miércoles, abril 1, 2026
Ideas
Giovanni Carrión Cevallos

Giovanni Carrión Cevallos

Economista y Magister en Estudios Latinoamericanos. @giovannicarrion

La sílaba negadora

En épocas en que los presidentes se creen reyes, parafraseando a Mario Benedetti, «cuánto puede hacer todavía una pobre sílaba negadora»…

Mario Benedetti, nuestro inolvidable y lúcido intelectual latinoamericano, escribía en una parte de su novela: ‘Primavera con una esquina rota’, que: ‘En esta época de bombas neutrónicas y ojivas nucleares, es increíble cuánto puede hacer todavía una pobre sílaba negadora’ y esto resulta fundamental tenerlo presente justamente en momentos en que la democracia, a nivel mundial, enfrenta uno de sus mayores riesgos ante la presencia de regímenes claramente autocráticos, con líderes enceguecidos por el poder, que dan la espalda al pueblo, es decir a sus mandantes, y actúan en función de intereses particulares o de grandes corporaciones, sacrificando el interés general. Y como si esto fuera poco, se limitan las libertades y los derechos fundamentales de los ciudadanos para que impere el miedo y, en definitiva, opere la domesticación social.

Valga mencionar lo que sucede ahora mismo en los EE.UU., donde el movimiento global llamado ‘No kings’ ha movilizado a millones de estadounidenses dentro y fuera de ese país, rechazando abiertamente la postura claramente autoritaria del presidente Donald Trump, que al igual que lo hiciera el Rey Luis XIV en Francia, cree que él personifica al Estado y desde esa enfermiza concepción absolutista del poder, puede actuar contrariando –muchas veces– el marco legal y constitucional, so pretexto de afianzar su mensaje: ‘Make America Great Again’ (MAGA), lo cual se traduce en deportaciones masivas de migrantes (cuyo único delito es trabajar para dar sustento a sus familias en sus respetivos países de origen);  aplicación irracional de aranceles y tarifas que contrarían la idea liberal del dejar hacer, dejar pasar. A esto se suma una política exterior que reedita aquella estrategia del garrote o zanahoria, con la que se pretende imponer condiciones al resto del mundo, en función de sus intereses expansionistas y para ello está el abusivo uso de su poder militar y, desde luego, de serviles gobiernos que ven en las botas americanas su redención.

No obstante, obrar por fuera de la ley, creyéndose ser un Rey y no un Presidente que tiene límites que le impone el ordenamiento jurídico, tarde o temprano genera una reacción en el pueblo que se traduce en una desaprobación creciente a la gestión trumpista que supera, ahora mismo, el 54%, lo cual pone en evidencia que el desprecio popular va en aumento tanto por los pobres resultados alcanzados, así como por su estilo autoritario de gobierno.

Una de las consecuencias de esa realidad política, como sabemos, se tradujo últimamente en la elección del nuevo Alcalde de Nueva York, cuya dignidad recayó en un joven inmigrante musulmán, Zohran Mamdani, de corte progresista.

Asimismo, podríamos analizar lo que sucede en Ecuador, donde la gestión del presidente Daniel Noboa, conforme lo verifica la firma Maluk Research, está en caída libre, ubicándose la desaprobación, a nivel nacional, en 63,38%, con una mayor profundidad en las provincias del Azuay con un voto de rechazo del 69,83%, Guayas del 66,11% y Pichincha con el 61,52%.

Esto debería servir para que el Presidente de la República y sus comensales de palacio, quienes viven en su burbuja de Samborondón o Miami, conecten con el Ecuador real y no terminen algún momento siendo parte del escrito de Mario Benedetti, en aquello de: ‘…la dictadura decidió abrir, no una puerta, sino una rendija, y una rendija tan pequeña que sólo pudiera entrar en ella una sola sílaba, y entonces la gente vio aquella hendedura y, sin pensarlo dos veces, colocó allí la sílaba NO…’.

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