—Oye estoy pensando en dar premios ah mis fans
—Eres la mejor y mas tierna fan que eh conocido. Tienes facebook?
—Ahora graba un video enseñándome toda la ropa que tienes puesta ahorita, tanto por fuera como por la que tienes por dentro.
—Graba primero quitándote la ropa y poniéndote el interior y después grabas otro video haciendo tuerk…
—Borra la conversación por si acaso para que tu mama no vea los mensajes
Las líneas que anteceden, transcritas textualmente, describen una historia macabra en TikTok, la red social china que está en boga. La cuenta: @karol_sevillaluna2, con más de 50.000 seguidores y activa hasta inicios de esta semana. Dicha cuenta usa el nombre de la actriz Karol Sevilla, ídolo de miles de niñas y púberes de la región, por ser la protagonista de Soy Luna, una telenovela argentina que se emite desde 2016.
Una niña de Medellín, de ocho años, empezó a seguir dicha cuenta. Detrás de ese perfil falso está un pedófilo que opera con un número telefónico de Ecuador. Ecuador, 593, isla de paz…
Ante las propuestas escabrosas, la pequeña avisó a la familia y el Gaula, fuerza pública especial de Colombia, inició el rastreo. El periodista Valentín Díaz, del diario El Comercio, de Ecuador, también hizo la tarea y halló coincidencias de esa cuenta de TikTok con otros perfiles en Instagram y en Facebook.
Las estrategias son similares. Saltar de red en red con el mismo guión de enganche: un personaje famoso, el sueño de convertir a las víctimas en artistas, ríos de adulos, un supuesto concurso y premios en efectivo o en ropa a cambio de fotos y videos de índole sexual.
Ecuador reina en las redes internacionales de pedofilia
¿El agresor sexual del número 593 96796… representa un caso aislado? Ni de lejos. Si bien el hecho se destapó en Colombia, Ecuador es una suerte de paraíso para la delincuencia global y en términos de crímenes sexuales contra niñas, niños y adolescentes; es un nodo clave de la producción de material pornográfico para el cual se explota y se mata a menores de edad. El recuerdo de la niña lojana Emilia Benavides, por ejemplo, no debe dejar dormir a este país hasta erradicar a una jauría de depredadores que siguen sueltos.
Ecuador es una suerte de paraíso para la delincuencia global y en términos de crímenes sexuales contra niñas, niños y adolescentes; es un nodo clave de la producción de material pornográfico para el cual se explota y se mata a menores de edad
En 2014, el COIP tipificó el ciberacoso con fines sexuales a niñas, niños y adolescentes. Desde entonces se han reportado 798 denuncias y en lo que va del año se conocen 70 casos. Cifras marginales, a todas luces, cuando se forja el silencio a golpes de extorsión, violencia, vínculos familiares y sociales y el ‘buen nombre’ de ciertas instituciones.
El silencio y la impunidad permiten que el país exporte pedófilos. En una revisión a los últimos 13 años, estos son los casos más dramáticos.
• En 2007, la Policía austriaca y Europol ejecutan la Operación Pulga y desbaratan una red de 2.300 pedófilos en 77 países. Ecuador es uno de ellos.
• En 2011, Europol detecta una inmensa red en la web profunda –boylover.net– con 70.000 usuarios de 30 países. Ecuador es uno de ellos.
• En 2014 cae un ‘cluster’ de ocho bandas de explotación sexual infantil que operaban en Sudamérica. Sus cabecillas: ecuatorianos que reclutaron a 120 niñas en escuelas urbano-marginales de Guayas, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas. Solo 15 pudieron retornar al país.
• En 2015, las policías de Guatemala, Chile y Ameripol concretan la Operación Sin Fronteras. Caen 60 pedófilos de 15 países. Ecuador, obviamente, es uno de ellos.
• En 2017, el Departamento de Seguridad de EE.UU. detecta una red de pedofilia con víctimas de ese país, México y Colombia. El autor: un profesor ecuatoriano que se valía de cinco perfiles falsos en Facebook. En su poder se encontraron 1.000 archivos de pornografía para los cuales se explotó a niñas de la región.
• En 2018, la Policía argentina empieza a rastrear una página en Facebook y da con una red de pedófilos. En la Operación Terra son identificados 1.715 miembros de 46 países. Claro: Ecuador es uno de ellos.
• En 2019, Interpol emprende la operación Luz de la infancia e intercepta una red pedófila en siete países. En Ecuador, cómo no, fue detenido un profesor de 36 años con 500 archivos pornográficos.
• Al caer ese mismo 2019, Europol da con una red en 10 países de América, Europa y Asia. Adivinen: cuatro ecuatorianos son detenidos en la operación.
En todas estas historias, hay factores comunes. La Interpol, en su Base de Datos sobre Explotación Sexual Infantil, custodia 1.000.000 de archivos para los cuales se abusó de niñas, niños y adolescentes con fines pornográficos. Son materiales interceptados recurrentemente en 88 países.
De ese millón de fotos y videos solo ha podido ser identificado el 47% de víctimas. Asimismo, de ese universo el 64,8% corresponde a niñas y el 56,2% a quienes están entre los 8 y 10 años.
Un dato final es lacerante, del millón de fotos y videos, en el 84,2% se muestra un grado de violencia 6, que incluye actos sexuales explícitos, sadismo y parafilias.
Otro crimen social: culpar a la víctima
Nuestro país es una tierra oscura donde florecen delincuentes como Tania ‘la 10’ Ramón, Juan Andrés ‘El mangajo’ Vintimilla, Christian ‘Careniña’ Giler, Royce ‘El abuelo’ Phillips. Nuestro país es un yermo en el que lloramos a Emilia Benavides, a Carolina Andrango, a Sofía Valentina Cosíos.
La sangre y las lágrimas de miles de familias no merecen silencio ni impunidad. Y este horror no se resuelve bloqueando el acceso de los niños a las redes sociales, cuando cabe una formación y acompañamiento para el uso crítico del ciberespacio. Por una maldita vez, las víctimas ya no deben seguir siendo tildadas como las culpables de lo que les pasa. Persistir en esta hipócrita excusa social es condecorar a productores y consumidores de pornografía para la cual se mata a la niñez ecuatoriana.
