martes, junio 30, 2026

Durán, una ventana a la explosión del crimen organizado en Ecuador (parte 1)

Durán, que en otros tiempos fue un vibrante centro ferroviario e industrial, es ahora el ejemplo de la rápida caída del país en el abismo de la criminalidad. Este es el informe más completo que se ha publicado sobre la ciudad azotada por la violencia y la corrupción.

Por: Insight Crime

 

Este reporte busca entender mejor las dinámicas criminales en Durán. Ubicado en el suroeste de la provincia costera de Guayas, Durán es un municipio, o cantón como se les conoce en Ecuador, de más de 300.000 habitantes, la mayoría de los cuales vive en la ciudad del mismo nombre.1 Durante mucho tiempo ha sido conocido como un centro comercial e industrial. Pero también alberga una caótica mezcla de granjas camaroneras, urbanizaciones mal planificadas e invasiones de terrenos tipo favela, y áreas no zonificadas de fábricas y almacenes que producen y almacenan mercancías, muchas de las cuales salen de los diversos puertos marítimos de Guayaquil camino de todos los rincones del mundo.

Durán se ha convertido en un violento foco criminal. Los grupos criminales usan el municipio como punto de acopio para la cocaína que sale en buques de carga desde los puertos de Guayaquil, al tiempo que venden drogas a escala local. La corrupción sistémica, el subdesarrollo y la pobreza extrema han facilitado el crecimiento de la criminalidad. Más de la mitad de los residentes de Durán no tiene agua potable o alcantarillado. El municipio carece de escuelas y universidades públicas. Y los recientes esfuerzos para revivir Durán han fracasado en medio del abandono local y nacional y una serie de crisis económicas. 

Para muchos residentes, Durán es una ciudad dormitorio: trabajan, compran y se divierten en las ciudades vecinas de Samborondón y Guayaquil, volviendo a Durán solo para pasar la noche. Parte de lo que los mantiene alejados es la inseguridad: la tasa de homicidios de Durán llegó a 147 por cada 100.000 habitantes en 2023 —la más alta registrada— a medida que el crimen ha evolucionado. Durán, que en otros tiempos fue un vibrante centro ferroviario e industrial, es ahora el ejemplo de la rápida caída del país en el abismo de la criminalidad.

El Durán de hoy

Numerosos factores sociales, económicos y políticos han convergido para hacer de Durán un violento centro criminal. El rápido e incontrolado crecimiento poblacional, unido a la corrupción y malversación generalizadas, han dejado a buena parte del municipio desprovisto de servicios básicos como el agua potable y un sistema de alcantarillado funcional. El desarrollo urbano no planificado, informal y criminal ha marcado la zona y hastiado a sus residentes, que tienen pocas organizaciones de la sociedad civil y religiosas en las que canalizar sus quejas y aún menos opciones políticas. Y, como en tantas otras partes del país, el municipio carece de fuerzas de seguridad, judiciales y reguladoras capaces de perseguir eficazmente las actividades criminales de alto impacto.    

Durán tiene dos organizaciones criminales principales: los Chone Killers y los Latin Kings. Ambas libran una batalla cada vez más violenta por el territorio del municipio y sus economías criminales, que incluyen actividades de narcotráfico local e internacional. Sin embargo, sus vínculos con las redes criminales transnacionales parecen ser esporádicos y oportunistas, más que sistémicos y duraderos. Quizá sea más alarmante su penetración en el gobierno municipal, donde al menos uno de estos grupos se aseguró contratos de obras públicas, así como el control de instituciones gubernamentales clave que presiden todo, desde cuestiones de tenencia de la tierra hasta multas de tráfico. 

El tráfico de tierras es el núcleo del ecosistema criminal de Durán. La apropiación y urbanización ilegal de terrenos urbanos y rurales, a menudo con la participación directa de funcionarios corruptos, ofrece un profundo pozo de ganancias potenciales, que van desde la venta de propiedades hasta la administración de diversos servicios públicos. Los asentamientos ilegales también sirven de escenario para otras actividades criminales, como el tráfico transnacional de drogas, la venta minorista de drogas, así como el secuestro, el robo y la extorsión. La legalización de los asentamientos ilegales trae consigo lucrativos contratos gubernamentales y la oportunidad de que los funcionarios corruptos se beneficien de comisiones ilegales y los criminales laven su dinero sucio. También genera violencia, incluso contra funcionarios públicos.   

El creciente papel de Ecuador en el tráfico transnacional de drogas ha tenido un impacto significativo en el panorama criminal, político y económico de Durán. Al servir a las grandes redes nacionales de narcotráfico, las bandas locales han obtenido acceso a importantes recursos financieros. Aprovechando esta nueva fuente de ingresos, los líderes de las bandas han adquirido negocios legítimos como lavanderías, peluquerías y empresas de construcción. Esta interacción de capital criminal, económico y político también ha cambiado el panorama político, ofreciendo a las bandas locales un punto de entrada en el gobierno municipal a través de contribuciones de campaña, como lo demuestra su penetración sistemática en puestos clave del gobierno y contratos de obras públicas.

Las bandas de Durán mantienen una relación compleja y variada con las comunidades locales en las que operan. Mientras que algunas bandas explotan a los residentes locales, los líderes de las bandas más sofisticadas les ofrecen protección y otros servicios sociales y económicos, llenando el vacío dejado por instituciones estatales ausentes, corruptas o ineptas, y proporcionando una apariencia de seguridad y oportunidad. Este enfoque calculado genera un apoyo que les permite operar con relativa seguridad, así como utilizar la infraestructura de la comunidad y atraer empleados de una amplia reserva de reclutas. 

Las tendencias de los homicidios en Durán siguen en gran medida los patrones observados en Ecuador en los últimos años, incluido el tipo de víctima, las armas empleadas y el lugar donde se producen los asesinatos. Y, en cierto modo, Durán es un reflejo de las oscilaciones extremas de la violencia en las ciudades de la costa del país. Pero el pico récord de homicidios de Durán en 2023 fue más extremo, en parte debido a acontecimientos locales, como los asesinatos de los principales agentes del poder criminal y el ascenso de un nuevo líder impredecible y volátil. Estos factores apuntan a que la violencia de las bandas es el principal motor de los homicidios en el municipio.

Este reporte se divide en cinco secciones. La primera sección es una breve historia y contexto de Durán. La segunda sección examina los actores principales en el municipio, incluyendo a las élites políticas, económicas y burocráticas; las fuerzas de seguridad y los servicios judiciales; la sociedad civil, y los actores criminales. La tercera sección se centra en las economías criminales en Durán, como el tráfico de tierras, la corrupción, el microtráfico, la extorsión, el robo, los secuestros, el lavado de dinero y el tráfico transnacional de drogas. 

La cuarta sección explora la relación entre el capital económico, político y social en el panorama criminal de Durán. Esto incluye un análisis sobre cómo los grupos criminales han llenado vacíos sociales, su acumulación de capital político a través de la captura de puestos en el gobierno, y el flujo de dinero del narcotráfico a nivel nacional a las bandas locales, más comúnmente conocidas en Ecuador como “bandas”, y sus interacciones con la municipalidad. 

La sección final traza y analiza los datos de homicidios en Durán, explorando cómo los cambios extremos en la violencia encajan en el contexto ecuatoriano y profundizando en el perfil de las víctimas, los tipos de violencia y las posibles causas detrás de estas tendencias. 

Durán: Una breve historia

Antes de la llegada del ferrocarril nacional en 1908, Durán era una zona agrícola aislada y poco poblada del municipio de Guayaquil. La línea conectaba Durán con la capital de Ecuador, Quito, 300 kilómetros al norte. Durán, situada al otro lado del río Guayas, era el lugar perfecto para almacenar y exportar mercancías. Con el tren llegó la gente. Los residentes del interior de Ecuador fueron atraídos por los bajos precios de las viviendas y la oportunidad de vivir cerca de la principal ciudad portuaria y centro industrial de Ecuador, donde abundaban las ofertas de trabajo. 

Era una época de bonanza: los comerciantes llenaban las calles, vendiendo productos de la costa, la sierra ecuatoriana y más allá. Pero el desarrollo fue desordenado. A su llegada, los colonos se limitaban a clavar postes en el suelo para marcar sus tierras. Algunos obtuvieron títulos de propiedad. Otros no. Luego, llegaron las disputas por la tierra, y desde entonces, ese ha sido uno de los principales problemas de la zona. Además, el desarrollo de infraestructura clave —como los servicios de agua y alcantarillado— se retrasó o nunca llegó a concretarse. 

Con la construcción de la autopista Durán-Tambo en 1945, las carreteras comenzaron a reemplazar las vías de tren como el principal modo de transporte del país. Estas autopistas trajeron consigo una nueva oleada de personas, que continuaron la colonización por medio de invasiones informales. En ese entonces el municipio seguía siendo crucial para la economía del país. En 1970, el presidente José María Velasco Ibarra inauguró el Puente de la Unidad Nacional, que conectó a Durán con el recién creado municipio de Samborondón, así como con Guayaquil, la sede municipal de gobierno que supervisaba a Durán.

Para ese entonces, Durán se había convertido en un centro económico clave. Mercancías y productos viajaban en las autopistas hacia la frontera sur con Perú y hacia Quito, al norte. El desarrollo del sistema de autopistas y la construcción del Puente de Unidad Nacional también atrajeron la inversión a Durán. Las empresas trasladaron sus lotes industriales, bodegas y fábricas al municipio, donde era menos costoso operar y había mano de obra barata. 

Pero el desarrollo sin restricciones continuó. Los barrios sin presencia estatal —sin servicios de agua, pocas calles, sin zonificación e inseguridad— crecieron exponencialmente. El crecimiento históricamente caótico de Durán significa que las grandes empresas del municipio no están concentradas en una sola área. Al contrario, las plantas de producción y procesamiento, así como las bodegas, están repartidas por toda la ciudad. 

Los asentamientos caóticos de Durán

No era solo un problema de servicios públicos. La informalidad también afectó las finanzas de la zona, que no tenía una base gravable lo suficientemente sólida para financiar el desarrollo de escuelas o arreglar las calles. Además, para la mayoría de los políticos basados en Guayaquil, Durán no era una prioridad. Comenzaron a aparecer bandas callejeras, una mirada a lo que vendría después, y el municipio comenzó a asumir su triste reputación como un lugar donde la gente duerme, pero no vive. 

Aun así, se hicieron esfuerzos para convertir a Durán en algo más. En 1986, Durán se convirtió en un municipio independiente. La Feria de Durán, que había comenzado en la década de los setenta, atrajo visitantes de toda Suramérica con sus conciertos y exposiciones. En ese tiempo, un instituto de enseñanza técnica del Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (SECAP) abrió sus puertas. También hubo intentos de revivir el tren. El más reciente, en 2008, bajo el mandato del presidente Rafael Correa, convirtió la línea férrea en una atracción turística. En 2014, Correa también inauguró un puente para peatones y ciclistas que conectó a Durán con la Isla Santay, una zona nacional de recreación y avistamiento de aves. 

Sin embargo, la corrupción, el caos y el abandono estaban alcanzando al municipio. La Feria de Durán tuvo su última exposición en 2013. En 2014, Ecuador entró en una crisis económica que afectó a toda la región. Se adoptaron medidas de austeridad, que continuaron durante la pandemia. El desempleo aumentó a medida que los comercios cerraban o se iban del municipio. El SECAP cerró y tras dos accidentes, entre 2018 y 2022, de buques con el puente de Isla Santay, este también fue abandonado, cortando la conexión de Durán y el sur de Guayaquil a través del río Guayas.

En este contexto de vacío institucional, el crimen organizado floreció, sofocando la ciudad. Los parques están vacíos. Las tiendas cierran antes del atardecer. Y, las recién construidas rejas de seguridad encierran a las comunidades, perturbando la cohesión de la comunidad. En pocas palabras, el crimen ha roto el tejido social, y la constante amenaza de la violencia obstaculiza los intentos de reconstruirlo. 

Los jugadores

Las élites políticas

Históricamente, el poder en Durán se ha concentrado en las manos de élites políticas, que en su mayoría están conformadas por un número de familias arraigadas y bien conectadas. Usan la mala organización de los servicios municipales para su beneficio. En concreto, antiguos alcaldes y concejos municipales, encargados de manejar los servicios públicos, han repartido los contratos de infraestructura, han manipulado las leyes de zonificación, y han movilizado los registros de uso del suelo para beneficiarse a ellos y sus aliados, algunos de los cuales son actores criminales. 

Una de las familias más influyentes de las élites de Durán es la familia Narváez-Mendieta. Mariana Mendieta y su hijo, Dalton Narváez, del Partido Social Cristiano (PSC) han dominado la política de Durán desde el año 2000. Mendieta fue alcaldesa desde 2000 hasta 2008, y Narváez desde 2008 hasta 2014, y luego desde 2019 hasta 2023. Ambos han enfrentado diferentes acusaciones de corrupción y criminalidad. En abril de 2024, los fiscales ordenaron la captura de Narváez por malversación de fondos relacionados con un contrato que firmó mientras era alcalde para mejorar el flujo de agua desde el pueblo cercano de Milagro hacia Durán. En una entrevista con InSight Crime, Narváez negó las acusaciones y culpó a sus predecesores de firmar los contratos y dejar los proyectos sin terminar.

Los problemas de Narváez van más allá de las acusaciones de corrupción. Presuntamente, tuvo vínculos con actores criminales durante sus dos periodos de gobierno, dijeron a InSight Crime oficiales gubernamentales en ejercicio y retirados que estaban familiarizados con la administración de Narváez, y un miembro activo de los Latin Kings. Sin embargo, Narváez negó cualquier vínculo con actores criminales en la entrevista con InSight Crime. Exploramos los supuestos vínculos de Narváez con actores criminales en un estudio de caso separado.

Alexandra Arce también ha estado vinculada al caso de corrupción Metástasis, de gran alcance en Ecuador. En un mensaje enviado por Xavier Jordán, un socio del narcotraficante Leandro Norero, Jordán le habría dicho a Norero que había estado “apoyando” a Arce.

El reinado de los Narváez-Mendieta fue interrumpido entre 2014 y 2019 por Alexandra Arce, de Alianza PAIS, el partido de Correa. Arce le dijo a InSight Crime que adoptó la idea de la “pacificación” de las bandas criminales del gobierno de Correa, incluyendo a miembros de los Latin Kings en puestos clave durante su administración. También se beneficiaron de programas gubernamentales de formación y educación. 

Sin embargo, Arce también ha enfrentado acusaciones por corrupción y vínculos con criminales. Los fiscales investigan a Arce junto a Narváez por su participación en la malversación de fondos relacionados con los contratos para el sistema de agua de Durán. 

Arce también ha estado vinculada al caso de corrupción Metástasis, de gran alcance en Ecuador. En un mensaje enviado por Xavier Jordán, un socio del narcotraficante Leandro Norero, Jordán le habría dicho a Norero que había estado “apoyando” a Arce. Norero fue miembro de una de las bandas más grandes de Ecuador, los Ñetas, antes de convertirse en un operador criminal importante por sí solo. En entrevista con InSight Crime, Arce negó haber recibido financiación de narcotraficantes o de estar involucrada con esquemas de corrupción y tráfico de drogas. InSight Crime no ha podido verificar las acusaciones.

El actual alcalde, Luis Chonillo, creó su propio partido político para las elecciones de 2023, pero ha tenido dificultades para hacer frente al aumento de la criminalidad. Desde que sobrevivió a un intento de asesinato en mayo de ese año, poco después de asumir el cargo, Chonillo ha gobernado Durán desde la distancia. Esto lo ha convertido en una especie de mártir para la prensa internacional, pero más bien en un intruso para los residentes de Durán, quienes, en entrevistas con InSight Crime, lo criticaron por la falta de avances para arreglar los servicios públicos o hacer frente a la criminalidad.

Élites burocráticas

El gobierno municipal de Durán, y las compañías de servicios públicos semi-independientes, son instituciones clave que las élites políticas, y cada vez más, los actores criminales, han llenado de familiares y aliados. Estas élites burocráticas —muchas de las cuales sobreviven los cambios en las administraciones municipales gracias a su control sobre el Sindicato de Trabajadores Municipales— son operadores importantes para un gran número de redes criminales. 

Las instituciones van desde focos tradicionales de corrupción hasta centros de operación criminal atípicos. La Dirección General de Obras Públicas, por ejemplo, adjudica grandes contratos gubernamentales, lo que la hace un epicentro de corrupción. Al tiempo, los traficantes de tierra buscan puestos en la Dirección General de Planeamiento, Ordenamiento y Terrenos y la Empresa Pública de Registro de la Propiedad, que ayudan a los actores criminales a regular el desarrollo, la zonificación y la titulación de tierras. 

El eterno problema de Durán con el agua potable también crea oportunidades criminales, especialmente en la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Durán (EMAPAD). Además, su posición como un punto estratégico de almacenamiento de drogas hace que para los actores criminales sea una prioridad infiltrar el Consejo de Seguridad, que maneja información sensible sobre operaciones de seguridad. 

Otras instituciones que no suelen ser objetivos para los grupos criminales en otros países de la región, han sido infiltradas en Durán. Entre ellas está el Cuerpo de Bomberos. Esta institución controla una variedad de permisos e inspecciones, creando oportunidades para el chantaje. También tiene una flota de vehículos que sirven para camuflar actividades criminales, como transporte de grandes cantidades de cocaína, según funcionarios del gobierno en ejercicio y retirados. El cuartel de los bomberos ha estado en la mira durante un tiempo, y, en marzo de 2024, dos bomberos fueron implicados en el intento de asesinato de dos policías en Durán, mientras que en agosto del mismo año, las fuerzas de seguridad capturaron a cinco bomberos que presuntamente estaban trabajando con las bandas criminales.

La Autoridad de Tránsito de Durán (ATD) también es otro objetivo. La ATD recopila información —como los movimientos de las fuerzas de seguridad— y también recauda dinero. También tiene una flota de vehículos oficiales y las ganancias de las multas de tránsito. 

Para asegurar la continuidad en los puestos dentro del gobierno, actores criminales y corruptos han buscado controlar el Sindicato de Trabajadores Municipales. El sindicato está encargado de proteger los derechos de los oficiales de medio y alto rango. Pero, según los funcionarios de la alcaldía, recurre a la amenaza de multas, costosas indemnizaciones por despido y acciones legales para que al gobierno municipal le resulte casi imposible despedir a los empleados. El alcalde Chonillo declaró a InSight Crime que heredó un municipio en el que, al parecer, más de 200 empleados se habían sindicado a último minuto.

Élites económicas

Durán es un municipio altamente industrializado, con fábricas dedicadas a la producción de alimentos para animales, plásticos, metales, mariscos y más. Es el tercer centro industrial del país, seguido de Quito y Guayaquil. Su sector manufacturero aportó $US1.900 millones a la economía ecuatoriana en 2022, según un informe del Banco Central de Ecuador.

A pesar de su importancia económica, la mayoría de los empresarios de Durán no vive en la ciudad, y muchos les confían sus negocios a mandos medios para evitar viajar al municipio. Es más, las empresas de Durán por lo general tienen sus sedes administrativas en otras ciudades. Una de las posibles razones detrás de esto es la tensa relación entre el gobierno de Durán y los empresarios. Los líderes empresariales afirman que los oficiales gubernamentales los chantajean, subiendo los impuestos y pidiendo sumas de dinero exorbitantes para permitirles operar. En entrevistas con InSight Crime, varios oficiales del gobierno retirados admitieron que esto ocurre. 

En los últimos años, las bandas de Durán han atacado cada vez más a la élite económica del municipio, y la extorsionan y secuestran. La inseguridad está expulsando aún más a los negocios de Durán, según la exalcaldesa Alexandra Arce y líderes empresariales que hablaron con InSight Crime. 

La Cámara de Industrias de Durán ha intentado crear un “ambiente propicio y la infraestructura necesaria para el fortalecimiento y desarrollo de las industrias [en Durán]”. Sin embargo, gran parte de los recursos son utilizados para proteger a los miembros de funcionarios corruptos y el  incremento de las extorsiones y amenazas de secuestro por parte de los grupos criminales, dijeron a InSight Crime los líderes empresariales.

En algunos casos, los criminales de Durán han usado recursos de economías criminales para aprovechar oportunidades de negocio legales. Washington Sellan Hati, alias “Washo”, era accionista de varias empresas en el municipio y se presentaba como un empresario al tiempo que enviaba cocaína a destinos internacionales, antes de ser asesinado en 2023 (ver el caso de estudio sobre Washo).

Sociedad civil

La sociedad civil de Durán está compuesta por organizaciones culturales y caritativas, así como por decenas de iglesias predominantemente católicas y evangélicas. Estas últimas desempeñan un papel reducido en los programas de bienestar social y educación, pero muchas de las organizaciones comunitarias de Durán se enfocan en las juventudes; los servicios públicos como el agua y el transporte; la prestación de servicios de guardería; actividades extracurriculares, y educación complementaria. 

Una organización con la que nos reunimos está dedicada a hacer campamentos de fútbol para niños, y otra provee cursos de certificación en trabajos técnicos a jóvenes. Estos programas se financian, casi en su totalidad, con donaciones privadas. Un líder comunitario le dijo a InSight Crime que no buscan apoyo del gobierno municipal para evitar involucrarse con intereses políticos. 

Una organización grande que supervisa programas sociales en Durán es la universidad privada del municipio: la Universidad Bolivariana de Ecuador (UBE). La UBE ha organizado proyectos comunitarios, entre ellos un consultorio jurídico gratuito, así como programas de vacunación y programas de vacaciones para menores. Pero, como estos programas están apenas en sus etapas iniciales, son pocos los residentes que saben de ellos y aún no está claro si son sostenibles. 

En los barrios más pobres de Durán, los líderes y organizaciones comunitarias parecen tener diferentes niveles de influencia y organización. En algunos barrios, como Cerro Las Cabras, los líderes comunales actúan como intermediarios entre los civiles y las bandas, trasladando las quejas de la comunidad a los líderes de las bandas. En otros, las bandas parecen ser menos receptivas. Algunos de los barrios más complejos de Durán, como 288 Hectáreas, no tienen organizaciones comunitarias, un residente le dijo a InSight Crime. 

Varios líderes le dijeron a InSight Crime que los grupos criminales no intervienen en los programas sociales como actividades extracurriculares o campañas de vacunación. Pese a esto, los líderes de Durán están en una posición vulnerable, caminando sobre una delgada línea entre la mediación con las bandas y el riesgo de molestarlas. 

Fuerzas de seguridad y servicios judiciales

Las fuerzas de seguridad y los órganos judiciales están presentes  en Durán, pero hay señales de que muchas de estas instituciones temen o están en deuda con los actores criminales. 

El municipio se encuentra en la jurisdicción de la Zona 8 de la Policía Nacional de Ecuador, que cubre el área metropolitana de Guayaquil (Guayaquil, Samborondón y Durán). Durán tiene un jefe de policía encargado de las operaciones en el municipio, que a su vez responde al comando central. Hay alrededor de 400 policías en Durán, de acuerdo con un estimado de un oficial de policía de Durán y un reporte de 2024 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y el municipio de Durán que no fue publicado, pero al que InSight Crime tuvo acceso. 

Sin embargo, un policía que trabaja fuera de Durán y un líder empresarial y comunitario dijeron a InSight Crime que no se podía confiar en la policía en el municipio, aludiendo a casos de corrupción y señales preocupantes de penetración criminal en las unidades locales. Múltiples policías que han trabajado en Durán admitieron que la infiltración de los grupos criminales en la fuerza de seguridad es un gran problema. Por ejemplo, en febrero de 2024, dos policías fueron arrestados con más de una tonelada de cocaína.

No todas las alas de la policía tienen mala reputación. La Unidad Antisecuestro y Extorsión (UNASE) ha sido aplaudida por su trabajo. En una entrevista con InSight Crime, un líder empresarial de Guayaquil que tiene negocios en Durán aplaudió a la UNASE por resolver algunos casos de secuestro, añadiendo que entre la comunidad empresarial en el área metropolitana de Guayaquil “hay bastante confianza” en sus habilidades. Sin embargo, otro empresario de Durán tenía pocas cosas buenas que decir sobre la UNASE, afirmando que las víctimas de secuestro y extorsión no quieren denunciar por temor a la infiltración criminal dentro de la unidad. 

Durán también tiene una pequeña fuerza policial municipal, el Cuerpo de Agentes de Control Municipal. El cuerpo está encargado de vigilar la sede del gobierno municipal, proteger los bienes del municipio y prevenir comportamientos ilícitos, según el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio de 2024. Pero nadie mencionó a la fuerza policial, y parece desempeñar un papel muy pequeño en el municipio.

Las compañías de seguridad privada han adquirido un rol cada vez más importante en Durán. Un gerente de una compañía de seguridad le dijo a InSight Crime que las empresas están gastando cada vez más en seguridad privada, y que estaba al tanto de al menos otras seis grandes compañías de seguridad operando en Durán. Un empresario de la zona estimó una cifra aún mayor, calculando que hay 15 empresas de seguridad privada en el municipio. 

No obstante, los pequeños negocios y el residente de a pie de Durán no pueden acceder a estos servicios. Miembros de una asociación de campesinos en el área rural de Durán le comentaron a InSight Crime que no podían pagar a una empresa de seguridad privada para protegerlos de los invasores (vea la sección de tráfico de tierras). Los dueños de pequeñas empresas dijeron que se habían visto forzados a cerrar porque no podrían protegerse de las constantes amenazas de extorsión. 

Tener compañías de seguridad legalmente constituidas da a los grupos criminales acceso a armas y municiones legales, uniformes, y una forma de lavar dinero, dijo a InSight Crime un oficial gubernamental que conoce de primera mano el contexto criminal de Durán.

La infiltración criminal de las compañías de seguridad privada también se ha convertido en un problema para Durán. Un funcionario municipal retirado, un oficial de policía que trabajó en Durán por años, y un miembro de la campaña de Chonillo contaron a InSight Crime varios casos en los que personas asociadas con grupos criminales eran dueñas de este tipo de compañías. Tener compañías de seguridad legalmente constituidas les da a los grupos criminales acceso a armas y municiones legales, uniformes, y una forma de lavar dinero, le dijo a InSight Crime un oficial gubernamental que conoce de primera mano el contexto criminal de Durán. 

La Fiscalía General del Estado (FGE) tiene una oficina en Durán. Hay siete fiscales en el municipio, según el directorio de funcionarios de Agosto de 2024. Sin embargo, los grupos criminales amenazan a los fiscales constantemente y los han atacado directamente. Las personas tampoco reportan los crímenes a la Fiscalía por miedo a represalias de los grupos criminales, obstaculizando aún más las investigaciones, según funcionarios de la alcaldía en ejercicio y retirados y empresarios de Durán. 

Las fuerzas armadas de Ecuador han intervenido en Durán en varias ocasiones, como parte de los constantes estados de excepción que comenzaron en 2021. En entrevistas con InSight Crime, varios residentes dijeron que la presencia de los militares era sobre todo simbólica y uno comentó que pocas personas acataban los toques de queda del gobierno. Es más, oficiales del gobierno en ejercicio y retirados que conocen los operativos de seguridad, dijeron que los grupos criminales tienen redes de vigilancia que están al tanto de los movimientos de los militares que llegan a Durán, lo que les permite evadirlos. 

Una nueva ola de operativos militares, que comenzó en enero de 2024, ha tenido poco impacto en la criminalidad y la violencia en Durán. Luego de que el gobierno nacional declarara un “conflicto armado interno” con las bandas, los homicidios mensuales bajaron un poco, pero se mantienen bien por encima de las cifras previas al 2023. Desde entonces, esta calma temporal ha dado paso a otro repunte de los homicidios.

Actores criminales

Desde el inicio de la década de los 2000, pequeñas bandas han dominado el tablero criminal de Durán. Hoy, aunque siguen siendo pequeñas en comparación con las estructuras criminales más sofisticadas del país, se han vuelto más violentas y depredadoras. También han expandido su presencia al interior del gobierno municipal de Durán y las empresas públicas. 

La siguiente sección perfila a las tres organizaciones criminales principales de Durán: los Latin Kings, los Chone Killers, y el grupo basado en Cerro Las Cabras liderado por Carlos Humberto Silva Vinueza, alias “El Llorón”. Las siguientes secciones del reporte profundizan en las economías criminales de Durán y el modus operandi de los grupos criminales que operan en la zona. 

1 El censo de 2022 registró oficialmente 303.910 habitantes en el municipio, de los cuales el 97,1% vive en zonas urbanas. Sin embargo, la población real de Durán podría estar entre las 650.000 y 700.000 personas, de acuerdo a un reporte no publicado elaborado por la ONUDD y el gobierno municipal de Durán, al que tuvo acceso InSight Crime.

Lea en la segunda parte: el perfil de las organizaciones criminales que asolan Durán.

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