sábado, abril 18, 2026
Ideas
Paúl Trujillo

Paúl Trujillo

Gestor de capital privado, con un masterado en Riesgos Financieros.

Entre Escila y Caribdis: el dilema político del Ecuador y la urgencia de una tercera vía

Ecuador es una nación atrapada entre dos fuerzas depredadoras —el correísmo y el noboísmo—, dos modelos distintos de rapiña que se presentan como alternativas excluyentes, pero que en el fondo se alimentan mutuamente.

En la mitología griega, Escila y Caribdis eran dos monstruos marinos situados a ambos lados de un estrecho, devorando todo lo que se atreviera a pasar entre ellas. El navegante debía elegir: o ser destruido por una, o devorado por la otra.

Esa metáfora describe con precisión el drama político del Ecuador contemporáneo: una nación atrapada entre dos fuerzas depredadoras —el correísmo y el noboísmo—, dos modelos distintos de rapiña que se presentan como alternativas excluyentes, pero que en el fondo se alimentan mutuamente.

Dos caras de una misma decadencia

El correísmo representó la captura del Estado por un proyecto corrupto y autoritario (inepto e ineficiente en los hechos), que en nombre de la justicia social consolidó un hiperpresidencialismo asfixiante, destruyó contrapesos institucionales y promovió la corrupción y la idolatría del caudillo.

En el otro extremo, el noboísmo emerge como su antítesis aparente: un Estado desmantelado, gestionado como empresa familiar, que usa el discurso tecnocrático y el marketing juvenil para encubrir el vaciamiento del aparato público y la subordinación de la política a los intereses del necro capital.

Ambos modelos comparten una matriz común: la patrimonialización del Estado, el uso del poder para el enriquecimiento o la protección de élites políticas y económicas, y la instrumentalización del pueblo como base de legitimación.

Son versiones opuestas del mismo mal estructural: el Estado como botín y no como bien común.

La falsa dicotomía y la trampa de la polarización

La polarización entre correísmo y noboísmo es funcional a ambos. Cada uno necesita al otro para sobrevivir:

El correísmo se sostiene en la narrativa de la persecución, presentándose como víctima redentora.

El noboísmo se legitima como el mal menor, el dique contra el regreso del populismo autoritario.

Así, el Ecuador vive una guerra simbólica perpetua, donde el debate público se reduce a una caricatura binaria: “con ellos o contra ellos”.

En esa lógica maniquea, no hay espacio para la reflexión crítica ni para la construcción de una alternativa ética y programática.

El ciudadano, convertido en rehén de este falso dilema, termina votando no por convicción, sino por miedo.

La tercera vía: reconstruir lo público

Esta corta reflexión a mano alzada, propone una idea crucial: la necesidad de una tercera vía, no como artificio electoral, sino como proyecto de país.

Una alternativa que supere el péndulo entre el Estado devorador y el Estado ausente, entre el caudillismo populista y la plutocracia tecnocrática.

Esa tercera vía no puede nacer del oportunismo, sino de una renovación ética, institucional y ciudadana, donde el Estado recupere su función esencial: garantizar la igualdad ante la Ley de todos los ciudadanos, regular los abusos del poder económico y proteger los derechos fundamentales, sin asfixiar la iniciativa privada.

El desafío está en reconstruir la credibilidad de lo público, entendiendo que el Estado no es enemigo del ciudadano ni propiedad de un grupo, sino la herramienta colectiva para garantizar el bien común.

Libertad, equidad y fraternidad: el triángulo imposible

Parece sencillo lo que se plantea, pero en los hechos es complejo: la tensión entre libertad, equidad y fraternidad —el viejo lema de la modernidad revolucionaria— como el núcleo del conflicto político.

En toda sociedad, estos tres principios están en tensión permanente:

La libertad sin equidad degenera en privilegio.

La equidad sin libertad se convierte en tiranía.

Y la fraternidad sin ambas se diluye en sentimentalismo vacío.

El equilibrio entre las tres no es una fórmula, sino un proceso político constante, que requiere instituciones sólidas, ciudadanía activa y una ética pública basada en el respeto mutuo.

Esa es la verdadera conquista democrática: no el sufragio formal, sino la convivencia justa entre libertad, equidad e igualdad ante la Ley.

Contexto: la crisis de representatividad y la apatía social

El Ecuador actual sufre una profunda crisis de representatividad. Los partidos se han vuelto maquinarias vacías; las ideologías se diluyen en el pragmatismo del poder; y los ciudadanos, cansados de la corrupción y la impunidad, se refugian en la apatía o en la indignación efímera de las redes sociales.

Mientras tanto, la inseguridad, el desempleo y la precarización erosionan la confianza colectiva. El resultado es un país que oscila entre la nostalgia del autoritarismo y el desencanto con la democracia, un terreno fértil para los mesianismos (y oportunismos) de cualquier signo.

La única salida posible es una repolitización ética, donde la ciudadanía asuma que la democracia no se delega cada cuatro años, sino que se ejerce todos los días.

Conclusión: Navegar entre monstruos.

Ecuador, como Ulises, debe aprender a navegar entre Escila y Caribdis sin ser devorado. Ni el autoritarismo paternalista y corrupto del correísmo, ni el elitismo empresarial necro capitalista del noboísmo ofrecen una salida real. Ambos son expresiones distintas del mismo naufragio institucional.

La alternativa no será producto de un líder carismático ni de una fórmula electoral improvisada, sino de una reconstrucción profunda del tejido cívico, donde la política recupere su sentido ético y emancipador.

Solo cuando el país logre el arte de equilibrar libertad, equidad y fraternidad, dejará de elegir entre monstruos y podrá, finalmente, gobernarse con democracia a sí mismo.

*Paúl Alexis Trujillo Carrera, gestor de capital privado con un Master en Riesgos Financieros. Financiero de profesión, lector y escritor de corazón. Prefiere una buena novela a un balance, la música a un informe de riesgo, y el cine de Wes Anderson a las reuniones de trabajo.

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