«Si quieres que algo no se haga, encárgaselo a un comité».
Dijo Napoleón, que de estas cosas sabía bastante. Siguiendo el consejo ante el incontenible desborde del latrocinio en el Ecuador, el Presidente acude al viejo truco de crear “Frente de transparencia y lucha contra la corrupción”. Por decreto les encarga a los prístinos miembros “proponer estrategias y mecanismos”, “exhortar a las entidades correspondientes”, “proponer iniciativas de educación” y; “presentar propuestas políticas y normas” para combatir la corrupción. No se agobie Presidente, los ciudadanos podemos hacer ese trabajo con mucho gusto y gratuitamente.
Como estrategia clave exigimos la independencia de poderes, la transparencia no es posible ante un sistema de justicia que le pertenece al corrupto, con un Legislativo pretoriano, ni mediante un poder electoral desfachatado. Como exhorto a la autoridad correspondiente, debe cesar inmediatamente de las funciones públicas a quienes por acción, omisión o sumisión fueron actores, cómplices y feroces encubridores de los delitos que hoy quiere combatir. Como iniciativa de educación procure que los corruptos no queden impunes, que no se escapen, que no les indulten, que no salgan campantes a decirles a los jóvenes que el más vivo siempre gana. Como propuesta política, es vital que su movimiento no se aferre al poder, porque sin renovación democrática, el único destino de un partido eternizado es ser la tapa de su propia alcantarilla.
O, puede nombrar otra comisión, asalariar la condescendencia y rezar para que pronto escampe.
