miércoles, abril 15, 2026
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Juan Cuvi

Juan Cuvi

Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo.

Kimsacocha presidenta

Kimsacocha va más allá de una demanda regional y puntual. Simboliza la necesidad de un cambio total del paradigma político y económico que se impone en el mundo, y que amenaza la vida en todas sus formas.

La desafección entre política y ecología es un fenómeno que no solo campea por países con una profunda crisis democrática como el Ecuador, sino que se extiende por regiones del mundo en apariencia más estables e institucionalizadas. Los cuestionamientos ciudadanos a la indiferencia de los políticos, con los problemas más urgentes de la sociedad y la naturaleza, generan reacciones e iniciativas de una creatividad extraordinaria.

En el pasado mes de septiembre se realizó en Ámsterdam el encuentro anual de la Confluencia Europea sobre los Cuerpos de Agua, una coalición de organizaciones dedicadas a la defensa del agua en ese continente. El lineamiento central del evento fueron los derechos de la naturaleza.

En una de las reuniones, una delegación islandesa compartió la iniciativa denominada Snæfellsjökul fyrir forseta (Snæfellsjökul para presidente), una campaña promovida por la artista, académica y activista ambiental Angela Rawlings para las elecciones de 2024. La novedad de la campaña es que Snæfellsjökul (un nombre difícil de pronunciar hasta para los propios islandeses) es un iceberg de 700.000 años de antigüedad al alcance de la vista de la mitad de la población de la isla. Ni más ni menos.

La campaña, que se venía cocinando desde una década atrás y que se inspiró en la experiencia constitucional ecuatoriana, apunta a introducir el concepto de derechos de la naturaleza en la conciencia social y en la definición de las políticas públicas de ese país.

Acá en el Ecuador, las posibilidades de promover iniciativas similares son múltiples, empezando por el Yasuní. En efecto, la campaña por la recolección de firmas para dejar el petróleo bajo tierra constituye un hito innegable en la historia de la acción ciudadana en el campo de la política. La propuesta, que tuvo una acogida popular que desbordó toda expectativa, evidenció el total divorcio entre un gobierno (el de Rafael Correa) y las agendas democráticas promovidas desde la sociedad.

Hoy, el pueblo de Cuenca ha reeditado una iniciativa que también superó todas las proyecciones imaginadas. Cien mil personas salieron a las calles de la ciudad para exigirle al gobierno que detenga el proyecto minero en el páramo de Kimsacocha. Se trató de una movilización que convocó prácticamente a todos los sectores de la provincia del Azuay alrededor de un objetivo común: la defensa del agua, de la naturaleza y de la vida. Pocas veces en nuestra historia se ha visto un acontecimiento con estas características.

Pero Kimsacocha va más allá de una demanda regional y puntual. Simboliza la necesidad de un cambio total del paradigma político y económico que se impone en el mundo, y que amenaza la vida en todas sus formas. Un paradigma del cual han sido fieles admiradores y seguidores todos nuestros gobiernos.

Ante la tozudez de la élite política frente a una realidad ambiental inocultable, contraponerle una candidatura inusual a la presidencia de la república implica un acto contestatario único, creativo, original. Además, la candidatura de Kimsacocha también reivindica una condición étnica y de género. Suficiente para sacudir el escenario político electoral.

 

Octubre 13, 2025

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