lunes, mayo 18, 2026
Ideas
Patricio Carpio Benalcázar

Patricio Carpio Benalcázar

Sociólogo y académico de la U. de Cuenca.

La esperanza con las alas quebrantadas

La lección insoslayable de estas elecciones es que cualquier proyecto democrático, plural y sustentable sólo puede construirse y ser viable por fuera del correismo.

Las elecciones en Ecuador presentaron un libreto surrealista por decir lo menos frente a un público elector ávido por encontrar esperanza. Escenas repetidas con cargas de arrogancia y descalificación al otro, contaminaron el escenario con desconfianza y temor, al final, salimos, nos arropamos y tomados de la mano con los nuestros, caminamos con dirección a la rutina cotidiana, a la lucha diaria donde, sólos, sabemos que la incertidumbre nos acecha desde todos los ángulos de la convivencia social.

Cómo la esperanza no va a estar con alas quebrantadas cuando se nos han puesto alternativas una opción oligárquica neocolonial y otra estatista hasta el asfixio; la una centrada en entregar el país a intereses geopolíticos y transnacionales, y la otra obsesionada en la impunidad y el retorno de la mancha de caudillos para montarse en el Estado; la una depredando los recursos naturales, acosando al trabajo, desbastando la seguridad y los servicios públicos y la otra organizando masas por fuera de los movimientos sociales para intentar la ansiada perpetuidad.

Ganó el proyecto oligárquico y con ello, el modelo de dependencia y libre mercado, las bases militares en Manta y Galápagos, la entrega del campo Sacha al mejor postor, la intensificación de la minería, la ausencia de inversión pública y el ajuste de cinturón a los GADs, a las universidades, a la educación en general y a la salud. Prevalecerán entonces las políticas clientelares, bonos y ofertas para la familia de Doña Meche y unas avenas para Don Toribio.

La agenda será la del FMI y ahora sí, seguro, endeudamiento externo a raudales tal cual lo cantan y festejan los shamanes neoliberales en los medios televisivos nacionales, deuda que por cierto nunca nadie sabe dónde se ha invertido en el pasado ni a donde irá en el futuro.  Si los puntos esenciales de la política neoliberal están trazados por organismos internacionales, entonces un plan nacional de desarrollo es innecesario, por tanto la dinámica económica estará sustentada en la dinámica del capital transnacional, y este obviamente llega donde hay condiciones, es decir donde la normativa y las políticas le sean favorables, aun en detrimento de las estructuras económicas y sociales propias.

La lección insoslayable de estas elecciones es que cualquier proyecto democrático, plural, sustentable sólo puede construirse y ser viable por fuera del correismo. Está corriente aun cuando tiene espacio y seguramente pervivirá en el escenario político, no representa opción alguna para los movimientos sociales ni el pensamiento alternativo de izquierdas.

Efectivamente, si la oligarquía se hace del poder es porque su contendor carga una historia difícil de contrarrestar, por ello, el movimiento indígena, sindicatos, maestros, profesionales, el movimiento de mujeres, los movimientos en defensa de la naturaleza y muchos otros actores, aun tienen cicatrices vivas de un tiempo de maltrato, persecución, acallamiento y de esfuerzos por desarticular la organización social autónoma.

Y en muchos otros sectores de clase media y hasta de los segmentos populares, la campaña noboista con todo el aparataje del poder económico y político que encarna, avivó los temores fantasmagóricos de la proximidad con una Venezuela madurista y un tal socialismo, con ecua-dólares, con milicias revolucionarias, con revanchas y control religioso, todo ello amplificando y deformando lo que los propios correistas haciendo gala de torpeza mediática manifestaban.

Por tanto, un candidato, hoy reelegido presidente, muy limitado en su visión política y como estadista, centrado en el paradigma de acumulación como fin existencial, no era difícil de sobrepasarlo, pero cada quien juega a lo que sabe y puede; el correismo mostró sus límites estructurales y desde ahí jamás pasará.

¿Quién quebró las alas de la esperanza?, esperanza por un país de buen vivir, de paz y seguridad, de estabilidad laboral, de realización, pues si, el correismo. Desde el 2005 se cuajo una esperanza en ese sentido y en pocos años, el giro autoritario, extractivista y la fiebre de corrupción cerceno esa esperanza.

Las nuevas generaciones hoy y ante la chacota que los partidos y sus militantes hacen de la política, han bajado la mirada a la ductilidad deformante de una micro pantalla digital y la perspectiva social, la solidaridad, la comunidad pasan a ser realidades monótonas frente a la cambiante realidad virtual en la que se desenvuelven.

En este escenario, la esperanza no puede volar, sus alas están quebrantadas.

Nuevas columnas

Más leídas

Más historias