viernes, mayo 15, 2026
Ideas
Alexis Oviedo

Alexis Oviedo

PhD en Educación por la Universidad Católica de Lovaina, Maestro en Estudios Culturales y Desarrollo, Graduado en Economía. Ex gerente del Proyecto de Pensamiento Político de la SNGP. Docente universitario.

¡Viva Quito!, a pesar de… 

Las fiestas de Quito pudieron ser mejores, llegar a más gente e incluso dinamizar aún más la economía. Gracias a la SERCOP, no se contrataron a 4372 artistas ecuatorianos, quedaron sin actividad 7800 trabajadores de servicios culturales,

El domingo 7 culminaron las fiestas de Quito, las últimas “chivas” pasaron al final de la tarde y en alguna esquina aún se escuchó música bailable. El 6 de diciembre se conmemora la fundación española, pero desde semanas atrás la capital se pone en modo fiesta. La jornada fiestera tiene además frío y lluvia, a veces con intensidad. Cuando el cielo se nubla o el frío recrudece un viejo amigo reflexiona ¿Por qué se les ocurrió a los españoles fundar la ciudad en este páramo? Pudiendo hacerlo en el valle de los Chillos o en el de Tumbaco, planas y tibias áreas donde asentarse. Una reflexión que olvida la historia inca y Kitu, pero que se olvida con un canelazo.

La alegría desbordante es el denominador común de visitantes y nativos que gritan, ríen y bailan los más variados ritmos en las “chivas” que recorren la urbe o en los bailes populares. Contento común de los grupos de vecinos que se juntan en las esquinas alrededor de un parlante y de las mesas donde se juega al 40 o se goza con las bandas musicales invitadas por la organización barrial, no importa si hace un frio del carajo, pues este es paliado por el calor de la multitud.

Como cada año, fui a ese reencuentro simpático con el barrio de mi niñez y juventud. Fue hermoso encontrar a los amigos de la infancia que ya no vivimos en el Barrio América y claro, encontrar a los que se quedaron. Participar del indorfútbol de calle cerrada, del juego del Cuarenta y degustar un menudo preparado por las vecinas, tías y madres de mis compañeros de juegos infantiles. Saludar con una cerveza y reír con los recuerdos, incluidos aquel del último Americanazo, el del 2017, en que la policía y la intendencia nos hizo sacar la tarima, disque porque el permiso no estuvo bien tramitado, coartando esa costumbre hermosa de autogestión que se había hecho por décadas. Tarimas hechas en minga y la modesta orquesta contratada con la contribución casa por casa depositada en la bandera del Club Cebollita del barrio. Ese 2017 “la intendencia, autoridad competente” que reprime y coarta libertades nos tumbó la fiesta, pero la costumbre de juntarse sigue, ahora en el patio de la familia Puebla. Se instauró un nuevo rito y el baile popular del día 5 sigue haciéndose, gracias al Club barrial, con orquesta, carpas y sin pedir nada al poder.

En la ciudad hubo diversas actividades fiesteras, entre ellas el ya tradicional Quitofest, que lleva más de 20 años de hacerse con una organización sobresaliente y que convoca a decenas de miles de quiteños y visitantes y que el 28 de noviembre también convocó a una lluvia torrencial y al consabido frío de la pista del ex aeropuerto. Pero el previsor comercio informal vendió impermeables y los quiteños conocedores fueron con ponchos de agua y botas, algunos despistados fueron con paraguas, sabiendo que estos tapan la visibilidad de los espectadores que están atrás. El 29 la lluvia venía un rato y se iba “a volver” y el frío se contrarrestó con el veloz “pogo” provocado por la Banda argentina “Dos minutos”.

Ese mismo día en la calle Foch hubo un festival de carnes y el viernes 5 otro de cangrejos en la Amazonas, entre otras actividades destinadas a revitalizar a la otrora dinámica Mariscal. Pero también se planificaron diversos eventos en las parroquias rurales y en los barrios, así como un gran concierto en el sur de Quito para los jóvenes que gustan de Sebastián Yatra. Eventos que no se realizaron porque la Secretaría de Compras Públicas SERCOP paró los procesos de contratación, en una dinámica que en las fiestas de Guayaquil ya probó este gobierno que está en la dinámica de NO hacer obras, pero tampoco dejar hacer. Si al gobierno no le salen bien las cosas, pues que a ninguno le salga bien.

Las fiestas de Quito pudieron ser mejores, llegar a más gente e incluso dinamizar aún más la economía. Gracias a la SERCOP, no se contrataron a 4372 artistas ecuatorianos, quedaron sin actividad 7800 trabajadores de servicios culturales, se suspendieron 52 eventos. Se afectó la economía de miles de familias que trabajan en sector artístico y cultural.

Pero por suerte, frente a la gélida indolencia e impavidez intencional de los funcionarios gubernamentales, estuvo la calidez de la gente. Por toda la ciudad se gritó a todo pulmón ¡Viva Quito! a pesar de la gubernamental politiquería de cartón.

 

Nuevas columnas

Más leídas

Más historias