Demoler el edificio de la Policía donde asesinaron a la Sra. Bernal, es un acto de publicidad simbólica absurdo; la desaparición de la escena del crimen contribuye al desvanecer en el olvido la atrocidad. Me hizo recordar cuando las dictaduras del cono sur borraron, literalmente, los barrios y sitios en los que habitaron o trabajaron militantes de izquierda, familias de los desaparecidos, o personas que se enfrentaron al totalitarismo, para montar una geografía libre de memoria social, y un vacío a quienes volvían del destierro o de la cárcel.
Esconder bajo la alfombra, cerrar las cortinas, lavarse las manos, virar la página, mandarse a cambiar, mudar de piel, reinventarse ….. cuántos eufemismos inventados por quienes optan por no hacerse cargo de sus errores o complicidades; cuánto encubrimiento semántico de todos los que transan con los abominables a cuenta de las «razones de Estado», o del «mal menor».
Se confunde el cinismo con la consecuencia política, se anima a la conversión por el arrepentimiento en el confesionario, se estimula el perdón y olvido en lugar de la justicia.
Me hizo recordar cuando las dictaduras del cono sur borraron, literalmente, los barrios y sitios en los que habitaron o trabajaron militantes de izquierda, familias de los desaparecidos, o personas que se enfrentaron al totalitarismo, para montar una geografía libre de memoria social
Mejor reformas estructurales y políticas públicas, que demoler escenas de crímenes, no importa de qué lado de la ideología sea de donde vengan.
Este país se reduciría a su mínimo tamaño si con demoler su infraestructura o cambiar su geografia, cubriésemos tanto crimen no convertido en noticia.
Lo que se pretende cubrir con la demolición del edificio de la Policía, es tan profundo y está tan sólidamente enraizado, que la pretendida expiación del Ejecutivo en este caso, solo levantará una leve polvareda para cerrar, brevemente, los ojos acostumbrados a «dejar ver y dejar pasar» el peso ominoso de la asfixiante maldad que de a poco, viene confundiéndolo todo, enmudeciéndolo todo, aprisionándonos a todos.
