Los reclamos y críticas aparecieron antes de que arranque la Feria Internacional del Libro de Quito 2024. Que favoritismos al seleccionar a los escritores y escritoras invitados, que era una feria correísta y, luego, que hasta hubo censura.
A partir de eso, redes sociales, grupos de WhatsApp, reportajes y artículos de opinión en varios medios —incluyendo Plan V— fueron el terreno de una discusión fuera de lugar por varias razones.
¿La principal? Es posible que nada de esto importara a la gente que se movilizó por nueve días —del 8 al 16 de junio— al Centro de Convenciones Metropolitano, en el Parque Bicentenario, para hacer compras en la Feria. El viernes 14 de junio, Adriana Costa, de 17 años, recorrió el recinto junto a su madre, Pilar; ambas buscaban un regalo para el Día del Padre.
—No tengo idea de qué me habla— dijo Adriana cuando se le preguntó su opinión sobre las acusaciones de nepotismo y amiguismo en contra del comité curatorial de la Feria. Su mamá dijo algo parecido.
En términos comerciales, una feria del libro apoya al ecosistema del libro y eso se mide con ventas. Todavía no hay esos datos oficiales, pero la asistencia marca algo. Según Pabel Muñoz, alcalde de Quito, más de 60 mil personas fueron a la FILQ 2024, el doble de lo proyectado.
Pero en un evento de este tipo, con un presupuesto de USD 469.679 , siempre habrá cosas para perfeccionar.
¿Una feria solo de amigos?
La mañana del lunes 27 de mayo, 13 días antes de que se inaugure la FILQ 2024, el escritor Edwin Madrid publicó lo siguiente en su muro de Facebook: “A algunos escritores y escritoras les sorprende, cómo una camarilla se aprovecha de la realización de la Feria del Libro 2024, de Quito”.
Vía correo electrónico, Madrid asegura que el Municipio no tiene políticas ni objetivos de fomento a la lectura claros: “Al no tener transparentados los objetivos en el marco de una política pública, desde mi percepción, esta feria se hace únicamente para cumplir con un compromiso institucional, y da pie al sostenimiento de cofradías y amiguismos, como se ha visto”.
Para Madrid, que 60 mil personas asistieran a la Feria no significa mucho: “ese dato frío no refleja el apoyo al circuito del libro, tampoco la democratización del acto de leer, y lo peor es que no se toma en cuenta a la población del sur de Quito —dice—, así como tampoco a los pobladores de la ruralidad quiteña, y ni siquiera se ha pensado en reconstruir y fomentar una verdadera red de bibliotecas municipales”.
La posición de escritores como Madrid; de su esposa, editora y escritora, Aleyda Quevedo; del escritor y abogado, Miguel Molina Díaz; así como de Alexis Zaldumbide y Jorge Luis Cáceres, entre otros, ha sido recibida con rechazo por parte de otros actores del sector del libro (todas estas posiciones han sido expresadas, en su mayoría, en redes sociales).
El joven editorialista y conductor del espacio El lector semiótico, Martín Riofrío, en su artículo de opinión Mi experiencia en la Feria del Libro de Quito, publicado en diario La Hora, escribió: “Las críticas son totalmente válidas. Las observaciones sobre un evento de esta magnitud, realizado con fondos públicos, también. Lo que sí salta a la vista y parece sospechoso es: ¿por qué este ensañamiento hacia la feria? (…) Armar peleas y polémicas en un país como el Ecuador, donde se lee tan poco y es tan pequeño el mundo literario, es contraproducente”.
¿Cuál es la motivación de las críticas de Madrid y de quienes se alinean con ellas ? “El año anterior, los mismos, organizaron lo que llamaron “Encuentro que marca el camino hacia la FilQ” —escribe Madrid por correo electrónico—. También dijeron: ‘La FilQ 2024, colocaría a Quito en el circuito de las ferias internacionales del libro más destacadas del primer semestre del año, la de Bogotá (abril) y la de Buenos Aires (mayo)’. Los que participaron el año pasado y este, supongo, podrán decir ¿si el dinero público gastado los dos años sirvió o no? ¿Si colocaron a Quito en ese circuito? Entonces, si este era el objetivo principal y fallaron escandalosamente, el concejo municipal debe fiscalizar esos fondos de los quiteños”.
Si bien las ferias de 2023 y 2024 se realizaron cuando Valeria Coronel era secretaria de Cultura —antes de iniciar la edición de este año ya se sabía que Coronel volvería a la academia y dejaría ese puesto—, no fueron exactamente las mismas personas las que organizaron ambas. El equipo de esta última feria empezó a trabajar a inicios de 2024.
Si bien las ferias de 2023 y 2024 se realizaron cuando Valeria Coronel era secretaria de Cultura —antes de iniciar la edición de este año ya se sabía que Coronel volvería a la academia y dejaría ese puesto—, no fueron exactamente las mismas personas las que organizaron ambas.
Los reclamos no tendrían relevancia de no ser por la virulencia y los calificativos con que se emitieron y la confrontación que propiciaron. En su posteo inicial, Madrid publicó también estas líneas: “…creo que en la literatura hay poetas malditos y poetas malitos, y me parece natural que los poetas malitos se unan y luchen por sus causas, formen asambleas, organicen ferias, escriban manifiestos, se autoinviten y premien, entre ellos mismos”.
Madrid dice que recibió respuestas violentas por su postura. En el email, afirma haber recibido amenazas de funa por parte de María Auxiliadora Balladares, curadora de la FILQ 2024. También que Santiago Vizcaíno, escritor y director de la Red de Bibliotecas del Municipio, se refirió a él como “cínico de nivel mundial” y que Daniela Alcívar, escritora y directora del Centro Cultural Benjamín Carrión, lo tildó de “caradura”.
Las tres personas a las que Madrid se refiere también han sido atacadas en el plano personal en redes sociales. Una de ellas—a través de tuits de una cuenta anónima— fue acusada repetidamente —y sin sustento alguno—de agredir a su expareja.
“La violencia ha salido de los mismos organizadores, curadores, funcionarios públicos y amigos cercanos a la curadora, que ahora nos tratan de misóginos, machirulos y anticorreístas funcionales”, escribe Madrid por email.

Foto: Diario El Universo
Pero la realidad es más compleja. A veces los ataques y críticas se valieron de datos incorrectos. Por ejemplo, se ha generado confusión en muchas personas al incluir en la discusión a la Asamblea del Libro, organismo autoconvocado por editores y libreros independientes del país, como si fuera parte de la organización de la FIL —evidentemente no lo es—. También se calificó de “ingenuos”, “sumisos” y “mojigatos” a personas que no compartían sus reclamos o que los disputaban.
Pese a todo, las críticas en contra de la organización de la Feria no han movilizado a más miembros del sector del libro. Sí consiguieron, no obstante, que concejales hagan cuatro pedidos de información sobre la Feria a la Secretaría de Cultura.
Para la escritora y académica ecuatoriana María Auxiliadora Balladares, quien curó esta edición de la Feria con el escritor colombiano Juan Cárdenas, era claro que algunas personas se molestarían por el trabajo que hicieron.
Riofrío lo dice de manera concreta en su artículo: “…es imposible invitar a todos los autores del Ecuador, o si se quiere de Quito, a una feria (…) Lamentablemente, no todos los escritores o actores culturales encajan dentro de una selección (…) Puede ser injusto, excluyente, pero así son las cosas”.
Sin embargo, Balladares nunca imaginó la cantidad de comentarios violentos que recibiría.
—El nivel de violencia de algunas publicaciones responde a la violencia que vive el país, que está naturalizada —dice—. Por otro lado, hay un nivel de machismo en ciertas formas que adquieren estas críticas virulentas.
Balladares asegura que sus críticos han promovido información falsa. Ella defiende su trabajo y rechaza haber beneficiado a sus amigos:
—Yo no llegué a esta curaduría porque soy una bacán. Yo llegué porque mi trabajo es un trabajo de amor por la literatura ecuatoriana, porque me he rajado leyendo a mis contemporáneos.
De hecho, su trabajo fue reconocido por varios autores durante la Feria. La escritora Mónica Ojeda publicó en su cuenta de X: “Mi apoyo total a María Auxiliadora Balladares, Juan Cárdenas y la gente detrás de la organización de la #FILUIO”.
Mi apoyo total a María Auxiliadora Balladares, Juan Cárdenas y la gente detrás de la organización de la #FILUIO
— Mónica Ojeda (@MonaOjedaF) June 6, 2024
Natalia García Freire, escritora cuencana afincada en Madrid, también escribió: “Toda mi solidaridad con ellos, con los curadores y con @FilQ_uio que espero que sea un éxito”. Algo similar sucedió con María Fernanda Ampuero, quien escribió en X: “A poca gente admiro y quiero tanto en el mundo como María Auxiliadora Balladares. Su @FilQ_uio va a ser maravillosa”.
#ApoyoFILQ2024 pic.twitter.com/AuNTmnvSEj
— María Fernanda (@mariafernandamp) June 5, 2024
Asimismo, la escritora Marialuz Albuja manifestó su apoyo a Balladares a través de Facebook: “Aquí estamos todas, a pesar de las diferencias que podamos tener en el infinito espectro del pensamiento, para apoyar a María Auxiliadora Balladares y defender sus decisiones como curadora”.
Balladares reconoce que algunos invitados a las mesas de la Feria son sus amigos o conocidos —el ambiente literario en Ecuador es chico y la mayoría de personas se conocen—. Pero también explica que conoció a muchos otros recién durante el evento.
—Si voy a tener autores internacionales intercambiando criterios con autores locales, debía poner a gente en la que confiaba que iba a hacer un buen trabajo.
La organización decidió que los autores de Quito tuvieran de 1 a 3 participaciones oficiales y que los escritores de otras localidades del país, de 2 a 3 (el pago por cada es de USD 150). Los invitados internacionales recibieron un pago de USD 600.
Otra de las críticas señaladas es que escritores que son amigos de Balladares hayan tenido más de tres actividades en la Feria.
Al elaborar la agenda de actividades, los curadores recibieron propuestas de conversatorios por parte de editoriales y librerías. Algunas se aprobaron. Los organizadores de estas actividades, en algunos casos, invitaron a escritores que ya tenían asignadas sus tres actividades oficiales respectivas.
—Esto es porque se trata de personas que están activas en el medio —dice Balladares —. Y yo no me podía imponer y decir que no los invitaran.
El escritor y académico Leonardo Valencia —quien participó en la Feria— también criticó este hecho. En un editorial publicado en diario El Universo, Valencia escribió: “(…) Lo que lleva a casos de invitados oficiales que llegan a tener cinco o seis eventos, y que no han sido debidamente revisados por los responsables para evitar excesos, aunque esos eventos adicionales no sean pagados. Esta sobreparticipación es desproporcionada y reduce la participación equitativa de otras personas”.
Pese a todo, las críticas en contra de la organización de la Feria no han movilizado a más miembros del sector del libro. Sí consiguieron, no obstante, que concejales hagan cuatro pedidos de información sobre la Feria a la Secretaría de Cultura.
Sobre el intercambio con Madrid, Balladares prefiere no hablar. Pero sí habla sobre el pedido que hicieron ese escritor y otras personas de remover de su puesto en el Centro Cultural Carrión a la escritora Daniela Alcívar (se alegaba que, supuestamente, escritores del mismo grupo de amigos se han repartido los premios literarios que entrega el Municipio).
Balladares rechaza estas acusaciones. Asegura que vienen de personas que en el pasado “se han encabronado porque sus amigos no han ganado”.
—Hablan de quienes somos Sycorax (Balladares se refiere a la revista que compartió con escritoras e intelectuales como Alcívar, Gabriela Ponce, Alicia Ortega y Bertha Díaz, entre otras). Dicen que somos corruptas y nos entregamos premios entre nosotras. No se dan cuenta que al decir eso también les dicen corruptos a cada uno de los jurados de estos premios.
La escritora, editora y librera María Paulina Briones tiene su propia visión de los reclamos:
—El problema no son las críticas. El problema es difamar, usar redes sociales en lugar de vías oficiales y serias. ¿Por qué crees que puedes decir de otros lo que te parece desde un muro ridículo que solo ven 50 personas y expresarte de manera baja? —se pregunta Briones.
Ella está de acuerdo con que se expresen las dudas sobre lo que ha pasado con los premios.
—Pero para ello no es necesario preguntarnos quiénes son los amigos o vínculos afectivos de los protagonistas de estos entuertos. Lo que se debe hacer es preguntar con información —dice Briones.
Balladares define como hostigamiento lo que están haciendo en su contra.
—Es negar el trabajo que hemos hecho, acusándonos de corrupción, cuando nos rajamos trabajando desde cero en el comité curatorial —dice ella.
¿Correísmo y censura?
El 4 de junio, cuatro días antes de la inauguración, en diario La Hora apareció el reportaje, titulado La Feria del Libro de Quito, bajo la influencia de la politización y el correísmo. En él se hablaba de una actividad de las más de 300 que hubo: Ficciones de la Justicia / Justicia de la ficción. Según la agenda, en ella se hablaría de lawfare y de la literatura como instrumento de justicia.
En Ecuador, el correísmo emplea el término lawfare para hablar del uso de la justicia para perseguir a figuras como Rafael Correa. Pero esta mesa no se trataba del correísmo. Estuvo enfocada en la novela de no ficción Recuperar tu nombre, del colombiano Juan Álvarez. En ella, Álvarez cuenta el proceso penal injusto que ha vivido su padre en Colombia, por una Fiscalía interesada en dar la impresión de estar trabajando.
—Esta feria fue un ejercicio de libertad —dice Balladares. La curadora asegura que no se le pidió a nadie defender al correísmo. Es más, dice que a las mesas que asistió nunca se hizo apología del correísmo. Esta investigación no encontró un solo comentario procorreísta en las mesas.
También hubo, se supone, censura. Porque se suspendió una actividad que tenía como participante al comediante Iván Ulchur y se quitó de otra al comediante Ave Jaramillo. Esto ocurrió por reclamos y presiones, anónimas y de agrupaciones pro Palestina. Tanto Ulchur como Jaramillo, en la emisión del 25 de abril del podcast Ya nada, hicieron una broma en la que compararon el peligro de vivir en Ecuador con el de vivir en Gaza.
El video con el chiste generó críticas porque Ulchur debía ser parte del panel organizado por la editorial USFQ Press sobre la novela Chat grupal, del escritor José Hidalgo Pallares.
Un pedido escrito de la Alianza Latinoamericana por Palestina contra el Apartheid le llegó a Valeria Coronel; ahí se lee: “consideramos de alta valentía decidir que este espacio de cultura no cuente con la participación de Iván Ulchur y Ave Jaramillo. Su participación y expresiones son incompatibles con los valores que defendemos y que deben prevalecer en una sociedad justa y solidaria”.
La actividad sobre el libro «Chat grupal» se realizó el mismo sábado 15 de junio en el pub Abysmo, en Cumbayá, con la presencia de Uchur. No hubo gestos de violencia durante ese evento. «Con esto me restaron la posibilidad de llegar a otros lectores», dice Hidalgo. Él habló de censura en un post que subió a Instagram y que luego eliminó por la violencia de los comentarios.
Andrea Naranjo, directora de USFQ Press, inicialmente quiso mantener la mesa una vez que desde la organización se le consultó a ella y a José Hidalgo qué hacer, por los comentarios y amenazas.
—Envié una carta oficial a María Auxiliadora Balladares, Santiago Vizcaíno y a Valeria Coronel, preguntando si se les garantizaba la seguridad para hacer la actividad. Recibí una respuesta de Santiago Vizcaíno pidiendo que cancelemos porque no era posible garantizar la seguridad y lo hicimos. No íbamos a vulnerar el espacio, al equipo y al autor —cuenta Naranjo.
La actividad sobre el libro Chat grupal se realizó el mismo sábado 15 de junio en el pub Abysmo, en Cumbayá, con la presencia de Uchur. No hubo gestos de violencia durante ese evento.
—Con esto me restaron la posibilidad de llegar a otros lectores — dice Hidalgo. Él habló de censura en un post que subió a Instagram y que luego eliminó por la violencia de los comentarios.
—Fue una decisión desatinada —dice Hidalgo—. Sienta un mal precedente porque se evitó que Iván participe en una actividad de la Feria del Libro. Los que pedían eso, lo consiguieron.
Para el comediante Ave Jaramillo —que estudió literatura y ha participado en varias presentaciones de libros— la situación fue similar, pero con menos promoción. Él iba a ser uno de los presentadores del libro de cuentos Meme, del cuencano Juan Fernando Bermeo, pero finalmente no participó.
—La Feria terminó cediendo a la presión de los violentos— dice Jaramillo. Él lamenta que no existiera un comunicado oficial por parte de la organización para hablar de esto.
Jaramillo cuenta que a través de una llamada le dijeron que no permitían que él estuviera en la presentación. El comediante se retiró para que Bermeo presentara su libro sin problema.
Entonces, ¿salió mal la FILQ?
La Feria Internacional del Libro de Quito existe desde 2008. Hasta el año 2021 fue organizada por el Ministerio de Cultura y desde el 2022, el Municipio de Quito se encarga de su organización. Es decir, ha tenido 17 ediciones. Con más aciertos que desaciertos.
La edición de 2024 no es diferente. Hubo un aproximado de 140 invitados extranjeros y nacionales, como Piedad Bonnett, Mario Montalbetti, Gabriela Wiener, Fernanda Trías, Mario Mendoza, María Fernanda Ampuero, Francisco Santana, Sandra Araya y otros. También hubo charlas repletas, con intervenciones que los asistentes celebraron; una fila larga, larguísima, para que el colombiano Mendoza firmara ejemplares y una amplia oferta editorial.
También se realizó el Primer Congreso de Correctores de Textos de Ecuador y la mediación lectora en esta edición se hizo hasta en estaciones y vagones del Metro de Quito.
Pero hubo problemas. Por ejemplo, en los primeros días, no se oía nada en las salas para los conversatorios, porque estaban todas muy pegadas y en el mismo piso que los stands. Incluso, la entrevista de María Paulina Briones a la gran narradora y poeta Piedad Bonnett debió cambiarse de espacio porque no había forma de oír.
—Esto es una falta de respeto— llegó a decir Bonnett.
La actividad se trasladó al auditorio de la planta alta del Centro de Convenciones. Desde el cuarto día de la feria, en esa planta se realizó la mayoría de actividades, lo que mejoró la experiencia de asistentes y expositores.
El jueves 13 de junio, la Cámara Ecuatoriana del Libro pidió que se retiraran de la Feria stands que vendían libros piratas. Un día después, un stand fue clausurado por vender estos libros. Y hasta Buscalibre —librería onine y multinacional presente en Ecuador— realizó una activación en las instalaciones del Centro de Convenciones, lo que molestó a varios expositores, ya nunca fue parte oficial de la Feria.
Expoeventos, la empresa productora que ganó la licitación para ejecutar la Feria, quedó debiendo en varias actividades oficiales, ya sea por falta de agua —muchos panelistas debieron comprar sus propias bebidas o pedirlas al staff de la productora—. Además, algunos expositores afirmaron haber sido maltratados por la productora.
Sería ingenuo creer que con las dos últimas ediciones, Quito pueda tener una de las ferias literarias más conocidas de la región. Llegar a eso toma tiempo.
Y más que enterrarnos en acusaciones, quizás lo mejor sea corregir errores para que estos sean menores en una siguiente edición y, obviamente, repetir los aciertos.