Los resultados que reporta el Consejo Nacional Electoral para la dignidad de presidente/a, en las últimas elecciones del 20 de agosto de 2023, determinan que Luisa González del movimiento político Revolución Ciudadana (RC) alcance el 33,61% de los votos en tanto que Daniel Noboa, de Acción Democrática Nacional (ADN) contabilice el 23,47% de las adhesiones, dejando –consecuentemente- por fuera del balotaje a candidaturas que muchas de las encuestadoras siempre concedieron opciones reales de triunfo como a Jan Topic, Fernando Villavicencio (Christian Zurita), Otto Sonnenholzner y Yaku Pérez.
Sin duda, esta elección presidencial anticipada no sólo que resultó ser atípica o diferente al haber tenido su origen, en el marco de la actual Constitución, en la disolución de la Asamblea Nacional promovida por el presidente de la República, sino también por el asesinato de un candidato presidencial y la sorpresa que significó el ascenso vertiginoso, en poquísimos días, del representante de ADN que dejó a la mayoría de empresas encuestadoras mal paradas y mirándose unas a otros con los ojos bien abiertos, casi como platos extendidos, tratando de buscar explicaciones a este fenómeno electoral que ciertamente debe ser motivo de un estudio de caso por parte de la academia e instituciones interesadas en la política y en la actividad electoral.
Lo cierto es que el pueblo ecuatoriano, el próximo 15 de octubre, tendrá dos opciones para pronunciarse respecto a quien decide colocar en el Palacio de Carondelet, hasta mayo de 2025, como su futuro mandatario (a).
En este punto, y si bien los recientes resultados, dejan entrever lo impredecible que puede resultar el electorado, es claro que Daniel Noboa a pesar de tener menos votos que Luisa González (alrededor de un millón), inicia mejor posicionado y con un panorama político si bien no fácil, pero mucho más favorable a los intereses de la candidatura de ADN.
Es que la RC deberá enfrentar a sus propios fantasmas (de carne y hueso), como es el caso de Rafael Correa que a la vez que le aporta un voto duro de (+/-) 30%, también le genera una enorme resistencia, agrupada en el anticorreísmo. En este caso, resulta bastante previsible que, buena parte de ese caudal de votos, esto es, el 16.37% de Christian Zurita, el 14,67% de Jan Topic y el 7.06% de un disminuido Otto Sonnenholzner, pudieran ir a parar en la cesta de ADN. En ese escenario, resulta claro también que las posibilidades de crecimiento de la candidatura de Luisa González, se topen con una gran pared que representa el voto – censura al correísmo, es decir, traducido en un ‘no’ al neopopulismo, un ´no’ a un gobierno autocrático y a todas las taras que conlleva ese tipo de régimen despótico hasta la médula.
De su parte, Daniel Noboa, sin haber tenido una destacada participación en la Asamblea Nacional ni mayor brillo en la vida pública, tampoco es un candidato que genere altos niveles de rechazo. Más bien, su discurso que evita la confrontación va en contravía a la violencia propia de la política ecuatoriana, llena de adjetivos…
Claro está, tanto RC como ADN, parten, en esta segunda vuelta presidencial, con cero votos. Sin embargo, los pro y contras de los candidatos están ahí, para sumar y restar. Entonces no cabe esconder esa realidad y menos minimizarla.
La egolatría o triunfalismo asentado en pies de barro pueden provocar que el próximo 15 de octubre, en horas de la noche, se muerda amargamente el polvo de la derrota. Ya veremos…
@giovannicarrion
