En las próximas elecciones tenemos que escoger entre dos personas candidatas al sillón presidencial. Siempre he creído erróneamente que mi voto no cuenta mucho. He estado en el tradicional 7% de voto nulo de las últimas dos elecciones. Ahora, extrañamente, siento que mi voto cuenta y que tiene que ser un voto a conciencia.
Quiero transparentar las razones que explican mi crisis existencial política, por la que estoy atravesando.
Esas razones tienen que ver con lo que yo considero cuestiones importantes para un proyecto político.
Protección a la naturaleza vs. extractivismo
El problema más importante que tiene la humanidad, y también el Ecuador como parte integrante de este planeta Tierra, es el colapso climático. Si la producción y el consumo de energía fósil sigue a los niveles actuales, las extinciones de especies masivas, vegetales y animales, significará la extinción de la especie humana en el mediano plazo. No es una exageración. Lo afirman cada año los científicos en cada cumbre climática. Los efectos lo sentimos en Ecuador, con los incendios, inundadaciones y sequías, tanto como en Estados Unidos y en Australia. El clima no distingue país pobre ni rico. Si bien la responsabilidad mayor lo tienen los países altamente industrializados, eso no significa que el resto de países no tengan su grado de responsabilidad.
Ecuador, como todos los países que hemos firmado los acuerdos de Paris para reducir las emisiones de carbono, tenemos que hacer básicamente dos cosas: consumir menos combustibles fósiles para disminuir nuestras emisiones de carbono y proteger los ecosistemas que capturan carbono. Entre esos ecosistemas están los bosques, la selva, los manglares.
Un partido político que proponga explotar petróleo o invertir altas dosis de energía para explotar minería, está fuera de foco. Si además, pretende explotar en ecosistemas ricos en biodiversidad como el Yasuní, la Cordillera del Cóndor, el Chocó Andino, que captan mucho carbono, no solo que está fuera de foco sino que es un partido con propuestas estúpidas desde la mirada de la emergencia climática.
Se nos vienen sequías y el agua, como ya lo sentimos en la crisis energética reciente, debería ser el bien más preciado. Sin embargo, con la minería la estamos desviando ríos, secando cauces, usando para explotar minerales y contaminando.
Luisa González y Daniel Noboa promueven explotar el Yasuní, no respetar la consulta popular que ordenó dejar el petróleo bajo la superficie y ambos apuestan a promover la minería a gran escala. No me representan.
Democracia o autoritarismo
Creo en la democracia, en la división de poderes, en los balances y contrapesos entre poderes, en la independencia de funciones, en la transparencia y auditoria a los poderes públicos, en la responsabilidad de las autoridades públicas, en el respeto y sometimiento a las normas constitucionales y al sistema jurídico.
Un gobierno que, como forma de ejercicio de poder, incida y determine el funcionamiento en otros poderes, acumule progresivamente el poder, impida el funcionamiento de las otras funciones del Estado, no rinda cuentas ni se someta a órganos de control, que irrespete e interprete las normas caprichosamente para justificar actos de poder, es un gobierno autoritario y antidemocrático.
El partido de González, que gobernó una década, mediante una consulta popular metió las manos en la justicia, captó todos los órganos de control, tomó decisiones a espaldas de la gente, como explotar el Yasuní en el año 2016 impidiendo una consulta popular, dictó decenas de estados de excepción y emitió normas inconstitucionales que no fueron controladas por la Corte Constitucional que avaló todas las arbitrariedades.
El gobierno de Noboa, que ha gobernado más de un año, ha hecho movidas para tener personas y decisiones afines a sus intereses primero en la Asamblea, luego en el Consejo de la Judicatura, en el Consejo de Participación y en el Consejo Electoral; hace jugadas jurídicas impensables racionalmente (leguleyadas) para no pedir licencia ni encargar la vicepresidencia a quien corresponde constitucionalmente; incumple tratados internacionales y vulnera la soberanía de un Estado (México). Solo imaginar que en el acto de posesión a la presidencia sea la presidenta de otra función la madre del hipotético presidente, me parece una pesadilla, este de cabeza de otra función del Estado la madre del presidente, se me viene la imagen de un régimen aristocrático-monárquico propio del siglo XVIII, inaceptable en una democracia constitucional.
González, por un pasado que se enorgullece, y Noboa por un presente que avergüenza, en términos democráticos, no me representan.
Garantismo vs. punitivismo
La historia de la humanidad en el último milenio demuestra que cuando quien ejerce poder y tiene fuerza (policía, fuerzas armadas, mega cárceles), tiende a producir violaciones masivas a los derechos (detenciones arbitrarias, maltratos, torturas, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales). Esta es la historia de la Inquisición.
Uno de los avances del liberalismo fue, en términos políticos, limitar la potestad coercitiva del Estado. Y digo del liberalismo para que no me digan que soy un izquierdoso radical. Esos límites se llaman garantías: los delitos deben están escritos en una ley, solo se puede detener a una persona por delitos, para evitar acusaciones falsas se presume la inocencia, se prohíbe maltratar, hay que llevar inmediatamente a un juez para evitar el abuso policial, hay que probar los delitos, se tiene derecho a la defensa y más.
Para las personas autoritarias, que quieren retroceder los avances en derechos logrados hace doscientos años atrás, las garantías son un obstáculo para el combate al crimen. Lo que acaba pasando, sin garantías, es que el Estado fácilmente se convierte en un criminal. Basta ver el caso de los cuatro niños de las Malvinas y de las decenas de desapariciones denunciadas.
El punitivismo promueve aumento de penas, construcción de cárceles, mano dura, ejército en las calles, restricción de garantías. El punitivismo es contrario a una democracia porque cree más en la fuerza que en los mecanismos dialógicos y preventivos.
En el gobierno del partido de Gonzáles se aprobó el código más punitivo de la historia de la república (los tipos penales y las penas se multiplicaron por cuatro, se eliminaron atenuantes, se multiplicaron agravantes, se restringió el régimen de prelibertad), se construyeron tres megacárceles, se fortalecieron y multiplicaron aparatos de seguridad e inteligencia. Todo eso no ha disminuido en forma alguna el delito. Al contrario, desde el año que se aprobó el código punitivista, se multiplicaron los delitos hasta el punto en el que nos encontramos ahora. No aprenden las lecciones y apuestan a lo mismo.
El gobierno actual nos ha tenido en un supuesto conflicto armado, en permanente estado de excepción, ha querido construir dos mega cárceles, ha sacado al ejército a la calle, quiere contratar un cuerpo armado privado (con muy mal récord en derechos humanos en el mundo) y después de un año, tuvimos en su gobierno el mayor mes de muertes violentes en toda la historia del Ecuador, continúan las muertes en cárceles, en las calles, a políticos y hasta a bebés de 11 meses. Además, quiere poner una base militar en las islas Galápagos.
González y Noboa no me representan.
Honestidad vs. Corrupción
Los casos judicializados en los últimos años nos demuestran que la corrupción está enquistada en el poder político. Las muertes de políticos en funciones, de varios partidos y movimientos políticos, confirman lo mismo. La corrupción la encontramos en toda actividad extractiva, en la compra pública, en la justicia, en la política, en los hospitales, en el reparto político. La corrupción no solo es recibir dinero a cambio de decisiones. También la corrupción es tomar decisiones a cambio de favores, por conflicto de intereses, por influencias políticas. Cualquier decisión que se toma por razones ajenas al derecho o al bienestar colectivo, se debe sospechar que es fruto de un acto corrupto.
El caso Odebrech, para mencionar un caso del partido de la candidata González, y el hecho de tener al caudillo condenado, a su vicepresidente y a altas autoridades de ese gobierno presas, como el señor Pólit, son manifestaciones demostradas de corrupción.
En el gobierno de Noboa solo ver la conformación del gabinete y saber la procedencia de los ministros, se notan claros conflictos de intereses. Un ministro de salud cuyos parientes dirigen clínicas privadas, la promoción de la minería cuando el grupo Nobis tiene considerables porcentajes de inversión en empresas mineras, la exención de obligaciones tributarias, el caso de chalecos policiales, son signos de falta de honestidad y de toma decisiones que no tienen que ver con el bien colectivo.
González y Noboa no me representan.
Libertad de expresión vs. intolerencia
Uno de los ejes de la democracia es el respeto a la libertad de expresión. Por esta libertad, una autoridad pública debe tolerar al máximo la libertad de opinión, aun cuando las opiniones son contrarias, desagradables y hasta ofensivas. A mayor autoridad, más tolerancia. Si estos principios básicos no se respetan, esas personas no tienen capacidad de gobernar democráticamente.
En el gobierno del partido de González tuvimos una ley de comunicación que rayó en la censura, que controló el contenido de los medios públicos, enjuició penalmente por una opinión, detuvo a quienes manifestaban su opinión mediante gestos, rompía periódicos y más. Actualmente, miembros de este partido declaran persona non grata a quienes opinan y denuncian por delitos de odio a periodistas.
El gobierno de Noboa quita la visa a una periodista, permite entrevistas en medios en los que el gobierno tiene pauta, insulta a quienes critica y hasta sugiere que están con el crimen organizado, no tolera la crítica. En este gobierno tenemos varias personas periodistas exiliadas por no poder ejercer su oficio con seguridad.
González y Noboa no me representan.
Soberanía alimentaria o inversión extranjera
La alternativa productiva para este país está en la inversión sostenida en el campo, en el fortalecimiento de vínculos comunitarios y en la protección de la naturaleza. Así evitamos la migración, el reclutamiento en el crimen organizado, la multiplicación de barrios marginales en ciudades y, no menor, garantizamos la seguridad alimentaria de las familiares rurales y del Ecuador a largo plazo.
Los políticos que promueven la inversión extranjera, pensando en corporaciones globales, promoviendo exenciones tributarias, facilidades, flexibilidades en los controles ambientales, subsidiando energía eléctrica, están pensando más en los intereses de accionistas, en pocos empleos comparados con las necesidades y en huida de capitales. La riqueza, con este tipo de inversión, sale del país, es a corto plazo y forma parte de una especie de dumping global, en la que los países del sur global llamamos a la inversión promoviendo menos derechos para las personas y más beneficios para las empresas.
González y Noboa promueven este tipo de inversión y no me representan.
La asamblea constituyente
El candidato Noboa, el 10 de marzo de 2025, anunció que promete una constituyente en Riobamba. ¿Los motivos? Cambiar este país de la raíz, crear una sociedad más justa y más digna, corregir errores de la Constitución y especialmente las garantías que se dan a un criminal, que termina afectando y desilusionando a las fuerzas del orden porque se sueltan a los criminales. Propone una comisión de notables.
Por su parte, la candidata González también ofreció una constituyente para reinstitucinalizar el país. En recientes declaraciones ha dicho que no es una prioridad.
Reformas constitucionales encaminadas a fortalecer el poder y un proyecto político, son actos de pura manipulación política.
Queremos propuestas
Ante estos dos panoramas, uno esperaría que los dos proyectos políticos intenten conquistar, mediante propuestas serias, el voto de las personas que no se sienten representadas. Sin embargo, el debate presidencial sonó a seguir fortaleciendo los votos de quienes ya votaron por él y por ella.
No queremos que nos mientan. Queremos propuestas que contribuyan a construir un país más democrático, más ecológico, más respetuoso de los derechos humanos, más justo, más transparente, más diverso e intercultural.
