viernes, junio 5, 2026
Ideas
Álex Ron

Álex Ron

Escritor y catedrático universitario.

Decirle no al miedo

Las cifras sobre el avance de la violencia son perturbadoras, parecería que mientras más nos defiende Noboa, más asesinatos se producen en nuestro país.

En 2008, uno de los países más pequeños y con mayor biodiversidad del planeta se convirtió en el primero en declarar que la naturaleza tiene derechos: a existir, a prosperar y a regenerarse.

Leonardo DiCaprio

El informe 109 de International Crisis Group titula ¿Un paraíso perdido? La lucha de Ecuador contra el crimen organizado. En este informe se resalta cómo pasamos de ser un oasis de paz a convertirnos en la nación con más asesinatos en Sudamérica. El informe señala que no han bastado las políticas de “mano dura” porque en los últimos ocho años, a pesar de los innumerables estados de excepción, hay un aumento exponencial de la violencia no solo por la influencia de los cárteles de la droga sino también porque ha aumentado la corrupción y existe un debilitamiento del Estado, lo que se verifica en la ausencia de políticas de inclusión social en las zonas donde más influencia tienen las bandas de narcotraficantes. También se menciona la falta de control en los puertos ecuatorianos porque la cocaína sigue llegando en cantidades industriales a Europa y Estados Unidos. Por otro lado, el report menciona violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno: crímenes de Estado, desapariciones forzadas y torturas.

El 11 de noviembre, el presidente Daniel Noboa publicó en su cuenta X el traslado de los primeros 300 presos a la llamada cárcel del Encuentro, en la provincia de Santa Elena. Más allá de la ridiculez del nombre, lo que sí llamó la atención es el despliegue mediático, y por otra parte el hecho de que se trataba de una obra a medio construir. Puro espectáculo, exponer a 300 reclusos sometidos y rapados, escena muy parecida a las montadas por Bukele en El Salvador, como si se tratase de un avance cualitativo. Además, para agregar más morbo se mostró la foto de un cadavérico Jorge Glas, como si el hecho de que nos mostraran a Glas preso fuese la solución a los problemas de violencia brutal en el país. Un día antes del traslado de los reos a la cárcel del Encuentro se dio una matanza entre presos en un centro de reclusión en Machala, donde fueron asesinadas 31 personas privadas de libertad, ante la mirada indolente de policías y soldados.

Dos días antes de elecciones, tenemos demasiadas señales contradictorias de un gobierno autoritario, donde lo fundamental en su guion es generar emociones de temor y alivio, tratando de condicionar al electorado con el imaginario de que el gobierno de “mano dura” de Noboa defiende a la ciudadanía de los malos. Lamentablemente, las cifras sobre el avance de la violencia son perturbadoras, parecería que mientras más nos defiende Noboa, más asesinatos se producen en nuestro país. Para la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional somos el quinto país con mayor influencia del crimen organizado en el mundo, y el país más violento de Sudamérica. En los últimos cuatro años se ha dado un aumento incontenible de las muertes violentas, terminaremos 2025 con más de 9000 asesinatos, el año más violento de nuestra historia.

En los tres primeros años del gobierno socialcristiano de León Febres Cordero Ecuador vivió una de las etapas más tenebrosas de su historia reciente. La aparición del grupo guerrillero Alfaro Vive Carajo generó una reacción desproporcionada del gobierno de entonces, que cometió más de 300 violaciones a los derechos humanos, entre ejecuciones extrajudiciales, casos de tortura y privaciones ilegales de libertad. Durante su gobierno utilizó el sonsonete de enfrentar al “enemigo interno”, otorgándole poderes ilimitados a la policía y al ejército quienes estaban dirigidos por militares israelitas. Los casos más emblemáticos sobre los abusos de poder fueron los crímenes de estado contra los hermanos Restrepo y la profesora Consuelo Benavides.

En 1986 se realizó una consulta popular convocada por León Febres Cordero para preguntar a los ecuatorianos si estaban de acuerdo con la participación de los ciudadanos independientes en las elecciones. El 57% de los sufragantes votaron NO. Este rechazo para el gobierno fue una clara señal de que la mayoría rechazábamos los niveles totalitarios con que había gobernado Febres Cordero: desapariciones extrajudiciales, clausura de canales de televisión, radios y periódicos. La sociedad civil le puso un alto al gobernante socialcristiano en las urnas, lo que aupó la reacción de movimientos sociales y un sector progresista de las fuerzas armadas que secuestraron a Febres Cordero en 1987, en Taura.

Febres Cordero gobernó sobre la base del miedo y el chantaje, utilizando el artilugio del enemigo interno y así sometió a la población y a sus opositores, siempre utilizando políticas represivas, basta mencionar las tanquetas del ejército en la Corte Suprema de Justicia. Cometió actos de corrupción y no cumplió con sus promesas electorales.

De una u otra forma, estamos viviendo una época de abuso del poder y violación sistemática de derechos humanos parecida a la del líder socialcristiano. Daniel Noboa quiere más poder y utiliza el miedo y los recursos del estado, a través de bonos, para ganar apoyo político.

Si miramos en perspectiva y analizamos los últimos ocho años de nuestra historia, fácilmente comprenderemos que las políticas de “mano dura” contra el narcotráfico no están funcionado porque continúa la corrupción en policía, ejército y élites políticas y económicas. No somos el único caso, tampoco funcionaron estos planes belicistas con Uribe en Colombia, ni con Felipe Calderón en México. Los informes de International Crisis Group son muy claros: no existe en Ecuador dirección ni estrategia para enfrentar a los cárteles del narcotráfico, todo es espectáculo y publicidad. Los problemas estructurales siguen intactos.

El no es un monosílabo que expresa disenso y resistencia contra el poder. Para asumirlo necesitamos dejar a un lado el miedo. Puede intimidarte toda la publicidad que ha utilizado Noboa, todo el despliegue militar que utilizará mañana creando la sensación de encontrarnos en guerra y que tenemos un enemigo interno. El único enemigo que tenemos que vencer es el miedo, porque una sociedad entregada al miedo es una sociedad vencida.

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