidad no es despreciable y en algunos brotes puede superar el 30%.

Los síntomas iniciales pueden parecerse a los de una gripe: fiebre, dolores musculares, malestar general, náuseas. Más adelante, puede aparecer una grave afección respiratoria. La incubación puede llegar incluso en varias semanas.

En Ecuador, se identificó el ratón selvático asociado al virus. ¿El país debe preocuparse?

La presencia del roedor reservorio no significa automáticamente una emergencia sanitaria, pero justifica un fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y veterinaria. Es importante monitorear eventuales casos sospechosos e informar rápidamente a los servicios sanitarios locales. La prevención, en estas situaciones, es fundamental.

La infección con este virus ya se registró en el pasado en Argentina, Chile, Estados Unidos y Finlandia. No se verificó ninguna alarma internacional, ¿por qué?

Hay que evitar conclusiones apresuradas. Cuando observamos brotes familiares o comunitarios debemos considerar tanto la posible transmisión entre humanos como las exposiciones ambientales comunes. Las cuarentenas de los contactos, incluidos los pasajeros de los aviones, son medidas prudentes de salud pública: sirven para interrumpir oportunamente eventuales cadenas de transmisión y para monitorear la evolución clínica de los contactos.

Algunas empresas farmacéuticas dicen que una vacuna antihantavirus estaría lista en 100 días. ¿Es real?

Las plataformas tecnológicas hoy están mucho más avanzadas en comparación con el período inicial del Covid-19. Esto significa que podemos diseñar candidatas a vacunas muy rápidamente. Sin embargo, una cosa es desarrollar un prototipo experimental y otra es tener en poco tiempo una vacuna validada, segura, eficaz y disponible a gran escala. La velocidad de la investigación ha aumentado, pero la prudencia científica sigue siendo indispensable. De todos modos, la plataforma de ARNm que se desarrolló para el Covid-19 es una herramienta que puede facilitar la velocidad para poner a disposición una vacuna.

David Quammen, el divulgador científico estadounidense, dijo que las lecciones del Covid-19 no han enseñado nada al mundo. ¿Cree que es así?

Es lamentable, el riesgo es que después de las emergencias tiende a disminuir la atención colectiva. En realidad, sabemos bien qué se necesita: vigilancia epidemiológica, investigación, prevención, capacidad de diagnóstico y cooperación internacional. La preparación para las pandemias requiere inversiones continuas, incluso cuando la emergencia parece lejana.

En realidad, sabemos bien qué se necesita: vigilancia epidemiológica, investigación, prevención, capacidad de diagnóstico y cooperación internacional.

¿El ébola podría generar un problema como el Covid-19?

El ébola es una enfermedad extremadamente grave, pero con modalidades de transmisión muy diferentes a los virus respiratorios. El contagio ocurre a través del contacto directo con fluidos biológicos de las personas infectadas. Esto hace posible su contención a través del aislamiento, rastreo y protección de los trabajadores sanitarios. El riesgo mayor es el de epidemias regionales severas, sobre todo en áreas con sistemas sanitarios frágiles, más que el de una pandemia global como el Covid-19.

La OMS hizo una advertencia sobre el ébola, por su rápida propagación en tres países africanos: República Democrática del Congo, Sudán y Uganda. ¿Podría extenderse a América Latina, EE.UU. y Europa?

Hay vacunas que se utilizan con buenos resultados contra algunas cepas de este virus, aunque la investigación sigue para ampliar la protección y mejorar las herramientas terapéuticas disponibles. El riesgo de casos importados en Europa o América Latina no se puede excluir en un mundo globalizado, pero la amenaza de una propagación amplia y no controlada se considera baja en la actualidad gracias a los protocolos internacionales de vigilancia, aislamiento y rastreo de contactos.

Usted dijo en una entrevista en un medio italiano que una nueva pandemia es inevitable en el futuro, aunque en este momento no existe ninguna alarma inminente. ¿Por qué?

Son inevitables las nuevas pandemias, de acuerdo a datos históricos y científicos: los virus emergentes forman parte de la evolución biológica y de la interacción entre el ser humano, los animales y el medio ambiente. La globalización, el cambio climático, el aumento de la densidad urbana y la movilidad internacional incrementan las posibilidades de que aparezcan nuevas infecciones. Hoy no nos encontramos ante señales concretas que hagan pensar en una emergencia pandémica inminente como la del Covid-19. La diferencia respecto al pasado es que disponemos de sistemas de vigilancia mucho más sofisticados, capacidades de diagnósticos rápidos y plataformas de vacunas innovadoras que permiten identificar y contener posibles amenazas con mayor rapidez. Por lo tanto, el riesgo existe de forma estructural, pero no debe traducirse en alarmismo. Se necesita preparación basada en la investigación, la prevención y la cooperación internacional.

Carla Maldonado. Desde Milán

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