lunes, mayo 18, 2026
Ideas
Diego Ordóñez

Diego Ordóñez

Abogado, ex secretario de Seguridad del Estado

Niels Olsen, ¿entiendes lo que dices?

La Asamblea avergüenza a la moral pública, presta para archivar cualquier intento de vindicta política contra los cómplices y/o actores del robo infame de Progen en medio de los apagones.

En el mito de la caverna, Platón describe a un conjunto de presos encadenados para quienes la realidad son las sombras que se proyectan desde sus espaldas. Esa es su realidad. Las sombras que el cadenero deja ver, es lo que quiere que vean y nada más. Si el preso se suelta de sus cadenas y les trata de convencer que las sombras no son la realidad; los encadenados lo rechazan pues prefieren sostener su ignorancia a aceptar la verdad. Hay un dueño del pensamiento y hay presos a su mando que gritan que la realidad es las sombras.

Niels Olsen se hizo público siendo ministro de Guillermo Lasso, uno de sus preferidos, diría. Finalizado ese gobierno optó por mantenerse en el cargo y luego asumir una posición de preso de la caverna, bajo control de quien persigue a Lasso —y dicho de paso, que ofrece entrevista al fugado narco-periodista; quien también persigue a Lasso (allá cada cual con su integridad)—.  De funcionario administrativo saltó al rol político de conducir la Asamblea, sin experiencia alguna pero con el ofrecimiento de dirigir una asamblea diferente. Lugar común que no tarda en esfumarse por la realidad. Junto a Olsen llegó una ralea de mediocres con el mismo espíritu de los encadenados en la caverna. En bloque, alzar la mano; en bloque, reproducir las mismas medias verdades de los portales chimbos; en bloque, archivar toda denuncia de corrupción y garantizar protección a los ladrones; en bloque, silenciar al otro bloque (así como tal cual hacían en las asambleas de alzamanos del correismo). Olsen y su bloque sin perspectiva, sin talla, enajenados al dueño de las cadenas; sin capacidad de réplica, crítica o disenso, viven en las sombras de la realidad que les dibuja la propaganda oficial. Se vitorean entre ellos, gratifican sus payasadas, aplauden histrionismos y aprueban letra a letra lo que les llega desde Palacio, sin importar que sean estruendosamente inconstitucionales.

Parecía que no habría dónde más mostrar la obsecuencia vergonzosa. Hasta que en la entrevista que le hace el narco-vocero —quien difama a Lasso—  Olsen dio un vuelco completo a la teoría política de los balances en un sistema republicano y democrático. Algo debió aprender para asumir la presidencia del parlamento que tiene en sus manos la capacidad de fiscalizar a la función ejecutiva; pero vive en el limbo que ofrece impunidad a los panas, flota en la fantasía de que la corrupción solo es correísta. ¿Ingenuidad será? ¿Sumisión será? Lo que sea, pero no es la voz de un presidente de una función del Estado, republicano e institucional. Ha dicho que espera que sea la fiscalía la que establezca las responsabilidades políticas en el robo de 140 millones de dólares en la compra de chatarra, compra realizada en estado de excepción.

Progen es la Odebrecht del nuevo Ecuador. Dos altos funcionarios y una alta funcionaria han quedado, por omisión de la fiscalía de bolsillo, fuera del proceso penal. Todos tres algo tuvieron que ver en esa compra. Todos tres visaron o no objetaron comprar equipos inservibles y en sus narices se realizaron anticipos sin garantías y pagos aun cuando ya se supo del atraco. El mandadero que ejerce la vindicta pública los ha salvado de responder penalmente; y el mandadero que conduce la fiscalización espera que sea el otro mandadero el que determine la responsabilidad por la que ya debieron ser enjuiciados políticamente. Y lo dice sin ruborizarse. Y lo dice para cerrar el asunto. ¿Habrá entendido la dimensión de sus palabras? ¿Habrá entendido que lo que le ha garantizado al gobierno es la más impúdica impunidad? Asamblea que avergüenza a la moral pública, presta a sancionar al vocal Albán del Consejo de participación ciudadana por infracciones que nunca cometió; y presta para archivar cualquier intento de vindicta política contra los cómplices y/o actores de un robo infame en medio de los apagones.

Siempre es esperanzador que gente nueva remoce los cuadros de la política. Que se incorporen figuras que reivindiquen a la gestión política. Pero la ola de cromos insulsos que ocupan las curules han degradado aún más la calidad de la política. Olsen debería ir al Salón de los Presidentes del Congreso Nacional; allí están retratos de Don Buca, de Raúl Baca, de Andrés Vallejo, Edelberto Bonilla, Wilfrido Lucero, Rodolfo Baquerizo… Talvez se inspire en el ejemplo de esos personajes, quienes entendieron y defendieron la función de un parlamento. También están los retratos de los y las presidentes de la asamblea, desde cuando así se llama. Esos son lo que hicieron del parlamento una oficina sumisa al gobierno. Tal cual es hoy.

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