jueves, octubre 1, 2026
Ideas
Patricio Moncayo

Patricio Moncayo

PhD. Sociólogo. Catedratico universitario y autor de numerosos estudios políticos.

El know how marcó la diferencia

Mientras Daniel Noboa camina hacia adelante, Luisa González sigue enredada en los conflictos heredados de Correa.

La segunda vuelta está más próxima a la definición de por dónde se enrumbará el país en los próximos cuatro años. Los candidatos finalistas, por tanto, deben exhibir cualidades para el ejercicio del gobierno. El debate mostró mayor conocimiento y experiencia del candidato-presidente. Luisa González no formuló propuestas. Acudió a la descalificación y a la muletilla de que Noboa no cumplió las promesas que hizo hace un año. Intentó apostar al desgaste natural de quien ejerce el poder.

Noboa no respondió a los insultos de González y empleó su tiempo para dar cuenta de las obras que ha emprendido en cada uno de los ejes temáticos acordados para el debate.  Su enfoque fue más pragmático; no cayó en divagaciones sobre tales temas. Quien tiene a su cargo la dirección de un gobierno sabe que el debate no versa sobre ideas vagas y generales, sino sobre aspectos puntuales de la realidad.

Este fue el defecto de Luisa González. Desvió la atención hacia la confrontación en lugar de debatir sobre los cómo de la acción gubernamental.  González quiso inculpar a Noboa de mezclar los intereses de su familia y los del país, buscando aplausos en los sectores más afectados por la crisis económica. De manera reduccionista suscribió la vieja tesis de la determinación socioeconómica de la gestión gubernamental.

Enunció una serie de eslóganes de campaña sin precisar cómo los iba a llevar a la práctica en caso de ser electa.  Se limitó a repetir lo que se dio en el gobierno de Correa sin establecer las diferencias entre la bonanza económica que tuvo ese régimen y la penuria fiscal de la actual coyuntura. Esto explicaría la adhesión de la RC a la tesis de los ecuadólares, pues con ellos dispondría de recursos para la obra pública y la inversión estatal.

Expuso ideas generales sobre las obras y medidas que tomaría en su gobierno. Aquí se hizo patente su escaso conocimiento y experiencia en el manejo de la cosa pública. No abordó el tema de la generación de empleo, del crecimiento económico, del manejo de las finanzas. No tocó el acuerdo con el FMI, ni los acuerdos comerciales del Ecuador con otros países.  Reveló que la economía no es su fuerte.

Sobre el tema de la inseguridad no desvaneció la tesis de su adhesión a la política de pactar con las bandas delincuenciales. Y quiso sembrar discordias entre las Fuerzas Armadas y la Policía y el presidente Noboa por las tareas a ellas encomendadas por éste en la lucha contra la delincuencia. Apeló en este y otros casos al voto emocional dolíéndose de la situación de los jubilados, de los “abuelos” y de las mujeres violentadas dizqué por Noboa.

No supo aclarar el tema de los chats del consejero Verduga en los que se le menciona a ella, a Correa, a Patiño y la intención de poner un superintendente de Bancos, no se sabe con qué fines. No explicó cómo acabar con la corrupción en las esferas gubernamentales ni con la infiltración del narcotráfico en ellas, y se inventó actos de corrupción atribuidos a Noboa sin pruebas.

En el tema de la gobernabilidad quedó evidenciada su impreparación en la búsqueda de acuerdos con quienes no piensan como ellos. La admisión de su respeto y su intención de reconocer a la dictadura de Maduro puso al desnudo su menosprecio a la democracia y la conspiración de los correistas en contra de ella si llegaran al poder

La gobernabilidad no se circunscribe a la relación de fuerzas en la Asamblea Nacional. Las bancadas de ADN y de la RC son las más numerosas, pero no tienen la mayoría, lo que exige que haya diálogos y acuerdos con otras bancadas. Aquí tendrá mucha importancia la búsqueda de una agenda legislativa consensuada que privilegie los temas de mayor valor para la población. Tampoco pueden quedar al margen los gobiernos seccionales y o locales.  Son necesarios no solo acuerdos legislativos sino consensos con los sectores de la sociedad civil, empresarios, trabajadores, capas medias, universidades, fuerza pública. Se necesita, como sostiene María José Pinto, candidata a la vicepresidencia por ADN, capacidad de escuchar a las habitantes de los territorios menos atendidos por los poderes públicos.  Ello exige una adhesión firme al estado de derecho y a las normas de convivencia democrática.

El candidato presidente tiene una gran ventaja respecto de Luisa González. Los 18 meses de ejercicio del gobierno le han permitido aprender cosas prácticas sobre la gestión del Estado. De modo que si gana las elecciones tiene ya un camino recorrido que le permitirá avanzar en la realización de las obras comenzadas. Por el contrario, Luisa González, dado que no ha tenido esa experiencia, desconoce las técnicas de gobierno. De ganar las elecciones tendría que recién aprender y eso le tomará mucho tiempo, cuando el país necesita respuestas bien sustentadas para enfrentar los graves problemas que enfrenta.

Noboa mostró que puede afinar su plan de gobierno, planteándose objetivos de más largo alcance, en materia económica, de seguridad, de educación y de gobernabilidad.  Como dijo, su horizonte es el futuro. Mientras, Luisa González sigue aferrada al pasado correista. Mientras Noboa camina hacia adelante, González sigue enredada en los conflictos heredados de Correa. Por eso el planteamiento de una Asamblea Constituyente proyectado por Noboa para reformar la actual Constitución está en esa línea: eliminar el Consejo de Participación Ciudadana, entre otras reformas que coloquen al país en un escenario transparente y de cambio. González o bien se aferra a la Constitución de Montecristi o, si obedece a Correa, propondría una Constituyente a medida de los intereses de Correa en busca de la impunidad.

El debate colocó al momento electoral frente al momento siguiente que es el momento de gobernar. Al país le interesa tener certezas, estabilidad y evitar las improvisaciones.  La experiencia, el conocimiento, el know how pesan más que los resentimientos, los odios y las argucias. Invectivas como las que González quiso provocar a Noboa, sin lograr la reacción que ella esperaba con sus desafueros, no aportan a la construcción de consensos basados en la ética y la capacidad de gestión y en el respeto a la opinión ajena.

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