El presidente Daniel Noboa se prepara para la consulta del 21 de abril, y según dicen los números, han pesado las maromas comunicacionales de su secretario Roberto Izurieta posicionando favorablemente su Consulta antes que sus escándalos de mal borracho, o los papelones de sus ineptos ministros “no todólogos”. Las encuestas dicen que ese manojo de preguntas obvias, que quieren arrastrar la aprobación de otras que atentan contra los derechos laborales darían un triunfo político al presidente 20 días después de que pusiera en vigencia el alza del IVA.
Tal ha sido la estrategia que combina miedo con esperanza, que votarían SÍ incluso aquellos a los que el incremento del IVA les desestabiliza. Esos que compraron algo a plazos y que debieron apurarse a cancelar la totalidad de sus cuotas en marzo, o resignarse a que abril venga con incremento. Quizás votará Sí, el sanduchero que ofrecía sus productos a $3 dólares y que desde el 1 de abril lo hace a $5. “Sube el IVA… y eso va en el arriendo del local, en la carne, hasta en las salsas… y debo compensar”, dice.
El IVA incrementa dos puntos porcentuales, pero este emprendedor incrementa en 60% el valor de su producto, para compensar ese 2% de cada uno de los insumos. En la práctica los precios no suben en tan solo 2 puntos. Nunca ha ocurrido eso. Desde que se tiene economía dolarizada, los incrementos no han sido ni del 10 % (un artículo que cuesta un dólar no pasa a costar $1.10) el incremento es del 25 o directamente del 50 %. Esa lógica se implantó el mismo día que comenzó la dolarización, eliminando la intención del Banco Central de evitar el “redondeo” y mantener cierto equilibrio de los precios en sucres al pasar a su equivalente en dólares.
Cientos de emprendedores que están en el dilema de subir el precio para compensar o dejarlo para no ahuyentar la clientela, quizás dudan entre votar Sí o No. Tal vez no correlacionen la medida económica con la jugada política.
La deflación que ha rondado a los pequeños y medianos negocios en esta década, quizás se agudice con el incremento del IVA. Antes, el dueño de un pequeño restaurante no subió el precio para no perder clientela, pero redujo la cantidad de arroz, el tamaño de la guarnición o eliminó la fruta final, ahora más bien asumirá el incremento impositivo compensándolo desde la eliminación de otros gastos, que pueden incluir el despido de un mesero. O… quizás se sienta tentado a no facturar, realizando transacciones convenientes: el comprador paga menos y el vendedor, no declara su venta. El incremento del IVA reduciría la recaudación impositiva.
Sin embargo, mientras el IVA se alza para todos los ecuatorianos, se reduce a un 5% para el sector construcción. Con lo cual el Estado pierde 78 millones de dólares, pero se benefician los grandes empresarios que encarecen el precio del suelo desde la especulación. Pierde el Estado, pero ganan los grandes monopolios de la construcción que lucran con sus millonarios proyectos inmobiliarios. Gana Isabel Noboa, la tía del presidente, que entre sus varios proyectos tiene el mega resort en Engabao, que desde el fideicomiso Karibao tiene una inversión de 400 millones. Es favorecido el yerno de esta, Pablo Campana, ex ministro de Producción de Lenín Moreno, y su inmobiliaria Millenium que tiene millonarios proyectos en Manta, Guayaquil y Quito. Esta medida no dejar de beneficiar el grupo económico Exportadora Bananera Noboa, al cual pertenece el presidente Daniel Noboa y su padre Álvaro y a su empresa Viviendas Masivas Ecuatorianas que tienen un proyecto inmobiliario en más de 7 mil hectáreas de tierras comunitarias (por lo cual ya hay un litigio) también en Engabao.
Los ingresos que deja de percibir el Estado en beneficio de los grupos inmobiliarios se compensan con dineros que salen del bolsillo de todos los ecuatorianos vía incremento del IVA. Para justificar el incremento impositivo, se vendió el cuento de que esos dineros serán destinados a la lucha contra los Grupos de Delincuencia Organizada (GDO’s). Sin embargo, no hay un plan de acción, menos aún los detalles que organizarían la asignación de recursos y sus usos.
Es que la ambigüedad se disimula desde una Consulta show que posiciona temas que tácitamente justifican el incremento. Esta además es el primer paso para tener cuatro años más de “neoliberalismo bananero” con un individuo que no conoce la realidad del país, pero que se esfuerza por dar beneficios a su clan.
Isabel Noboa está contenta con su sobrino Dani. Nadie puede decir que Daniel Noboa es un mal hijo, mal sobrino o mal primo, pero el pequeño emprendedor y consumidor, este 21 de abril, debe decirle NO.
