miércoles, abril 29, 2026
Ideas
Diego Ordóñez

Diego Ordóñez

Abogado, ex secretario de Seguridad del Estado

“…cuatro pendejos quiteños”

Por el nombramiento de ex correístas en altos cargos del Gobierno, entre los electores blandos del presidente Noboa, en el círculo que genera opinión, es mayoritaria la reacción en contra sino una decepción. Parece que nadie en el Gobierno lee esa tendencia.

En 2021, cuando un alto dirigente socialcristiano recibió la información de que alianza con el correismo no iba más, con lo cual vio perder la presidencia de la Asamblea, insistía en mantenerla con el argumento que solo unos “cuatro pendejos (creo que dijo cojudos) quiteños” se oponian porque “no saben de política”. Se refería a que esas eran expresiones de su líder, quien “sabe de política más que todos juntos”, decía. Afortunadamente y casi al borde del cierre, se dieron cuenta que éramos más de cuatro pendejos los que repudiamos tal posibilidad: aliarse con la mafia.

Me viene al recuerdo este episodio, porque parecer ser que la historia es circular, como decía García Márquez. Que son eventos que se vuelven a repetir pensando que por ser otros actores los resultados de las mismas conductas, estas serán diferentes. Probablemente se llega a esa conclusión porque ya pasó al inicio del primer periodo gobierno del presidente Noboa. Pactó con la mafia y así se repartieron comisiones y cargos directivos en la Asamblea. Acuerdo que concluyó cuando extrajo a Glass de la embajada de México. En ese momento, de transición, no había riesgo de intentos golpistas desde la Asamblea, por lo que no hubo consecuencias al perder ese apoyo.

En el nuevo periodo del presidente Noboa se han visibilizado correistas, muy cercanos y operadores del prófugo. La designación de Marcela Holguín para dirigir los medios estatizados. La presencia semioculta de Fausto Jarrín, de quien se conoce opera desde las oficinas del CIES y se encarga de “hacer política” en el Consejo de Participación Ciudadana (parecido a lo que Arauz hacía y que consta de sus conversaciones en redes sociales) que tendría el propósito, entre otras cosas, de que se designe a De la Gasca como fiscal general (lo mismo que hizo Correa al designar, vía control del CPCCS, a Galo Chiriboga, su abogado personal). La reciente designación como vocera del Gobierno a una señora que ha mostrado, por sus mensajes en redes sociales, filiación próxima al correismo y virulencia verbal contra periodistas y comunicadores; así como las designaciones de funcionarios en entidades provinciales, confunde sobre sí es diáfana la comprensión que debería tener el presidente Noboa sobre lo que recibió como mandato en las urnas: aislar a la mafia del ejercicio del poder. Siempre resulta saludable analizar y entender la naturaleza de cada electorado, no vaya a ser que piense parecido al dirigente socialcristiano quien con ínfulas tropicales, denostaba del humor andino.

Porque, aunque hayan trashumado del bando contrario o traicionaron a su totem o se viraron por razones pedestres (económicas, por ejemplo), la duda persiste si quien los ha designado no tiene la sensibilidad para comprender que esas señales van en sentido contrario de la expectativas de bastantes votantes, que fueron necesarios para ganar la elección y tener una holgada mayoría en la Asamblea.

Alguien decía que es por estrategia. Me refiero a que nombrar correistas en puestos relevantes está bien pensado. Posiblemente sea así. En ese caso, también es preocupante porque parecería que el Gobierno requiere de puentes con la mafia. Que tampoco es lo deseable.

Por estas señales, entre los electores blandos del presidente Noboa, en el círculo que genera opinión, es mayoritaria la reacción en contra sino una decepción. Parece que nadie en el Gobierno lee esa tendencia. Cierto que es temprano aún, en el nuevo período de Gobierno, pero mejor es actuar a tiempo.

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