jueves, abril 30, 2026

Triple herida en el corazón de Ecuador

En estos días de paro, represión y violencia, que correspondía celebrar a la mujer rural, recordar la importancia de la soberanía alimentaria y la urgencia de trabajar por la erradicación de la pobreza, la realidad nacional nos explotó en la cara y nos hizo llorar a mares.

Por: Anamaría Varea

En este octubre doloroso las imágenes se superponen, aparecen borrosas, aturdidas. Trato de enfocar y logro ver tres escenas: La ausencia de diálogo, el desafío de la plurinacionalidad y la situación en la provincia de Imbabura.

El lunes 20 de octubre el gobierno nacional anunció que no participarán en el diálogo. El gobierno tiene el deber de garantizar espacios legítimos, transparentes y sostenibles para que ese diálogo ocurra. Para mediar en el conflicto es indispensable reconocer las diferencias y buscar puntos de encuentro, a fin de construir acuerdos basados en el respeto mutuo y la participación equitativa. Es su deber también abrir canales de comunicación que reduzcan los enfrentamientos y reconstruyan la confianza. Los políticos tienen la obligación de tender puentes y no posicionar discursos de odio.

Ecuador lleva un mes en el Paro Nacional. Si bien el detonante fue la eliminación del subsidio al diésel (de USD 1.80 a USD 2.80 por galón), las demandas del paro abarcan mucho más. Incluye otras demandas sociales: reducción del IVA, respeto a los territorios ancestrales, protección ambiental y justicia económica. Las raíces del conflicto tienen que ver con la exclusión, despojo, pobreza, vulneración de derechos, etc.

La respuesta del Estado, lejos de abrir canales de diálogo desde el inicio ha sido una militarización extrema, con despliegues masivos de fuerzas armadas, represión desmedida en territorios indígenas y censura a medios comunitarios. Está claro que «llenar el país de robocops y terminators» no ha resuelto el conflicto, sino que ha profundizado la crisis de legitimidad y derechos humanos.

Los territorios indígenas en Ecuador enfrentan una amenaza constante: extractivismo, empobrecimiento estructural, abandono estatal y violencia simbólica. Proyectos mineros, petroleros,  madereros, camaroneros, agroindustriales, se imponen sin respetar el derecho a la consulta libre, previa e informada. A pesar de ser guardianes de ecosistemas estratégicos, el Estado no garantiza sus derechos básicos y muchas comunidades carecen de acceso a salud, educación, agua potable y conectividad.

Cuando el gobierno declaró que “no existen condiciones para continuar”, y suspende el diálogo, está profundizando la crisis.

II. Plurinacionalidad y racismo estructural

Ecuador se reconoce constitucionalmente como un Estado plurinacional e intercultural, lo que debería implicar un profundo giro político, ético y simbólico en la forma de entender el país, su historia y su diversidad. Aceptar esa enorme diversidad cultural implica reconocer que existen pueblos con sistemas propios de gobierno, justicia, espiritualidad, territorio y conocimiento.

Las manifestaciones de racismo estructural, simbólico y represivo contra pueblos y nacionalidades indígenas, han inundado las redes y se reportan en medios de comunicación nacional e internacional. Incluyen criminalización, estigmatización mediática, represión selectiva y discursos excluyentes desde el poder. Se refuerzan imágenes del indígena como “vago”, “violento”, “ignorante” y ahora se los tilda de “terroristas”, invisibilizando sus demandas políticas. Como señala el filósofo Nelson Reascos, “mientras estén disfrazados de Diablo Huma son aceptables pero cuando reclaman, son criminalizados”.[1]

III. Imbabura belleza y resistencia

En casi todo producto comunicativo que promueve a Ecuador se incluyen imágenes de Imbabura y sus pueblos. Ecuatorianos que viajan por el mundo se sienten identificados y orgullosos de encontrarse con otavaleños que comparten sus expresiones culturales o comercializan sus productos artesanles. Cuando nos visitan desde otras provincias o países, ir a la provincia de los lagos es un destino infaltable. A los pies de sus imponentes volcanes Imbabura y Cotacachi viven, al menos, cinco pueblos indígenas: Otavalo, Karanki, Natabuela, Imantag y Kayambi. Además, hay presencia de nacionalidades como los Awá y comunidades afrodescendientes. Las comunidades mantienen vivas sus expresiones culturales. Fiestas como el Inti Raymi (fiesta del sol) y el Yamor, celebran la relación entre la tierra, el maíz y la espiritualidad indígena. Esta provincia tiene una cultura y naturaleza que deslumbran. En este recorrido siempre Otavalo es parada obligatoria, por su reconocido mercado artesanal, uno de los más grandes de Sudamérica, dónde se encuentran tejidos, bordados, instrumentos y joyería elaborados, en su mayoría por manos de mujeres kichwas.

En este octubre, la belleza de la provincia de Imbabura se nubla con gases, bloqueos, lágrimas, represión, heridos y muertos. El último mes, las comunidades despiertan entre lagos sagrados, tejidos ancestrales y montañas que cuentan historias muy dolorosas.

Días que nos hablan

En medio del paro, el calendario nos recuerda fechas que hacen un llamado para que el mundo, los gobiernos y la sociedad, vuelva sus ojos hacia los más desfavorecidos y vulnerables y en las que se denuncia un drama que empieza con la carencia y que es el fruto de injusticias, que afectan la vida de millones de personas. El mes de octubre no es la excepción.

El 15 de octubre es el Día de la Mujer Rural. Ellas son las protagonistas de la producción de alimentos a mediana y pequeña escala, están en el centro de la transformación del campo, la pesca y la acuacultura y es importante reconocer su trabajo.[2] Solo el 12,71 % de las tierras agrícolas pertenecen a mujeres, limitando su poder de decisión sobre los recursos. A la semana, ellas dedican 25 horas más que los hombres a las tareas de cuidados y del hogar y son el 43% de la fuerza laboral agrícola.[3] Las mujeres rurales son el 50% de la población rural, que produce más del 60% de los alimentos consumidos en nuestros hogares.

Gracias al trabajo de las mujeres rurales y a los productores del campo los mercados ofrecen una gran diversidad de frutas, verduras y hortalizas. Esta variedad de productos frescos, saludables, son cada día más caros y esto conlleva a una triple crisis, hambre estructural, pobreza rural y degradación ambiental.

El 17 de octubre, el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se cruza en medio del Paro Nacional, revelando una profunda paradoja: mientras se exigía justicia social en las calles, los datos oficiales mostraban que más del 40 % de la población rural vive en pobreza.

Estos temas se abordaron el 16 de octubre, Día de la Alimentación para la ONU y de la Soberanía Alimentaria en Ecuador. Revisar algunas cifras resulta muy preocupante. En 2025, el país se ubica como el tercero con más hambre en Sudamérica, con un 36,9 % de su población en inseguridad alimentaria moderada o grave. El 12,1 % de la población está subalimentada.[4] En 2024, el 17,7 % de los niños ecuatorianos sufrió retraso en el crecimiento. En el sector rural, cuatro de cada 10 habitantes viven con ingresos inferiores al costo de la canasta básica, que asciende a USD 819. Las mujeres adultas son las más afectadas por inseguridad alimentaria grave; en 2022, un millón de mujeres vivían en esta condición.[5]

El 17 de octubre, el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se cruza en medio del Paro Nacional, revelando una profunda paradoja: mientras se exigía justicia social en las calles, los datos oficiales mostraban que más del 40 % de la población rural vive en pobreza. En Ecuador, más del 25% de la población vive en pobreza (ingresos de menos de USD 90 al mes), y más del 10% en pobreza extrema (menos de USD 51,83 al mes), según cifras del PNUD.[6]  El tema este año fue “Trabajo decente y protección social para la dignidad de las personas”, destacando el maltrato institucional que sufren los pobres; un tema por demás no resuelto en este país.

A estos días le antecedió el 12 de octubre. Ecuador transformó esta fecha en el Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad (2011 – Decreto Ejecutivo 910). Este día se recuerda la lucha de los pueblos indígenas, afrodescendientes y montubios, frente al colonialismo y el racismo estructural. Ecuador reconoce que está conformado por múltiples pueblos y nacionalidades con sistemas propios de vida, justicia, espiritualidad y organización. La plurinacionalidad, debe promover el diálogo entre culturas, el respeto mutuo y la valoración de saberes ancestrales.

La pobreza nos estalla en la cara

Estos días internacionales, vinculados a los principales campos de acción de las Naciones Unidas, como el mantenimiento de la paz, la protección de los derechos humanos, la promoción del desarrollo sostenible, y la defensa del derecho internacional y la ayuda humanitaria, en Ecuador parecería que pasaron desapercibidos por el paro nacional que ya dura 30 días, aunque en realidad esos objetivos han sido nuevamente pisoteados por la acción y omisión gubernamental.

Así, en esos días, que correspondía celebrar a la mujer rural, recordar la importancia de la soberanía alimentaria y la urgencia de trabajar por la erradicación de la pobreza, la realidad nacional nos explotó en la cara y nos hizo llorar a mares. Lloramos por la pobreza, la represión, los ataques y la cantidad inadmisible de gases lacrimógenos y aturdidores que se lanzaron sobre las mujeres rurales, sus familias y comunidades que viven una preocupante situación de abandono.

La cantidad de gases lacrimógenos que explotaron sobre Otavalo y otros puntos de Imbabura, agravó la dura realidad de los campos y centros poblados, mostrando un paisaje de represión, violación de derechos, dolor y muerte.

Las mujeres rurales, que sostienen la soberanía alimentaria fueron quienes recibieron los gases lacrimógenos en Otavalo, Cotacachi y otras zonas del país. Los productores agrícolas, que alimentan al país, fueron bloqueados, agredidos y criminalizados por defender sus derechos y denunciar el abandono estatal.

Las familias en situación de pobreza, que viven al margen de las estadísticas del mercado, se encontraron atrapadas entre la violencia, represión, maltrato y racismo. El paro no solo visibilizó su precariedad, la agudizó.

La producción agrícola depende en más de un 70% del transporte de camiones a diesel. La pobreza rural alcanzó el 43,2% en el 2024 y ahora con la subida de este combustible se necesitará USD 103 adicionales por mes para cubrir la canasta básica. ¿Cómo van a ajustarse a este incremento? [7]

Este paro deja una profunda herida colectiva, 367 vulneraciones a derechos humanos, dos muertes, más de 295 heridos, 205 detenciones y 15 desapariciones temporales.[8]

Las imágenes de mujeres indígenas golpeadas, niños asfixiados por bombas lacrimógenas, comunas intervenidas violentamente, han calado muy hondo. La sobrecarga emocional, la falta de canales legítimos de expresión, y la censura a medios comunitarios han generado una sensación de asfixia. Es inaudito que el Estado responda con violencia extrema y militarización a demandas de pan, salud, educación y dignidad.

El 22 de octubre al medio día, la CONAIE anunció el fin del paro. Es urgente identificar los posibles puntos de encuentro entre la CONAIE y el gobierno. El gobierno tiene la responsabilidad de garantizar canales legítimos de participación, reconocer que los pueblos indígenas son sujetos políticos y transformar la represión en reparación, el silencio en palabra compartida para reconstruir el tejido social, colectivo y comunitario.

[1] Leer al Paro Nacional del Ecuador en clave de ‘racismo’

[2] https://www.primicias.ec/opinion/inka-mattila/mujeres-rurales-guardianas-futuro-sostenible-pnud-ecuador-107218/

[3] https://www.instagram.com/p/DP4tjtSiVo0/?img_index=2&igsh=ZTM2b2VxeXpvZGJw

[4] Hambre en Ecuador y sus Consecuencias Sociales

[5] El-alimento-como-un-lujo.-El-avance-de-la-inseguridad-alimentaria-en-Ecuador.pdf

[6] Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza | Naciones Unidas

[7] https://www.instagram.com/p/DQCVtp6DhRk/?img_index=5&igsh=emVjb2N5cHlka3Jk

[8] https://www.instagram.com/p/DQBAjRFjmET/?igsh=YmFhc2ZzYzl2MGRh

 

Anamaría Varea

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