lunes, abril 20, 2026
Ideas
Natalia Sierra

Natalia Sierra

Catedrática de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Católica de Quito 

Las recetas del proyecto capitalista

Diez años de Revolución Ciudadana bastaron para que por arte de magia la empresa privada, que en el neoliberalismo arrasó con la economía nacional, de repente se vuelva, con ayuda del gobierno, la salvadora de la economía del Ecuador frente al fracaso del proyecto económico neodesarrollista ejecutado por movimiento PAIS.

El mito modernizador del subcontinente y de manera particular del Ecuador una vez más queda confirmado con el ritual de paso, esta vez del neokeynesianismo al neoliberalismo redoblado.

En el año 2005 el país realizó el ritual de paso del neoliberalismo al neokeynesianismo o posneoliberalismo de la Revolución Ciudadana; 10 años después volvemos al punto de inicio, en una especie de espiral que va sumiendo a estos pueblos en la voracidad de la valorización del valor.

Hace aproximadamente 10 años, el discurso que se posicionaba como transformador puso como chivo expiatorio a la partidocracia neoliberal y con ella al sector privado de la economía nacional e internacional como responsables, lo cual era cierto, del empobrecimiento e inequidad que ha caracterizado la sociedad ecuatoriana.

Es un hecho que este juicio lleno de razón no salío  de “las mentes lúcidaz” de los militantes de Alianza PAIS, sino que fue resultado de décadas de lucha popular contra el neoliberalismo.

Más de 20 años de políticas de ajuste estructural que devastaron la economía del país y condenaron a la mayor parte de su población a procesos agudos de empobrecimiento, hicieron que los pueblos en resistencia construyan un discurso crítico a la versión neoliberal del capital, así como alternativas al mismo. Un discurso que exponía la nefasta administración neoliberal para la economía, no solo popular sino nacional del país; y además mostraba la responsabilidad de los sectores privados en la devastación económica y social del Ecuador. En aquellas épocas estaba absolutamente claro que la empresa privada ecuatoriana era, por decir lo menos, inepta para generar una economía nacional sólida, diversificada y soberana.

Una empresa privada que aceptaba gustosa las regalías (restos) que la empresa capitalista transnacional le dejaba por su sometimiento y por venderle a precio de “gallina enferma” los bienes públicos y sociales.

Gracias a este discurso crítico, construido en décadas de lucha popular, el movimiento PAIS logra consolidarse como alternativa a la “larga noche neoliberal”.  La sociedad estaba consciente de que el capital transnacional neoliberal y sus funcionarios: el flamélico Estado y las grandes empresas privadas nacionales e internacionales eran los responsables de la mala situación económica del país y especialmente del empobrecimiento y miseria de inmensos sectores de la población.

Diez años de Revolución Ciudadana bastaron para que por arte de magia la empresa privada, que en el neoliberalismo arrasó con la economía nacional, de repente se vuelva, con ayuda del gobierno, la salvadora de la economía del Ecuador frente al fracaso del proyecto económico neodesarrollista ejecutado por movimiento PAIS.

Los intelectuales de la derecha, de dentro y fuera del gobierno,  salen gustosos a posicionar en todos los medios de comunicación públicos y privados las bondades de la empresa privada para “salvar al país”.

Dentro de esta “mágnifica” receta de rescate fondomonetarista ya se habla de que hay que dejar que la empresa privada se haga cargo de varios servicios públicos, empezamos con la comercialización de gasolina. Gracias a los revolucionarios verdes resulta que ahora la empresa privada es eficiente, cuando en las pasadas décadas neoliberales mostró su absoluta ineptitud en el manejo de los bienes públicos bajo su administración.

Así, en los próximos meses veremos como una vez más, a lo largo de este viejo mito hecho historia, el Estado fortalecido, económica y políticamente, en la época de la Revolución Ciudadana se encargará como siempre de transferir la riqueza pública y social que se adquirió en estos años a manos privadas. ¡Eureka! ¡Negocio redondo¡

Unas preguntas necesarias: ¿quiénes serán las empresas “sacrificadas” que compraran o administrarán los bienes públicos “mal” administrados por el Estado?  ¿Qué grupos cercanos al gobierno se levantarán como la nueva burguesía?

Al final, neokeynesianismo y neoliberalismo, así como Estado y empresa privada siempre se toman de las manos para garantizar la acumulación de capital.

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