jueves, mayo 7, 2026

La protesta médica por los insumos, otro frente ante la crisis

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Todos tienen temor de hablar. Los médicos que enfrentan el coronavirus fueron advertidos con la cárcel, por parte de autoridades de salud, si es que daban cuenta de sus carencias de insumos de bíoseguridad para evitar la epidemia más global y mortal en lo que va del siglo. El doctor Iván Cevallos Mirando, sin embargo, dijo que no tenía miedo, y puso en sus redes sociales la comunicación enviada por el director Administrativo del Hospital Carlos Andrade Marín, del IESS, Julio Miranda. En efecto, el referido documento, que nadie ha desmentido, empieza advirtiendo que «Por disposición del senor Presidente de la República del Ecuador y más autoridades del gobierno central, durante el estado de emergencia nacional se ha dispuesto que toda información debe ser canalizada y difundida a través de los medios oficiales (…). El HCAM informa que cualquier opinión falsa que se genere a través de redes sociales  y otros medios de comunicación, por parte de funcionarios médicos, administrativos no autorizados o personas externas a esta casa de salud, será remitida a la Fiscalía General del Estado, para que se investigue el grado de responsabilidad a la que pueda conllevar la alteración a la seguridad nacional por opiniones apartadas de la verdad». 

La disusión en redes sociales de esta advertencia causó indignación en el cuerpo médico  y los operadores de salud. El propio doctor Cevallos, que renunció a su cargo por el supuesto mal manejo de la crisis por parte del IESS, señaló en su comunicado personal que «parecía que esos tiempos habían quedado atrás, pero no. Una de las armas de los totalitarismos fue justamente callar al que piensa, porque pensar es un delito cuando la ruta torcida requiere silencio. Si los médicos no habríamos levantado la voz no habría existido reacción por parte del Vicepresidente. Si los médicos nos habríamos callado ya se habrían gastado unos cuantos millones en shows. (…) ya estarían comprados los reactivos más caros para el diagnóstico del SARS-Cov-2. Si hoy nos callamos, la compra a dedo de la cloroquina y la azitromicina se ejecutará, haciendo negocios turbios con los fondos públicos». 

Cevallos se refería a las protestas de médicos de varios hospitales que protagonizaron plantones en las afueras de las casas de salud para exigir la dotación de insumos médicos de bioseguridad para enfretar la pandemia. Los médicos exigieron máscarillas adecuadas N-95 (recomendada por la OMS para tomar muestras y hacer tratamientos), batas quirúrgicas, gorros, guantes, además de insumos específicos como respiradores. Ante el reclamo, el Vicepresidente, en su cuenta de Twitter, pidió públicamente a la ministra de Salud, Catalina Andramuño, que se garantizara a los médicos y demás personal de centros de salud la dotación de esos insumos. La ministra respondió por la misma vía, que se estaba haciendo lo adecuado desde su ministerio, e incluso colgó en redes videos hechos por su equipo de prensa, donde aparecía ella visitando los hospitales de Guayaquil para el efecto. El cruce público de mensajes, algo inusual en este Gobierno, evideció ya una ruptura en la cúpula política al frente de la emergencia. 

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