lunes, abril 20, 2026
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Agustín Grijalva

Agustín Grijalva

Constitucionalista, catedrático. Ex juez de la Corte Constitucional

Si hay constituyente, es muy probable un bloqueo

¿Cómo va a justificar ADN escribir la nueva Constitución con, en sus palabras, supuestos “terroristas y narcotraficantes castro-chavistas”? ¿Cómo va a justificar RC escribir la nueva Constitución con, en sus palabras, supuestos fascistas dedicados a saquear el país?

Todo el mundo coincide en que, si hay constituyente, las únicas fuerzas políticas decisivas en la respectiva asamblea serán ADN y RC. Este cálculo electoral es razonable, considerando que estas dos son las únicas agrupaciones políticas nacionales con la organización, militancia, presencia territorial y recursos para obtener la mayor parte de curules.

Este cálculo queda asegurado por la fórmula electoral mayoritaria, el método de D’Hondt, que establece el artículo 5 del estatuto para elegir constituyentes. En efecto, este método favorece claramente a los partidos más grandes y debilita la representación de los más pequeños.

Ahora bien, sí casi con seguridad esta va a ser la composición de la constituyente, la pregunta lógica es si estas dos fuerzas políticas van a poder ponerse de acuerdo para diseñar un proyecto adecuado de nueva Constitución que sea sometido a consideración de la ciudadanía.

Siendo objetivos, hay más razones para pensar que este acuerdo será muy difícil o imposible. Basta ver en la televisión al expresidente Glas convenientemente fotografiado en su ingreso a la nueva cárcel del encuentro. Entonces ¿cómo será el encuentro entre ADN y RC en la constituyente?

La polarización entre estos dos grupos políticos ha llegado a extremos, no solo por ideologías y visiones distintas del país, sino por las constantes y mutuas acusaciones de delincuencia, corrupción e ineficiencia.

Para muestra un botón: ¿cómo serán los encuentros políticos entre la constituyente Diana Salazar y los constituyentes de la RC? ¿Serán tan cordiales como los que los asambleístas de RC han tenido en la Asamblea Nacional con Niels Olsen?

Porque sí unos y otros son tan nefastos y distintos como se acusan mutuamente ¿no es legítimo preguntarse en qué y cómo se van a poner de acuerdo?  El asunto es que objetivamente el nivel de polarización política es tan fuerte que realmente pone en peligro la viabilidad del consenso que requiere una constituyente.

¿Cómo va a justificar ADN escribir la nueva Constitución con, en sus palabras, supuestos “terroristas y narcotraficantes castro-chavistas”? ¿Cómo va a justificar RC escribir la nueva Constitución con, en sus palabras, supuestos fascistas dedicados a saquear el país?

Se dirá que ambos sectores políticos tienen que pensar en el país antes que en sí mismos, considerando que el pueblo los sentó allí para ponerse de acuerdo y salvar al Ecuador. ¿Pero han podido hacerlo en la Asamblea? Porque debemos recordar que la aprobación de la nueva constitución, según el artículo 12 del Estatuto, requiere votos de las dos terceras partes de los constituyentes. En todo caso  es en la Asamblea Nacional donde la actual mayoría de gobierno puede viabilizar las reformas que se plantean, pero en la actual constitución.

Esta situación evidencia además lo absurdo de justificar la nueva constitución acusando a la vigente de correista. Mas bien RC podría obtener con la constituyente un margen de actuación política mucho mayor al que tiene hoy en la Asamblea Nacional.

A las limitaciones de la polarización ideológica y personal, y al requisito de los dos tercios de votos, se suma el plazo de alrededor de ocho meses que establece el artículo dos del estatuto. Si en ese plazo no se aprueba el proyecto de nueva constitución, la constituyente queda disuelta.

Esta norma del estatuto muestra que el gobierno prevé la posibilidad que hemos analizado. En tal caso, habremos pasado todos estos meses discutiéndolo todo para nada, generando una incertidumbre e inseguridad jurídica que, esa sí, ahuyentará la inversión nacional e internacional. Lo que es más grave, nos llevará a una situación de inestabilidad institucional, jurídica y política generalizada muy conveniente para el narcotráfico.

Al final, podría no haber nueva Constitución, pero sí una gran pérdida de recursos, tiempo, energía, y posiblemente mayor polarización política.

En los estudios empíricos de política comparada puede verse que los bloqueos son más frecuentes de lo que se cree. Las posibilidades de bloqueo en una futura constituyente en Ecuador son muy altas. Como puede verse, la mejor apuesta es votar NO a la constituyente.

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