En el anuncio presidencial de la compra de medicamentos a la India se aprecia la voluntad de remediar un problema complejo de manera improvisada. La persistencia de esta modalidad no le ha dado buenos resultados al gobierno. Tuvo siete ministros de salud en pocos meses, mientras la crisis del sistema de salud se agravaba. Tampoco funcionó la designación de la vicepresidenta María José Pinto en un ámbito que no es de su especialización. La resolución de este mal no se resuelve solamente con voluntad política.
También el anuncio de la creación de una empresa pública para concentrar la compra de medicamentos, insumos ,equipos médicos, y que se haría cargo de la infraestructura hospitalaria y servicios vinculados al sistema sanitario luce de difícil cumplimiento.
En esa misma línea va la decisión de reducir el número de ministerios. El expresidente Osvaldo Hurtado, con todo su conocimiento y experiencia en el manejo del Estado, no ve que con la fusión de ministerios se vaya a producir el achicamiento de su tamaño ni a lograr mayor eficiencia administrativa. Lo que se necesita, dice, son buenos ministros, o sea ministros que conozcan de las materias de sus carteras. Ni un genio, afirma, podría dirigir un ministerio de economía, finanzas, producción y agricultura. Esto afectaría el manejo eficiente de estas áreas.
Se advierte que hay un desconocimiento de la complejidad de la gestión estatal. Estas decisiones pueden ocasionar deterioro de la gobernabilidad, y ello no sería obra de la oposición sino del propio presidente Noboa. Está en juego el capital político del Gobierno. Distintas encuestadoras coinciden en registrar una merma de la adhesión ciudadana al presidente Noboa. Quizá ello explique el anuncio atolondrado de precandidatos salidos del gabinete. Carente de cuadros, el gobierno se quedaría sin ministros que hayan podido sobresalir en el cumplimiento de sus funciones para evitar una derrota en las urnas.
Esta acción es un salto al vacío, reñido con la lógica política. Otra derrota en las urnas como la que sufrió el gobierno en la consulta popular de diciembre de 2025 podría debilitarlo seriamente para el resto del período presidencial. Tampoco luce sensato apoyar a exalcaldes de Guayaquil y Quito, Cynthia Viteri y Jorge Yunda. Ello desfiguraría la imagen el “nuevo Ecuador” y significaría un retroceso a la vieja política.
El gobierno debe evaluar la conveniencia de realizar estas acciones: la compra de medicamentos a la India y la creación de una empresa pública, la fusión de ministerios. Es necesario balancear criterios técnicos y políticos. Los primeros miden la eficiencia y eficacia de cada acción en términos logísticos. Los segundos, la viabilidad política en función de los resultados esperados. Si éstos no son los anunciados por el gobierno éste sufriría un desgaste en su credibilidad y le daría réditos a la oposición.
Noboa aun tiene un margen para rectificar. Debe prestar oídos a voces serenas y sensatas de expertos que conocen las dificultades que comporta la acción de gobernar. Debe saber balancear la técnica con la política. Definir qué quiere hacer en el tiempo que le queda para gobernar. Planificar las acciones de gobierno en la perspectiva de fortalecer la institucionalidad democrática.
