La paradiplomacia es un instrumento diplomático poco conocido, pero con un largo recorrido en la academia, y en discusiones en distintos espacios de la sociedad civil y en la práctica de muchos países. Esta podría ser una estrategia para generar alianzas entre metrópolis, con lo cual podríamos mejorar estrategias comunes entre ciudades.
Esta dinámica, inherente a las relaciones internacionales, implica que gobiernos subnacionales o locales busquen acuerdos a través del contacto directo entre ciudades, discutiendo sus intereses y alcanzando beneficios mutuos.
Este enfoque permite a los gobiernos locales y regionales tomar la iniciativa ante gobiernos centrales poco proactivos, asertivos o que no están muy interesados en el desarrollo urbano, en que las ciudades puedan mejorar sus condiciones.
Una de las ramas de la paradiplomacia es la «protodiplomacia», donde los gobiernos locales identifican motivos culturales, identitarios, simbólicos o económicos para establecer acuerdos beneficiosos para sus ciudadanos, algo que ya hemos visto en las capitales de nuestra región, y en ciudades que nos capitales, sin embargo, son muy pocas aún, por lo que se debe de trabajar en base a esta visión, lo cual generaría un resultado positivo en el incremento del turismo por nombrar un ejemplo.
En la actualidad, los gobiernos locales en Estados no federales adquieren mayor protagonismo, utilizando está herramienta impulsando una tendencia ascendente en las relaciones diplomáticas internacionales. Esto genera una ventaja, al poder reducir la dependencia del gobierno central para satisfacer las necesidades urbanas y al fortalecer la legitimidad de los gobiernos locales en sus procesos de decisión, aunque su evolución en el derecho internacional sea gradual.
En un mundo globalizado, los gobiernos locales deben empezar a establecer relaciones con ciudades extranjeras y, a través de estas, generar beneficios para sus urbes. En algunos países, las normas positivas ya otorgan legitimidad para suscribir convenios y hermanamientos.
Un trabajo importante es la construcción de equipos técnicos para reuniones multilaterales que solucionen problemas comunes, que hoy en día tienen las ciudades. Se debe fomentar el fortalecimiento de estas relaciones internacionales, foros de discusión, la convocatoria a actores de organizaciones multilaterales, el diseño de políticas efectivas en el ámbito cultural, el desarrollo de conceptos de «Marca Ciudad», el análisis de impactos del intercambio comercial y de servicios, la generación de estudios sobre los impactos de la globalización en beneficios de las ciudades, la asistencia técnica y los acuerdos de integración migratoria.
Además de estas acciones, se podría abordar uno de los problemas más serios del mundo, la migración, ya que, a través de esta diplomacia subnacional, se puede gestar acciones y políticas comunes las cuales podrían ir logrando acuerdos para un control más efectivo.
Esta dinámica, que no es nueva exige que todos los niveles de gobierno busquen alternativas para mejorar las condiciones urbanas. Las fórmulas están disponibles; es cuestión de prestar atención y empezar a desarrollar, sumando actores como las cámaras de comercio locales y regionales, la academia y otros que impulsen la paradiplomacia, y en base a esta llegar a consensos regionales, que puedan mejorar las condiciones actuales de las ciudades.
