Al señor legislador Eckner Recalde Álava, al parecer cuando el poder le toca la puerta… la familia ya está adentro. Esto es, articular redes de familiares y amigos en los movimientos políticos, y con ello traiciona la confianza de quienes votaron por él.
Se ha descubierto en estos días que la señora Nathaly Recalde, hija de Eckner, terminó siendo asambleísta alterna del legislador de 19 años de edad, Dominique Serrano, que ha sido sancionado por hacer dibujitos en una sesión de una comisión de la Asamblea. Esto significa que ella puede asumir, como efectivamente asumió, su curul en caso de ausencia. Paulina Molina Coro, madre a su vez de Dominique Serrano, fue asesora de Eckner Recalde entre el 2023 y mayo del 2025; Jeremy Serrano, hermano de Dominique, trabajó como servidor legislativo en la Coordinación General Administrativa de la Asamblea Nacional, y aunque desde la Asamblea Nacional se obligó a que salgan 40 personas de distintos movimientos de sus cargos por estos vínculos, aún queda en el ambiente algo digno de ser analizado: la ética pública.
Sería saludable —y altamente simbólico— que el presidente de la República hiciera leer al asambleísta Eckner Recalde, no en calidad de legislador sino de integrante de su movimiento, la Política Nacional de Integridad Pública (PNIP), que el Presidente Noboa publicó mediante Decreto Ejecutivo No. 337 del 22 de julio de 2024, y publicada en el Registro Oficial Suplemento No. 609.
La PNIP habla de transparencia, de gestión ética y prevención de conflictos de interés, todo lo que desconoce don Eckner en su quehacer político. Luego, como sociedad nos andamos preguntando la razón por la cual hay crisis en los movimientos y partidos políticos.
Siempre pensando en el cálculo político, son múltiples las noticias de su estilo camisetero en la ID, sonriente con la RC, y luego en ADN, y, siempre presto y atento a las listas y a los movimientos que necesitan gente. En lo que seguro no piensa es que un funcionario de elección popular debe transmitir a la sociedad un buen ejemplo.
Una breve mirada histórica, que “aliviana” —no justifica— la práctica que cuestionamos y que parece tener profundo raigambre en la clase política del país respecto del conflicto de intereses y el nepotismo, podemos evidenciarla así: cuando Rodrigo Borja (1988–1992) incorporó diplomáticamente a su hermano Francisco Borja. Cuando Sixto Durán-Ballén (1992–1996) protagonizó el caso Flores y Miel, donde su nieta accedió a créditos, y el esposo —implicado judicialmente— fue evacuado en el avión presidencial. Cómo olvidar en el gobierno de Abdalá Bucaram (1996-1997), la fiesta de su hijo Jacobito —en aquel entonces también de 19 añitos—, celebrando su primer millón de dólares por su gestión en las Aduanas. Cuando Lucio Gutiérrez (2003–2005) dejó constancia de que sus primos y cuñado podían coexistir, sin problema, en la nómina pública. Cuando Rafael Correa (2007–2017) hasta enjuició a los veedores de los contratos millonarios con el Estado de su hermano y dijo que no le da la gana de iniciar acciones legales contra él, y Pedro Delgado —primo prófugo— operaba el sistema financiero con título falso. Cuando Lenín Moreno (2017–2021) tuvo a su cuñado como segundo en la Contraloría, y a su hija en Ginebra como parte de la misión diplomática. Cuando Guillermo Lasso (2021–2023) negó que exista el cargo de “cuñado del presidente”, pero Danilo Carrera sí se relacionaba con empresas públicas.
Cuando la Constitución (Art. 232) prohíbe que servidores públicos actúen donde tienen intereses, y la LOSEP condena el nepotismo hasta el cuarto grado, no estamos hablando de tecnicismos sino de repudio a la corrupción.
En este escenario, el Eckner Style no es un accidente político. Es una estética del poder, cómoda y silenciosa hasta cuando te pillan.
La pregunta ya no es si esto rompe las normas. Es más cruda: ¿estamos tan acostumbrados que nos parece normal? Porque si cada elección se convierte en ejercicio de enchufe a los familiares y amigos sin mérito alguno, no tenemos institucionalidad: tenemos viveza criolla.
La corrupción es precisamente traicionar la confianza de los electores con prácticas que olvidan el bien común y privilegian a la familia.
Por favor asambleísta Dominique Molina, usted que es nativo digital, ahora que está con tiempo libre, antes de regresar a la Asamblea, de pasando el Decreto Ejecutivo No. 337 en PDF vía whatsApp a don Eckner, con una notita que diga: «Leerás».
