domingo, abril 5, 2026

Ecuador: su rostro es el de una mujer mestiza, de 29 años, con un niño y jefa de hogar

El retrato del país en cuanto a población ha quedado completo. El cambio fundamental se da en el papel de la mujer en la sociedad y en la familia: ahora 4 de cada 10 mujeres mandan en el hogar. También Ecuador se ha inscrito en las tendencias de la modernidad, por las cuales los hogares son cada vez más chicos, pues 4 de cada 10 hogares están conformados por una o dos personas …y un perro o gato.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

La principal sorpresa de los resultados del censo 2022, según Roberto Castillo, director del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC, fue el cambio de valoración sobre quién es el representante del hogar, es decir, quién toma las decisiones. Y es la mujer. En una sociedad históricamente machista, haber pasado el 28.5% (censo del 2010) al 38.5% es un salto muy fuerte.  No es que el censo haya sincerado esa realidad, sino que hay más conciencia en los hogares de quién realmente asume las decisiones. Porque había una lógica jerárquica y ahora ya no es así. La lectura es que hay un mayor empoderamiento de la mujer, es una arista más de cómo las mujeres son cada vez más importantes en las decisiones en una sociedad, dice el director. 

La otra sorpresa es el número de pobladores del Ecuador. Se sabía que habría un crecimiento menor al pensado. En el imaginario éramos 18 millones de personas. El censo del INEC se hace cada década. Cuenta a las personas y luego corrige el número con una fórmula que se llama omisión censal, que cuenta las personas no censadas. Luego, el INEC, según el comportamiento del pasado, proyecta el futuro y dice cuántas personas van a nacer, morir y migrar en el Ecuador en los próximos diez años. De esa proyección se estaimaba que llegaríamos a ser 18 millones en el territorio nacional, no solo ecuatorianos. Esta hipótesis, que es un modelo, se corrige con el tiempo y los modelos pierden precisión. Y estos supuestos no se cumplieron por la propia dinámica cada vez más intensa de la sociedad.  Por ejemplo, nacieron menos niños de los estimados. Se esperaban 330.000 niños y niñas en el 2022, pero solo nacieron 252.000. Nacen menos porque hay un cambio fuerte en los patrones de fecundidad de las mujeres, dice el director.  Cuando se ven las estadísticas de salud, de matrimonio o de divorcios, cada vez nacen menos niños y a menor ritmo.  Técnicamente es una caída en la fecundidad, que es el número promedio de hijos que tiene una mujer en su edad fértil. Y por eso, la fotografía en primer plano de este censo tiene, para el director, un rostro de mujer. Pero en los otros planos sobresale el envejecimiento de la población: se creció, pero a menor ritmo de lo esperado, y esa será la tendencia, pronostica. Tècnicamente, se puede decir que a partir del 2020 el Ecuador empezó a envejecer. Es decir, cada vez van a nacer menos niños y proporcionalmente vamos a tener más adultos y adultos mayores.

Castillo da explicaciones sobre las críticas que se dieron en torno a los resultados del censo y la metodología. Fotos: Luis Argüello. PlanV

¿Se va estrechar la pirámide poblacional?

Sí, y cada vez vamos a ser una población más vieja. Y eso se explica porque las mujeres jóvenes ya no quieren tener hijos. Cualquier mujer entre los 25 y 35 años le responderá que no quiere tenerlos, o si están con pareja tendrá máximo un hijo o una mascota.

También hay más mujeres que hombres ¿Se amplió la brecha entre mujeres y hombres?

Siempre hubo más mujeres que hombres. Me han preguntado si esto es biológico y mi respuesta es no. La probabilidad y el azar hacen que nazcan igual número de niños y niñas. La diferencia es que los hombres morimos a temprana edad. Nuestra esperanza de vida es menor: sufrimos más accidentes de tránsito, el consumo de licor es mayor… Hay varias hipótesis también sobre el número superior de mujeres. En la migración salen más hombres y en los últimos cuatro años tenemos diez mil personas asesinadas por la violencia, en su enorme mayoría hombres jóvenes. Por la migración, históricamente en las provincias de Cañar, Azuay y Loja se quedan muchas más mujeres que hombres. Y la edad promedio en esas provincias es mayor, porque los jóvenes se fueron a trabajar. 

Dice que al Ecuador tiene rostro de mujer, pero ¿cuál mujer, qué tipo de mujer?

En el caso de las mujeres estamos viendo una noticia positiva: los años promedio de escolaridad en las mujeres son hasta tres y cuatro mayores que hace veinte años. La Constitución del 2008 marcó el número de años de escolaridad mínimo y la exigencia fue más alta para los gobernantes. Estamos viendo una generación con mayor escolaridad. Ahora, según el nuevo censo, hay más registros universitarios de mujeres que de hombres. Entonces la ecuatoriana, ahora, es una mujer más empoderada, con mayor presencia en el mercado laboral, con más escolaridad, y protagonista de un dato no menor, que no sale del censo: en diez años ha crecido el uso y el conocimiento de métodos anticonceptivos. Mi abuela no usaba antoconceptivos y tengo siete tíos; hoy una mujer se cuida o exige a su pareja y ya no tienen tantos hijos. A mayor conocimiento menor tasa de fecundidad. 

Otro dato que llamó la atención, porque también importamos habitantes.

El número exacto del censo es 425.045 extranjeros en territorio nacional. Pero una precisión: en el censo de población contabilizamos a las personas que habitualmente viven en el territorio nacional. Si uno se encontraba con extranjeros que estabas de turista o de tránsito, estos no fueron contados. El concepto que tenemos en esto de la residencia es: personas que están seis meses o más en el país. De ese total hemos contado a 231.000 venezolanos. Si se habla con la Cancillería y la Organización Internacional de las Migraciones, van a decir que son más de 450.000. La diferencia es que potencialmente ellos cuentan a todos, los que están más los que transitan. La segunda nacionalidad que más existe en el país es la colombiana. Son ahora 98.000. En el 2010 eran los más numerosos. 

Esto de una país más viejo, ¿como se expresa en las difras?

En el 2010, el 6,2% de la población era adulta mayor, es decir 65 años y más. Al 2022 es el 9%. Hay ahora 1’520.000 adultos mayores en el Ecuador. Lo novedoso de esto es que mayores de 80 años tenemos 351.000 personas  y mayores de 100 años contamos a 2.738. Y contamos a cuatro personas  mayores de 120 años. Lo interesante es que contabilizamos a 225.000 adultos mayores que son solteros como estado conyugal, que no son viudos o divorciados. No es una cifra despreciable. 

¿Cómo definiría al Ecuador de hoy, poblacionalmente?

Un Ecuador relativamente joven, que crece a menor ritmo y que acoge a casi medio millón de extranjeros. Un país con rostro de mujer, con hogares cada vez más pequeños y más diversos.

Las paredes del pasillo principal está «tapizado» de amplias fotografías con los resultados de los censos desde 1950.

¿Cómo se expresa la diversidad de los hogares?

En el censo se confirma que el 37% de los hogares está conformado por una o dos personas. 

¿Se puede hablar de hogar donde vive una sola persona?

Sí, de hecho lo llamamos hogar unipersonal. La definición conceptual que tenemos de hogar es el número de personas que viven o habitan debajo de un techo y que comparten un presupuesto común para los gastos. Hogar es distinto a familia. El 37% es un salto cualitativo. En el 2010 los hogares unipersonales eran el 12%  y subió a casi 17% y de dos personas eran el 15% y subió al 20%. Y a la par se redujeron los hogares más grandes, del 30% al 29% y es una tendencia porque el tamaño promedio es cada vez menor. En 1990 el promedio de un hogar era de 4.7 personas, y ahora estamos en 3.2.

Ecuador no está alejado de la tendencia mundial, sobre todo en Occidente. 

Esto es parte de los comportamientos de las sociedades más modernas; está correlacionado con los niveles de educación, lo cual implica tomar decisiones conscientes de cuántos hijos tener, el costo económico y social de criar a una persona es distinto ahora que hace algunos años. La nueva Premio Nobel de Economía, Claudia Goldin fue premiada porque ha estudiado las brechas de género y tiene un paper famoso, del 2002, que habla sobre el impacto que tuvo la píldora del día después en las mujeres universitarias estadounidenses en la década de los setenta. Y su conclusión fue que el uso de anticonceptivos produjo menos deserción universitaria, que el costo para las mujeres fue menor y que estas se empezaron a casar a mayor edad. En Ecuador está pasando lo mismo. En el 2010 la edad promedio de una mujer para casarse era de 27 años y ahora es de 32 años. La oportunidad de oro que tenemos es poder ver qué hicieron otros países, pero ojalá podamos ver esas oportunidades. En el 2010 la gran oportunidad que el INEC comunicó al país fue que teníamos un gran bono demográfico, una ventana de tiempo en la que íbamos a tener muchos jóvenes para que nuestro mercado laboral y en otros sentidos pudiera crecer. Podríamos crecer. Y nos comimos el bono demográfico.

¿Por qué?

Porque vamos a empezar a envejecer. Van a nacer cada vez menos niños. Eso impacta, por ejemplo en la sostenibilidad de la seguridad social. Para los niños que nacieron en el 2010, en pocos años van a empezar a ser parte de la nueva fuerza de trabajo. Y de esta generación en adelante vas a tener proporcionalmente menos personas y se va a tener a la vez más adultos mayores que se jubilarán. Si ahora tenemos una presión demográfica sobre el sistema de seguridad social, en diez años o más esto va a ser mucho más fuerte porque cada vez habrá menos jóvenes. 

Siempre hubo más mujeres que hombres. Me han preguntado si esto es biológico y mi respuesta es no. La probabilidad y el azar hacen que nazcan igual número de niños y niñas. La diferencia es que los hombres morimos a temprana edad. Nuestra esperanza de vida es menor: sufrimos más accidentes de tránsito, el consumo de licor es mayor…

Ahora, estos datos y proyecciones estadísticas están en manos de los Estados, de los gobiernos. Pero parece que los políticos no leen los datos ni son capaces de proyectar sus acciones sobre esas cifras. En el país teníamos una ventaja demográfica que ya perdimos; entonces ¿de qué van a servir todos estos nuevos datos?

Nuestro papel, y el mío como director, es intentar lograr la sensibilidad suficiente y asesorar, lo mejor que podamos a gobiernos, academia, sociedad civil o medios de comunicación para poder marcar la cancha del futuro. Mañana podemos tener un nuevo boom migratorio, una pandemia o una guerra, no sabemos, pero al menos debemos tener instrumentos con los que se pueda trabajar en discutir de forma más seria sobre la realidad. 

Habla de la incertidumbre sobre una nueva pandemia. La que pasamos ¿alteró las proyecciones que se tenía sobre la población?

Totalmente. La pandemia, para nosotros, fue un exceso de defunciones. Si pensamos que íbamos a crecer a 18 millones, la pandemia nos dijo no: tuvimos 90 mil muertes en exceso. Esa es la cifra. Cuando uno ve las cifras del Registro Civil, de muertes por año, puede matemáticamente calcular el exceso y,  en una ventana de tiempo desde que formalmente empezó la pandemia y se declaró su fin, y viéndolo por causas de defunciones, se puede determinar que hubo 90 mil muertes en exceso, muertes asociadas directa o indirentamente a la pandemia. Y lo otro que no se pudo anticipar son las diez mil muertes en exceso por la violencia. Pero otro efecto de la pandemia es que cambió con agresividad el comportamiento de la fecundidad. Pos pandemia, crisis económica, negocios que quebraron… cuando se empezó a reactivar la economía hubo hogares que dijeron: no, me hago la vasectomía, no voy a tener más hijos, esperemos un poco… Entonces, las decisiones, que para nosotros son de consumo, que se refleja en el número de hijos, se pueden postergar tres o cuatro años. De esto hay evidencia en otros países. Un estudio hizo una evaluación de lo que pasó luego de la Segunda Guerra Mundial. Durante cinco años contados desde el fin de la guerra, prácticamente no nacieron niños. Y siete años después volvió el ritmo hasta que en la década de los setenta se dio el baby boom. Los estadísticos estamos tratando de entender qué va a pasar con la demografía pos pandemia. Aunque aún es prematuro para saber cómo cambiaron los factores demográficos. 

Con los datos del censo, ¿qué se puede decir de los cambios culturales en la sociedad ecuatoriana?

En el tema de la autoidentificación étnica, en el caso de la población indígena, esta aumentó del 7% al 7.7%. Los montuvios también aumentaron del 7.4% al 7.7%.

Pero hubo duras críticas sobre los datos de la población afroecuatoriana.

El INEC, desde el 2001 pregunta datos de autoidentificación. Se pregunta: ¿usted cómo se identifica? Como indígena, blanco, afro, mestizo, montuvio… Y las personas responden. En el 2001 contamos a 12.1 millones de ecuatorianos, en el 2010 a casi 14.5 millones y en el 2022 hemos contado a cerca de 17 millones. En ese lapso, los indígenas han crecido del 6.8%, al 7% y ahora al 7.7%. En los montuvios, esta categoría apareció en la constitución del 2008. Ellos han subido del 7.4% al 7.7%. En los afroecuatorianos pasaron del 5% en el 2001, subieron al 7.2% y en el 2022 han vuelto al nivel del 2001. En este sector se han dado las críticas de que han desaparecido. Del lado contrario: en el 2001 hubo 1,2 millones de ecuatorianos que se autoidentificaron como blancos, que eran el 10%. En el 2010 bajó al 6.1% y en el 2022 son el 2.2%. No es que hayan desaparecido los blancos. En términos absolutos, los afros en el lapso 2001 al 2010 crecieron de 600 mil a un millón y un poco más. Crecieron en 437 mil personas. La tasa de crecimiento fue del 72%. Biológicamente es imposible. Entre el 2010 y el 2022 pasaron de un millón a 814.000 personas. La variación es de  menos 226.000, pero algunos actores políticos dijeron que desaparecimos a 600.000. Técnicamente, en el censo del 2010 se contabilizó el 7.2% de la población autoidentificada como afro. Pero en todas las encuestas probabilísticas (condiciones de vida, etc) que hizo el INEC, los datos que estas arrojaron sobre los afroecuatorianos a lo largo del tiempo son coherentes con el dato del 2022. El único dato raro es el del censo del 2010. Porque históricamente la población afro ha estado en un rango. Se dijo que no llegamos a Esmeraldas, que no se hicieron las preguntas, que soy parte de estrategia para invisibilizar a la población. Lo entiendo, pero al final tengo que aplicar el método.  Y hay otro dato. En el 2010, los indígenas fueron el 7% de la población ecuatoriana y las encuestas que hacemos nos dicen que entre el 2019 y el 2021 aumentó un poco más la población indígena. No tengo la respuesta, pero la llamo «efecto paro nacional». Quizá hay un segmento de la población que se siente más afín a estas luchas y se autodefinió como indígena. La autoidentificación es una pregunta subjetiva, y su respuesta no sólo corresponde al INEC sino que está también sujeta a un momento cultural y político. 

¿Y eso qué significa?

Se explica con un dato, sobre los autoidentificados como blancos. En el 2010, como se hizo el censo en un día y se hacía mucha propaganda sobre la autoidentificación, creo que se generó un efecto contrario. Y gente que en condiciones normales se hubiese declarado mestiza, en estas circunstancias se autoidentificó como blanca. Estos siempre estuvieron entre el 2% y el 3% y el censo del 2022 refleja esto. No es que se haya dado una caída en la que desaparecieron los blancos, sino que siempre, más o menos, estuvieron así.

El INEC no publicaría una cifra sin antes hacer una revisión y una validación técnica. En este censo hubo territorios a los cuales enviamos un equipo adicional para hacer una verificación. Hubo ciertos cantones de Sierra Centro donde hubo una pérdida de población, respecto al 2010, y regresamos a verificar si efectivamente eso había pasado.

¿En el tema identitario uno no solo se reconoce en el color de piel, sino sobre todo en las identidades políticas y culturales?

Esa es la parte que en este momento está causando problemas con los afros. La hipótesis de ellos es que el operativo no llegó a Esmeraldas, que no se quiso preguntar, que hay racismo. Si nosotros publicamos el dato es que, técnicamente, sabemos que hay la consistencia. Vemos. sí, que hay un factor en la autoidentificación en el que esta puede subir o bajar en función de un contexto económico, social y político. 

¿Ustedes investigaron o van a explicar esta caída de la población afroecuatoriana?

El INEC no publicaría una cifra sin antes hacer una revisión y una validación técnica. En este censo hubo territorios a los cuales enviamos un equipo adicional para hacer una verificación. Hubo ciertos cantones de Sierra Centro donde hubo una pérdida de población, respecto al 2010, y regresamos a verificar si efectivamente eso había pasado. En la población montuvia aumentó al autoidentificación en Manabí, fuertemente. Regresamos a Manabí y vimos que la gente se estaba identificando más como montuvio y eso también corresponde al trabajo de las organizaciones que en el territorio genera mayor pertenencia cultural. 

¿Cómo se ha movido la población internamente en estos más de diez años? ¿Cómo está la brecha campo-ciudad?

En eso, la fotografía del 2022 no trae mayores sorpresas. Las diez ciudades más grandes del Ecuador siguen siendo las mismas desde el 2001. Guayaquil, Quito, Cuenca, Santo Domingo, Ambato, Portoviejo, Machala, Durán, Manta y Riobamba son las más grandes. Ahora, el fenómeno campo-ciudad sigue presente. Tenemos más población en las partes urbanas que en las rurales. Se ha urbanizado más el país. Y este es un tema parecido al bono demográfico. Si sientas a un economista especialista en agricultura o de desarrollo sostenible, dirá que hay que hacer más atractivo al campo, hay que darle mayor atención. El ciudadano toma decisiones racionales sobre su propia superación y decide, por ejemplo, que sus hijos vayan a mejores escuelas, colegios o universidades y estas están en las grandes ciudades. Los mejores servicios de salud están en las grandes ciudades, así como las oportunidades laborales. Muchos, en la ciudad, somos hijos de migrantes internos. Una de mis abuelas fue montuvia y la otra indígena y yo soy esa mezcla, parte de esta transición que es normal. 

¿Y la repartición de los recursos, ahora respecto a los datos del censo?

El INEC mide la transición, en el año 2001 al 2010 hubo un poco más de veinte cantones que disminuyeron en población. ¿A quién llamó la atención? A nadie, porque es un asunto migratorio. Nadie dijo que les han robado, que no contaron bien, que no se quiso contar por temas políticos. No lo somos, somos técnicos. Ahora, en el 2022 hay cerca de 40 cantones que han decrecido en población. Pero de estos hay unos que cayeron en 400, 500 pobladores. Pero donde se reconfirmó respecto a censos anteriores es en Azuay, Cañar, y Loja, que son históricamente expulsores de población. La repartición de los recursos de los Gobiernos Autónimos Descentralizados no se realiza con los datos del censo, sino con los datos del censo corregidos o ajustados por la omisión censal, que es el número de personas que no fueron censadas. El INEC tiene claro que hay un porcentaje de la población que no contamos. Estimamos que es menos del 5%, pero con asistencia técnica de la ONU lo vamos a calcular con total transparencia. El promedio nacinonal es ese, pero es probable que haya mayor omisión censal en Ibarra que en Loja, por ejemplo. Ese cálculo fino lo hacemos nosotros, y luego el Ministerio de Economía y Finanzas pide al INEC la información oficial de las proyecciones de población, y con ese dato se hace el reparto de recurso a los GAD. Esta información se va a usar para el ejercicio fiscal del 2025, porque tenemos un presupuesto prorrogado y eso no va a cambiar. 

El INEC mide la transición, en el año 2001 al 2010 hubo un poco más de veinte cantones que disminuyeron en población. ¿A quién llamó la atención? A nadie, porque es una asunto migratorio. Nadie dijo que les han robado, que no contaron bien, que no se quiso contar por temas políticos.

Si usted tuviera que colgar el retrato del Ecuador en su despacho, ¿qué foto pondría?

El de una mujer joven, con la edad promedio de 29 años, mestiza, jefa de hogar, trabajando, con un niño, con un perro o gato a su lado y tomando decisiones. 

La mujer está claro, ¿y el niño?

Pongo a un niño por el tema de la lucha contra la desnutrición. Porque tenemos muchos niños, porque hay que luchar muy fuerte aún por mejorar las condiciones de la infancia. Pongo un niño bien alimentado, en un ambiente de protección y no violencia. Se es niño hasta los 11 años, y en el Ecuador son el 25% de la población. Hablamos de 4.3 millones de niños y niñas. Una de cada cuatro personas en el Ecuador, es un niño.

Edificio principal del INEC en el centro de la capital de la República. 

El retrato del país

▪ Ecuador creció cerca de 2.5 millones de personas entre 2010 y 2022.
▪ El Censo de Población y Vivienda contó a 16.938.986 de personas en Ecuador. De acuerdo con las nuevas revelaciones, hay una mayoría de mujeres en el país, con 8.686.463, lo que representa el 51,3%, mientras que los hombres suman 8.252.523 (48,7%).
▪ El perfil demográfico de Ecuador refleja una mayor concentración en áreas urbanas, con un 63,1% de la población, en contraste con un 36,9% en áreas rurales. En este sentido, las provincias de Guayas (25,9%), Pichincha (18,2%), y Manabí (9,4%) albergan el 53,5% de los habitantes.

▪ Los hogares han optado por espacios más pequeños. En estos doce años la transición demográfica está cambiando el rostro del Ecuador.
▪ No solo es el tamaño de los hogares lo que llama la atención, si no la tipología de los mismos: los hogares unipersonales han crecido 4,6 puntos porcentuales de 12,1% en 2010 a 16,7% en 2022, los hogares de 2 personas crecieron 4,3 puntos porcentuales de 15,9% en 2010 a 20,2% en 2022, mientras que los hogares más grandes (5 o más personas) caen 10,1 puntos porcentuales entre 2010 y 2022.

▪ El número promedio de miembros de los hogares ecuatorianos permite afirmar que nuestros hogares son más pequeños, con 3,2 miembros (a diferencia de 4,2 en 2001 y 3,8 en 2010), aunque provincias como Napo 3,7 y Santa Elena 3,6 presentan tamaños más grandes, mientras que Galápagos y Pichincha son las provincias que tienen el menor tamaño de hogar con 2,9 y 3,1 respectivamente.
▪ Los ecuatorianos seguimos viviendo mayoritariamente en casas (64,1%), pero, en nuestro recorrido, observamos un crecimiento en el número de departamentos que paso del 11,9% en el 2010 al 21,1% en 2022.
▪ De acuerdo con el Censo, las mujeres ejercen un mayor papel en la representación del hogar, con un 38.5% en 2022.
▪ Nuestra edad mediana se ha incrementado en 5 años pasando de 24 a 29 años entre 2010 y 2022, Pichincha, Galápagos y Tungurahua tienen la edad mediana más alta con 31 años, mientras que las provincias amazónicas de Morona Santiago y Orellana tienen edades medianas más jóvenes con 21 y 23 años respectivamente.
▪ Todos los servicios básicos muestran una mayor cobertura, destacándose la electricidad con un 97,5%, seguida por la recolección de basura con un 88,7%, y el acceso al agua a través de redes públicas con un 84,2%. El servicio con menor cobertura es la red pública de alcantarillado, con un 65,8%, aunque registra el mayor crecimiento desde 2010.

POBLACIÓN ADULTA MAYOR

▪ Se contó a 1.520.590 personas de 65 años y más y se pudo identificar que hay más mujeres adultas mayores en Ecuador: 53,6% (815.136) mujeres que 46,4% (705.454) hombres. El porcentaje de personas adultas mayores incrementó del 6,2% en 2010 al 9% en 2022.
▪ 2.738 personas tienen 100 años o más, 790 personas más que en 2010; y 4 personas tienen 120 años, que es la edad más avanzada.
▪ El 18% de hogares tiene una persona adulta mayor como representante (932.859 hogares), 40% son mujeres.
▪ En total, son 276.066 adultos mayores viviendo solos, 57,3% que viven en zonas urbanas y 42,7% en zonas rurales.
▪ El 19,2% de quienes residen solas/os, conviven con al menos un perro, 7% al menos un gato y 13,2% con al menos un perro y un gato.
▪ Los adultos mayores que viven solos y tienen alguna mascota (perro y/o gato), viven principalmente en Quito (14.130) y en Guayaquil (9.405) Y, una mayoría (60,5%) no tiene perros o gatos como mascotas.
▪ Loja es la provincia que concentra más adultos mayores con relación al tamaño de su propia población 11,9% (57.799), seguido de Bolívar 11,7% (23.272) y Cañar 11,6% (26.481). Del total de adultos mayores en el país 2.738 tienen 100 años o más. En Morona Santiago, Zamora Chinchipe y Loja viven las personas más centenarias del país respecto a su propia población adulta mayor.
▪ El Censo también registró el estado conyugal y descubrió que, en Ecuador el 14,8% (224.594) de adultos mayores están solteros, 4,6 puntos porcentuales más que en 2010.

▪ 653.109 casadas/os (43,0%)
▪ 362.254 viudas/os (23,8%)
▪ 135.256 unidas/os (8,9%)
▪ 82.134 divorciadas/os (5,4%)
▪ 63.243 separadas/os (4,2%)
▪ El 76,0 % de los adultos mayores tiene una vivienda propia y totalmente pagada. El 11,5% reside en vivienda prestada o cedida, 8,5% arrendada y, 0,4% reside en viviendas colectivas o son personas sin vivienda.

Sobre la población del censo del 2010 (15 millones), el INEC estimó que, en estos 12 años seríamos 18.1 millones de personas, pues nacerían 4.37 millones de niños, fallecerían 1.17 millones de personas y saldrían del país alrededor de 50 mil personas; es decir, que la población crecería, en términos netos, 3.15 millones de personas.

Pero los supuestos realizados por el INEC no se cumplieron.

Al revisar las estadísticas de nacimientos del Registro Civil que constan en la página web del del propio INEC, se observa que nacieron 3.77 millones de niños y no 4.37 millones como se tenía contemplado, es decir, una diferencia de alrededor de 590 mil personas (ver tabla 1 y gráfico 1)

MIGRACIÓN

No es noticia que Ecuador está afrontando una nueva ola migratoria, afectada por la difícil situación económica y de inseguridad que vive el país. Según cifras del Ministerio del Interior, en los últimos tres años habrían salido del país cerca de 300 mil personas, cifra que podría ser mayor si se contabilizara las salidas por puntos irregulares. 

 

 

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