«¡Quiero las máquinas funcionando las 24 horas, como si esto fuera una rave de Pocholo! Chikipum, chikipum, chikipum, chikipum. Cada vez que paramos, perdemos medio millón, no vamos a parar», dice Nairobi (actriz: Alba Flores) en la escena donde imprimen el dinero en la Fábrica de la Moneda, de la serie La Casa de papel. ¿Por qué cito este texto para referirme a un tema político-comunicacional? Sencillo, la gestión pública tiene que ser ágil y armónica como un chikipum, chikipum, marcando el ritmo y las 24 horas, porque si un sujeto falla dentro de una administración gubernamental todo se derrumba y al líder no lo podrán salvar ni las mejores técnicas de comunicación, peor un Estado de propaganda que ya vivimos con Rafael Correa.
La imagen del presidente Daniel Noboa es muy poderosa, encontraron la fortaleza en su silencio: menos habla, menos se desgasta en su imagen. Incluso tiene una vocera designada para ser su chaleco antibalas. Su imagen se fortaleció en la última campaña y lo ejemplifico con un hecho puntual. El presidente visitó un barrio popular de Quito: Carapungo, un lugar que durante una década fue correista, incluso la excandidata Luisa González gusta de visitar este sitio porque fanáticos le sobran. Sin embargo, solo un día en que el Presidente Noboa visitó el lugar los votos de la RC5 cambiaron en favor de ADN y no fue por la tinta mágica, fue la gente que modificó la tendencia electoral. Treinta minutos de visita y cinco minutos en los que saludó a las personas, que se agruparon alrededor de un restaurante para verlo, fue suficiente para ganar. Según lo que muestra la página del CNE, en estas últimas elecciones Noboa ganó de largo a González en Carapungo. Esa visita lo cambió todo.
Aunque en clases de comunicación y en seminarios algunos académicos señalen con molestia que el Presidente es un rockstar, que se rodea de militares y guardaespaldas, lo cual está bien por su alto riesgo en nuestro entorno criminal, su presencia simpatiza al ciudadano de a pie. El Primer Mandatario sabe de comunicación y su equipo ha hecho una buena construcción del personaje como candidato y ahora como Presidente, sin embargo, la gestión gubernamental engloba todo, no solo sus acciones sino las de sus ministros, diversas autoridades y por supuesto su bancada. Al final del día, el ciudadano de a pie señalará al Presidente como culpable de algo que no funcione en el país. Por eso, cuidado con lo que hace su bancada de ADN en los diferentes espacios. La comunicación gubernamental debe manejar una sola línea comunicacional.
Si bien el Ejecutivo y el Legislativo están separados, la mayoría parlamentaria es de ADN y es realmente vergonzoso que un asambleísta en su trabajo se lo encuentre haciendo dibujitos, esto frente a hospitales que no tienen medicina, no hay turnos, se hacen procedimientos médicos sin anestesia. Estas dos verdades se chocan y uno se pregunta ¿por qué le pago tanto a un legislador para que no haga su trabajo mientras no tengo ni una aspirina en el hospital? Pero el caos no termina allí, lo verdaderamente grave es que más de un asambleísta de ADN ha puesto a sus familiares a trabajar en el Legislativo. A la mamá, a la cuñada, al esposo, a los hijos, etc… Y ante los cuestionamientos responden cínicamente que esto no viola ninguna ley, según una nota periodística de El Universo. Señores legisladores, pero es amoral, antiético y normalizarlo es una falta de respeto ante los ecuatorianos.
Perdón que haga esta comparación tan sincera, directa y me dirán fuera de orden. Criticamos que el crimen organizado, algunos integrantes de bandas tienen como modus operandi actuar en familia por la confianza que hay, pues los que tienen estas prácticas dentro de la Asamblea están actuando igual, pero en la otra orilla. Señalamos a los correístas por su falta de ética y están cayendo en lo mismo. Y muchos lectores dirán, pero si el propio Mandatario tiene a su madre legislando, les diría el voto ciudadano la llevó allí y Annabella Azín está trabajando e impulsando un hospital oncológico y tiene una larga trayectoria humanitaria.
Mientras el Presidente busca acuerdos internacionales, acá sus integrantes de bancada le hacen quedar mal. Quizás dentro de su partido no hay las reglas claras, códigos de ética, una normativa, la cual puede construirse, pero debe tomarse en consideración que todas estas acciones terminan afectando a la imagen del Presidente si no se cortan de raíz. Los ecuatorianos votaron, literal, por un nuevo Ecuador, no por las mismas prácticas.
Que la salud en el IESS no funcione, haya más directivos que medicinas y algunos funcionarios solo trabajen medio tiempo, etc… Que los hospitales públicos estén desabastecidos, que tengamos legisladores cínicos, el desempleo, la inseguridad, etc… todo, todo pasará factura al Presidente. Y todo, todo lo está viendo la oposición que no dudará en utilizar la realidad de los hechos en su contra. Como se dice popularmente: no den papaya.
