Al presidente encargado de la Corte Nacional de Justicia, Dr. José Suing, no le llama la atención que un pseudo medio de información de Twitter (X) le haya atacado por supuestamente guardar silencio y mantener en el cargo a un juez nacional, Felipe Córdova, “involucrado en casos de corrupción”. Un ataque sin sustento, según el presidente, porque no es su competencia sancionar o llamar la atención a los jueces, para eso está el Consejo de la Judicatura, y si hay algún delito para eso está la Fiscalía General. De hecho, el tuit en mención fue borrado.
El ataque, que en el fondo está dirigido a Suing, coincidió con el anuncio de la renovación de los vocales del Consejo de la Judicatura, órgano de gobierno y administrativo de la Función Judicial, organismo clave cuanto se trata de “tomarse la justicia”, sobre todo a través del control disciplinario
En este concurso, las Funciones del Estado entregan al Consejo de Participación Ciudadana sus ternas de aspirantes a la vocalía. Quien esté en la terna que envía el presidente de la Corte Nacional de Justicia presidirá el Consejo de la Judicatura.
Suing dijo en esta entrevista que él elaborará la terna, y la enviará previa consulta al Pleno de la Corte Nacional. Y para quienes consideran “clave” el sometimiento político y económico del Consejo de la Judicatura, por ende de la Justicia, tener una terna “de confianza” o a su medida implica tener un presidente de la Corte Nacional que garantice esto. Así que esta entrevista de Suing con Plan V, en su despacho de la CNJ, bien puede darse en sus últimos días, si es que empujado por esas urgencias políticas, el Pleno de la Corte le retira el encargo.

¿Cómo ve la situación?
Yo no me aferro al encargo de presidente de la Corte Nacional. El encargo no tiene fecha de caducidad. La Resolución con la que se me encargó la Presidencia dice claramente “hasta que se designen los jueces titulares” y no hay tal designación (El CJ se tumbó el concurso de jueces nacionales. Ndlr). Pero si un grupo de jueces reúnen los votos suficientes y me quita el encargo, bueno, hasta ahí llego, simplemente.
¿Cómo es este proceso dentro de la Corte Nacional?
Esta es una situación excepcional. A la fecha en que se convocó a elecciones para presidir la Corte habíamos el número suficiente de jueces titulares para elegir autoridades, que son 12 titulares, de 21 jueces nacionales. Eso dice la norma. Toda decisión que adopta el Pleno es sobre 12 votos conformes. Pero para la elección en particular la norma dispone que sean jueces titulares. Hasta febrero 3 teníamos 15 jueces titulares, y desde esa fecha quedamos con 11, porque cuatro jueces terminaron el periodo. Así no se lograron los votos suficientes para la reelección del Dr. Iván Saquicela, y nos quedamos con algunas alternativas, una de ellas era designar al subrogante, pero no había esa línea de sucesión y estaba en esa misma línea al tercero, en orden de antigüedad, que era yo. Pero no pudo darse aquello. Luego vino el intento de prórroga, donde hubo el pronunciamiento de la Produraduría, cuyo pronunciamiento en positivo no fue adoptado por el Pleno de la Corte. Entonces vino la figura del encargo, que fue construida en consenso entre los jueces. Así fue mi encargo, pero este iba hasta la designación de los jueces titulares de la CNJ, suficientes para elegir al presidente titular de la Corte. Pero, por las razones que fueran, se echó abajo el concurso y estamos a fojas cero. En este contexto me han hecho unas preguntas públicamente y yo he dicho, públicamente, que el encargo no tiene fecha de caducidad y es decisión del Pleno tenerme en el encargo o separarme de este.
¿En este momento hay 12 jueces titulares que puedan votar por mantener su encargo o removerlo?
Solo hay 10 jueces titulares y 11 encargados, de los cuales seis son jueces titulares principalizados y cinco conjueces temporales principalizados. Esta es la composición del Pleno de la Corte. Para elegir presidente titular se necesitan de 12 titulares. En este caso se trata de un encargo. Tenemos 21 jueces y el Pleno funciona.
Para elegir presidente titular se necesitan de 12 titulares. En este caso se trata de un encargo. Tenemos 21 jueces y el Pleno funciona.
¿Por qué es importante que todos los jueces de la Corte Nacional sean titulares, si igual funciona?
¿Cuál es la condición de encargado o temporal? En el mejor de los escenarios, cuando un juez titular deja de ejercer funciones por la razón que sea, el conjuez asume el rol del juez titular, pero sigue siendo principalizado. Ese concepto hemos manejado siempre: juez principalizado. Como la norma dice que para elegir a las autoridades tiene que ser juez titular no se puede elegir presidente titular.
Este “ataque” a usted en redes sociales coincide con el inicio de renovación de los vocales del Consejo de la Judicatura ¿usted ve una segunda intención?
Se da para la lecturas el que hayan coincidido los tiempos. No quiero pensar mal, no soy malidicente, así sea una extraña coincidencia.
Pero el tema está en que la Corte tiene que mandar al CPCCS la terna, ¿lo hace el presidente de la Corte o el Pleno?
Lo hace el presidente de la Corte. Es un tema que se ha discutido con suficiencia y se ha reconocido por parte del Pleno que esa es atribución del presidente de la Corte Nacional, sin embargo, por estas condiciones excepcionales, voy a tener la delicadeza de poner la terna a consideración del Pleno y ojalá obtengamos un consenso para enviarla.

¿Ya tiene la terna?
No, recién me notificaron el martes pasado y he convocado a una sesión extraordinaria del Pleno para el viernes para abordar el tema.
¿Hay un mecanismo para establecer la terna de la Corte?
No, pero una opción es que el presidente de la Corte ponga a consideración del Pleno los tres nombres y este lo acepte o no. O también puede haber sugerencias de nombres desde el Pleno. Me atendré a lo que diga el Pleno de la Corte.
¿Por qué es importante que la presidencia del Consejo de la Judicatura esté en manos del delegado de la Corte Nacional de Justicia?
¿Qué es lo que hemos padecido en estos últimos tiempos en la Función Judicial? Una suerte de desinstitucionalización. Para mí, la clave está en empezar un proceso de reinstitucionalización, y esta comienza por una selección transparente y rigurosa de los mejores hombres y mujeres para integrar el Pleno de la Corte Nacional, al cual le faltan 11 jueces o juezas y titulares y 21 conjueces titulares. Y debemos empezar con elegir candidatos que sean probos en todo sentido y que puedan dirigir el órgano administrativo, como es la Judicatura. Ser el administrador de la importante parte de apoyo a la Función Judicial. No hay que olvidar que el centro de la Función Judicial es el juzgador, del nivel que sea. Eso es lo que se perdió.
Y debemos empezar con elegir candidatos que sean probos en todo sentido y que puedan dirigir el órgano administrativo, como es la Judicatura.
Pero, por encima del juzgador está el director de control disciplinario del Consejo de la Judicatura…
Es que no debería ser así. Ese es un tema para volver a pensarlo y plantear las reformas que sean necesarias. Si vamos al núcleo duro del modelo que ha estado funcionando desde el 2011, hay que pensar en una reforma constitucional. Mientras tanto se necesita un gerente, un administrador en el órgano administrativos. No caigamos en las lecturas equivocadas. Quien salga electo de la terna enviada por la Corte Nacional de Justicia pasa a ser el representante del órgano administrativo. Si es delegado de la Corte, no pierde su condición de delegado. Y los delegantes debiéramos tener, siempre, la posibilidad de juzgar las actuaciones del delegado. Ahora no sucede así.
¿Cómo sucede?
Se designa un delegado y este pasa a pelear la silla de quien es el representante de la Función Judicial, cuando la constitución y la ley dicen que el máximo representante de la Función Judicial es el presidente de la Corte Nacional de Justicia. Y eso no debería tener discusión.
¿Por qué la Corte Nacional no puede imponer la ley?
Porque la constitución consagra que el Consejo de la Judicatura es el órgano de gobierno y administración de la Función Judicial y las palabras que están demás es órgano de gobierno. Es un órgano administrativo y así debería entenderse. Si queremos un cambio radical en la Función Judicial hay que empezar por eso.
¿Usted cree que el Consejo de la Judicatura ha gobernado en nombre de terceros a la Función Judicial?
Creo que ha tenido muchos problemas. Del último Consejo designado en el 2019 ninguno ha terminado, hablo de los vocales titulares. Se ha recurrido al suplente o se han designado otros vocales, tanto es así que sigue funcionado con cuatro vocales, cuando la ley es terminante y dice que son cinco. Este es el tema de fondo a discutir y hacerlo con los propios integrantes de la Función Judicial: jueces, Defensoría Pública, Fiscalía y la Judicatura. El modelo ideal es que la representación no salga de esa estructura, que el Consejo de la Judicatura, siendo órgano administrativo, sea fruto del consenso entre los órganos de la Función Judicial.

El actual modelo de la Judicatura garantiza la no independencia de la Función Judicial, al estar esta gobernada y administrada por representantes de otras funciones del Estado: Legislativo, Ejecutivo y otros.
Y esa es precisamente la parte que hace ruido al modelo. Al tener un representante del Ejecutivo responderá a esa Función, lo mismo para la Asamblea. Ese es el problema del modelo.
¿Por qué cree que se planteó este modelo?
Creo que finalmente el modelo fue encaminado a tener unos mecanismos de control. Recordemos que la estructura republicana, el sistema de pesos y contrapesos debe funcionar. Los órganos electos son el presidente de la República y la Asamblea Nacional, y el órgano designado es la Función Judicial. Seguramente pensaron que si se otorgaba autonomía a la Función Judicial perdían una suerte de tutoría sobre los jueces y fiscales.
¿Cómo se expresa esa desintitucionalización en la Función Judicial?
Un juez no tiene que responder sino a lo que esté señalado en el expediente y en la ley. Si tengo un juez encargado, por más libertad y autonomía solo está encargado. No tiene la fuerza de haber sido designado a través de concurso público de selección, como manda la constitución y la ley. Ahí se advierte la desinstitucionalización. Además, ¿de donde se han traído conjueces temporales que ha pasado a la Corte Nacional? De las Cortes Provinciales y de los tribunales distritales y eso genera vacíos, porque salas de las Cortes Provinciales se quedan sin sus jueces titulares, y el CJ debe buscar mecanismos para cubrir esas vacantes. Se agudiza el problema porque un banco de elegibles, que se conformó entre el 2013 y el 2014 se acabó, entonces ya no tengo a quien elegir, tengo que buscar un mecanismo interno de selección de jueces de apelación para que se puedan cubrir esas vacantes. Eso afecta al despacho de las causas y causa desinstitucionalización, por donde se lo mire.

El tema se agudiza en materia penal, porque es el tema del momento, tanto en la seguridad como en lo político.
La sala de lo Penal se conforma por siete magistrados de los 21 jueces de la Corte Nacional. De las seis salas de la Corte, es el número más grande de jueces. Tiene tanta relevancia como la tienen las salas de las otras materias, pero el peso mayor que se le ha dado, sobre todo por los casos impulsados por la Fiscalía. Sobre los hombros de esta Sala recae la imagen pública de la Función Judicial y de la Corte Nacional de Justicia. Porque conocen casos de fuero y están en manos de los jueces penales. Y los jueces y juezas han tenido que multiplicarse para conocer todas las actuaciones, desde el juez de Derecho, que protege el derecho a la defensa y el debido proceso, hasta el tribunal de apelación, casación y revisión, y el de doble conforme como dispuso la Corte Constitucional. Es una situación excepcional y atípica, no siempre se ha tenido esa cantidad de causas y de involucrados con fuero, y esto les ha tocado vivir. Ahora están saliendo adelante al ver que un tribunal conoce una causa emblemática, se pone la responsabilidad sobre los hombros, como debe ser, y saca adelante un caso como es Metástasis. Y han juzgado y sentenciado a jueces, compañeros del propio Pleno de la Corte Nacional. Y lo han hecho, como prueba de que cumplen con su deber de jueces. Pero no olvidemos que también hay casos y jueces laborales, contenciosos administrativos, civiles, tributarios… y seguimos funcionando. Me quejo de la desinstitucionalización porque la titularidad da a los jueces un blindaje mayor, psero tengo que decir que la Corte no ha parado, con remiendos, pero ha seguido funcionando. Incluso cuando jueces de otras materias han tenido que conocer casos penales, y los han sacado adelante porque son profesionales. El juez que llega a la Corte Nacional debe hacerlo con los suficientes conocimientos para tratar cualquier caso, y lo han hecho.
Sobre los hombros de esta Sala (de lo Penal) recae la imagen pública de la Función Judicial y de la Corte Nacional de Justicia.
¿Cuál es su visión de la caída del concurso para jueces de la Corte Nacional?
Tengo un sinsabor. Desde mi encargo, la prioridad fue que la Judicatura saque adelante el concurso y dote a la Corte Nacional de los jueces titulares que hacen falta. No se dio aquello, ha sido decisión del órgano administrativo. Ellos sabrán explicar las razones y aquilatar si fueron suficientes para declarar la nulidad de ese concurso. Yo hable con los funcionarios pertinentes y mi posición fue que traten de sostener el concurso, porque lo importante es entregar jueces titulares a la Corte. Se prolonga la agonía y vemos los problemas que vivimos el día de hoy. Soy un presidente encargado y esa misma condición provoca esos ataques interesados, visiones equivocadas y erróneas. Claro que pueden quitarme el encargo, si tienen los votos suficientes pueden, pero sería abonar a la desinstitucionalización.
Y sería impresentable porque si se pone a otro presidente o presidenta encargados sería solo por incidir en la conformación de la terna al Consejo de la Judicatura y por designios de terceros, no del pleno de la Corte Nacional…
Es su lectura.
Con todo esto, ¿a dónde camina la Justicia del Ecuador?
No veo todo perdido, ni un panorama oscuro del cual no se pueda volver, al contrario de lo que muchos piensan. Creo que hay escenarios distintos. No de todos los nombrados en causas penales se puede decir que sean culpables. El hecho de que sean nombrados en un testimonio judicial no le da la condición de reo. De por medio están, para todos los ecuatorianos, el derecho a la defensa y el principio de inocencia. Si la Fiscalía encuentra méritos, continuará con esos procesos, pero mientras eso no ocurra no puedo señalar con el dedo a nadie por haber sido mencionado. Lo que le decía: la Sala de lo Penal es ahora la cara visible de la Corte Nacional de Justicia. La Sala Penal ha salido por sus fueros. Tiene en curso una serie de causas emblemáticas, se ha instalado el caso Purga y van a seguir haciéndolo. Es una evidencia de que la justicia funciona. Por supuesto que hay problemas, no quiero taparme los ojos, lo que esté en mis manos lo haré, lo que esté en manos del Consejo de la Judicatura debe hacerse. Debería pedirse en los planes de los aspirantes al nuevo Consejo de la Judicatura, qué piensan hacer al respecto.

Empezando por la terna de la Corte Nacional de Justicia al CJ, ¿la Corte ha sacado lecciones de haber enviado a Willman Terán al Consejo de la Judicatura?
Creo que sí. Me queda muy claro el escenario, amén de que habría que reconstruir cómo se dio ese consenso por Terán. No es tan cierto, como ha dicho uno de los involucrados que esa terna fue impuesta por el Pleno de la Corte. Fue un pedido para que esta se analice en el Pleno, porque era ya la tercera terna negada por parte del Consejo de Participación. Que juegan ahí otros factores, por supuesto. ¿Depende de la calidad de los integrantes de la terna? Posiblemente, no, sino de otros intereses, y yo quiero evitar que eso suceda y por eso quiero ponerlo a consideración del Pleno. Ahora, sobre la terna enviada por el presidente de la Corte o el Pleno, la garantía está en tener una elección de buenos candidatos, pero recordemos que al final del día, quien elige es el Consejo de Participación.
Pero si la Corte pone tres malos, van a nombrar a uno malo…
Si se ponen tres malos, ojalá Consejo de Participación devuelva a terna.
