Ante los micrófonos y las cámaras, noboísmo y correísmo se ufanan de su divorcio político. Pero debajo de las sábanas de todo poder, las relaciones pueden ser más complejas y oficialistas y opositores bien pueden tostar granizo.
Ayer en redes ese tostado empezó a reventar. Decenas de usuarios, entre ellos el periodista Martín Pallares, dieron cuenta de un supuesto acercamiento, en apariencia, contra natura: Fausto Jarrín, abogado personal de Correa, exasambleísta de su bancada, y afortunado comprador de la patrimonial Casa Coloma, ahora sería asesor de Sensi-Contugi en las áreas de inteligencia del Estado, dado que Sensi Contugi calza tres sombreros: Ministro de Gobierno, director del Centro de Inteligencia Estratégica y delegado del Presidente en empresas clave para el Estado.
Otros usuarios de la red X incluso estiraron al máximo la imaginación y dicen haber visto a los personajes en cuestión almorzando en uno de los restaurantes más pelucones de la zona de la República de El Salvador, una zona, dicho sea de paso, que invita a dar paseos conversando precisamente sobre los servicios de inteligencia de Estado…
En el Ministerio de Gobierno nada apunta a corroborar el ruido de redes. En el orgánico de la cartera de Estado, actualizado hasta mayo, no aparece Jarrín. La cuenta de X del otrora abogado de Correa, en cambio, mantiene bajo perfil. A no ser por el reposteo de una curiosa frase: » A mí esa disciplina que te obliga a tragar con todo, esa disciplina que te hace tragar sapos y cruzar líneas rojas, bien lejos. Disciplina sí, pero salvo cuando se traicionan las ideas. Ahí solo caben dos cosas: tragar y ser cómplice o anteponer las ideas y decir ¡hasta aquí!
Y sí: Fausto Jarrín es (¿era?) uno de los más disciplinados alfiles del correísmo.
