Como se da por llamar a los menores de 20 años, los imberbes, intitulados y tutelados.
Los mutantes pero votantes, favoritos electorales para seducir con bonos, empleos, préstamos, tablets o becas. Inmaduros y peligrosos que pasada la propaganda, se criminaliza y sanciona como adultos.
Esos «semi niños» que por pobres y negros en cualquier calle se puede secuestrar, torturar y matar en nombre del viejo miedo.
Los «guambras carcas» que la política generaliza como incapaces o incompletos porque no dominan el arte de robar con elegancia parlamentaria o habilidad burocrática.
Esas «jovencitas pendencieras» usadas y abusadas por adultos con títulos, dinero y malos hábitos.
Los gamines que son mera estadística, crudo mercado digital, sujetos de sospecha, objetos de toda crítica y castigo.
Disculpas ofrezco por el viejomundo que subestima sus luchas, ignora su cultura, condena su estética y considera de cristal sus éticas.
Perdón pido por concebirlos sin permiso, por arrojarlos al mundo que nuestra generación destrozó y por exigirles alevosamente que se hagan cargo del naufragio.
