Votamos ilusionados en que los líderes que elegimos quieren el bien común y el progreso de todos, pero no, a punta de trancazos vamos entendiendo que el objetivo de llegar al poder es acumular más poder para lucrar de lo público, controlar lo privado, manipular la justicia y garantizarse impunidad.
Una vez acumulado, el poder se usa para perpetuarse bajo la consigna de «luchar contra el enemigo» y así, vuelven esa amenaza necesaria e invencible.
«El poder radica en la voluntad del pueblo», repetirán la mentira universal que legitimó tiranos en toda la historia de la humanidad.
El pobre pueblo, ese sujeto omniausente en cuyo nombre se corrompe la política queda de espectador triste, sufriendo las consecuencias del ciclo perverso, sobreviviendo apenas en el fondo del pozo que llamamos Patria, tarareando bajito la vieja canción de Molotov que ya nos sabemos de memoria: «… Si le das más poder al poder, mas duro te van a venir a coger…»
