jueves, abril 23, 2026
Ideas
Fernando López Milán

Fernando López Milán

Catedrático universitario. 

Círculos viciosos

La historia política reciente nos ha hundido en la oscuridad y si lo ha hecho es porque ella misma es oscura.

¿A dónde nos ha conducido la historia política nacional de los últimos diecisiete años? La respuesta es sencilla: a los apagones. En ellos concluye y en ellos se revelan sus rasgos más característicos: corrupción, indolencia, irresponsabilidad, despilfarro, mediocridad, improvisación, cortoplacismo, obstruccionismo, demagogia, falta de sentido de la realidad, ignorancia y pura y llana estupidez.

Quienes nos han gobernado en este período han sido incapaces de ver el país: sus problemas y potencialidades. Y, ocupados en contemplar su ombligo político, lo han pasado por alto. No. El país nunca ha existido para ellos, tan sólo su personal interés.

La política, para los gobernantes y políticos ecuatorianos, ha sido nada más que un camino que conduce de ellos mismos hacia ellos mismos; es decir, de la corrupción a la corrupción, de la improvisación a la improvisación, de la estupidez a la estupidez, de la demagogia a la demagogia: los círculos viciosos de la política ecuatoriana.

¿De dónde y hacia dónde va Luisa González cuando afirma que, de llegar a la presidencia, lo primero que haría es liberar a un delincuente que todavía tiene cuentas pendientes con la justicia? ¿De dónde y hacia dónde va Leonidas Iza, el incendiario de Quito, cuando dice que para superar la crisis eléctrica hay que regalar generadores a todo el mundo? ¿De dónde y hacia dónde va Daniel Noboa cuando ofrece lo que no puede cumplir? ¿Y de dónde y hacia dónde van los ciudadanos cuando son llamados a elegir gobernante? ¿No recorren ellos, acaso, los círculos viciosos que les ha impuesto la política nacional?

La historia política reciente nos ha hundido en la oscuridad y si lo ha hecho es porque ella misma es oscura. Se avecina un nuevo proceso electoral, y nada nos asegura que dejemos de comportarnos como hamsters que, incansables, dan vueltas y más vueltas a la rueda de su jaula. Si no queremos que esto ocurra, la pregunta que debemos hacernos a la hora de elegir es desde dónde parte y hacia dónde van los actuales candidatos a la presidencia de la república, habida cuenta de que el que parte de la corrupción va a terminar en ella y el que parte de cualquiera de los vicios de la política nacional que hemos mencionado no puede llegar sino a los vicios de partida. Estamos avisados. Hay que separar la paja del trigo. Esto, claro está, si es que entre los dieciséis candidatos para las próximas elecciones presidenciales realmente el trigo existe.

 

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