jueves, junio 18, 2026
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Juan Cuvi

Juan Cuvi

Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo.

Del fanatismo religioso al fanatismo digital

El vergonzoso caso de Progen está sirviendo para que los interés contrapuestos y turbios del correísmo y el oficialismo se enfrenten como en una pelea de burdel. Más choro serás vos, es el principal argumento con el que se sacan los cueros al sol.

La política ya desbordó los límites de la racionalidad. Y no solo en nuestro país. Por todos lados proliferan políticos, partidos y propuestas que se apegan a una lógica de la arbitrariedad digna de una pandilla juvenil.

Tomemos como ejemplo a Donald Trump. Hoy proclama a los cuatro vientos el triunfo en una guerra que ni siquiera sabemos si ha terminado. Y amenaza con continuar lanzando bombas a pesar del acuerdo de paz que supuestamente firmaron los dos bandos en conflicto. Nadie, ni en el propio entorno de los involucrados, sabe a ciencia cierta qué está sucediendo ni hasta dónde llegará la confrontación. Trump ha sustituido la diplomacia por una retórica ignorante, chabacana y pendenciera que tiene al mundo al borde la esquizofrenia.

En España, el escándalo de corrupción que sacude al gobierno y al Partido Socialista (PSOE) quiere ser resuelto por la vía de una retórica incendiaria y tramposa que amenaza a la propia institucionalidad del Estado. Una derecha envalentonada se aprovecha de la situación para dinamitar a cualquier costo al gobierno. El PSOE, por su parte, se ha demostrado como una estructura incapaz de procesar la corrupción al interior de sus filas. En lugar de proceder a una depuración que permita recuperar al partido, siguen empeñados en defender un andamiaje criminal del que medran los principales cuadros y dirigentes del oficialismo. Mientras tanto, la ciudadanía contempla entre atónita e indignada el ring en que las élites políticas han convertido a la escena pública.

Acá en el Ecuador no nos quedamos atrás. El vergonzoso caso de Progen está sirviendo para que los interés contrapuestos y turbios del correísmo y el oficialismo se enfrenten como en una pelea de burdel. Más choro serás vos, es el principal argumento con el que se sacan los cueros al sol. Los correístas, que fueron parte del gobierno más corrupto de nuestra historia republicana, ahora se presentan como adalides de la decencia, la honradez y la transparencia. Jueces impolutos. Por su parte, el gobierno de Noboa, que todavía tiene que hacer algún esfuerzo para alcanzar los niveles de corrupción de su adversario de turno, también quiere impartir cátedra de moralidad pública tapando la responsabilidad de sus ministros y exministros. En medio de la refriega, la ciudadanía no sabe si rechazar a ambas fuerzas políticas o seguir aplicando la vieja muletilla de que roban, pero hacen obra.

Hace 250 años, la Revolución Francesa decidió desalojar del mundo de la política al fanatismo religioso y sustituirlo por el imperio de la razón. Si la ciencia aspiraba a explicar racionalmente el funcionamiento del universo, algo similar había que hacer para entender el comportamiento de la sociedad. Al parecer, el experimento no duró mucho. Hoy, el fanatismo religioso está siendo sustituido por el fanatismo digital. Solo así se explica que políticos autoritarios y corruptos sigan contando con tantos admiradores enajenados que les justifican sus inmoralidades a pesar de las evidencias.

Junio 18, 2026  

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