La tarde del sábado el Centro Histórico se llenó de colores, de jóvenes risueños, adultos enamorados y personajes de fábula. La Franciscana Ciudad de Quito se erotizó por unas horas y miles de personas caminamos alegres y orgullosas de reivindicar el derecho a la libertad y al amor. Esta edición del orgUIO LGBTI, fue particularmente emocionante porque la cantidad y diversidad de ciudadanos expresándose con alegría, nos avizora como una sociedad un poco menos hipócrita y bastante más concernida con todos los derechos de todos los ciudadanos.
Así como nos indignamos cuando se nos reprime la libertad de expresión o reaccionamos ante el abuso de poder, cuando nos negamos a que se nos expropie lo intrínseco y señalamos a los que nos roban el presente contaminando el futuro; así también debemos ser capaces de luchar contra los prejuicios y miedos que nos hacen violentos. Se anuncia con urgencia el tiempo en que nos corresponde construir una sociedad completamente orgullosa de evolucionar, de incluir, de garantizar que quienes tienen las mismas obligaciones, tengan los mismos derechos. Tan simple como eso; ni más, ni más ni menos.
