miércoles, junio 10, 2026
Ideas
Rodrigo Tenorio Ambrossi

Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

¿Quién llegará a la presidencia?

Ojalá sea la verdad que produzca los votos y no los engaños de las falsas promesas. El país requiere cambios políticos, éticos y económicos.

Hemos pasado por un nuevo proceso electoral. Elegir a las diferentes autoridades constituye el alma y el cuerpo de la democracia. Buscar, desde el criterio personal y también colectivo, a quien se le considera bueno y adecuado para estar al mando del país. Posiblemente, el asesinato de Fernando Villavicencio haya pesado en el acto de elegir. Parece que los dos finalistas constituyen una suerte de respuesta- protesta a las viejas y no santas elecciones antiguas y a ese deseo de impedir la innovación y la crítica un pasado nada justo ni santo.

Sin embargo, es preciso recordar que la democracia no se perfecciona ni se fortalece tan solo en un acto electoral. La democracia exige ser vivida en la cotidianidad pública y privada de los pueblos.

En principio, se debería elegir a los mejores, a aquellos ciudadanos que ciertamente nos representan por su honorabilidad, su preparación, sus propuestas logias y reales. Porque, de lo contrario, se podría pensar que somos demócratas tan solo por el hecho de elegir y no por la selección de los mejores para gobernar y conducir al país a un presente y un futuro más auspiciosos. Alguien que nos convenza que de que lo mejor está siempre por venir. Alguien que nos ayude a abandonar todo anacronismo.

Es difícil saber qué le hace mejor a un ciudadano frente a otro, a una mujer frente a un varón. Sin embargo, somos más demócratas porque se ha incluido a las mujeres en las listas y porque no pocas de ellas han sido elegidas.

A lo largo de la historia, el poder ha estado en manos de hombres. Fueron pocas las reinas frente al infinito número de hombres que ostentaron el poder civil a lo largo de la historia. Algunas de ellas terminaron incluso siendo degolladas o encarceladas de por vida. No era nada deseable ser mujer y ostentar poder. Los hombres no lo soportaban.

En principio, se debería elegir a los mejores, a aquellos ciudadanos que ciertamente nos representan por su honorabilidad, su preparación, sus propuestas logias y reales

Míticamente, la mujer es apenas el producto de una parte del cuerpo del poderoso   hombre que hizo y deshizo del mundo a su medida y a con los límites de sus caprichos. A quien dios quiso, hombre lo hizo.

Hace muy poco, la democracia consistía tan solo en la libertad de elegir a Juan de entre un grupo de varones que, de suyo y por si mismos, ya ostentan el poder. Las nuevas democracias han dado un giro muy importante, aunque posiblemente no suficiente si se piensa en lo que acontece a millones de millones de mujeres en otras culturas gobernadas por un atávico machismo religioso.

La segunda vuelta tendrá a una mujer y a un hombre como candidatos a la Presidencia. No sabemos quién irá a la presidencia de la República. Sin embargo, ya es importante resaltar esa presencia política y también ética de la mujer. Se trata de una novedad eminentemente constitutiva. 

¿Qué viene ahora? Ecuador volverá a las urnas el 15 de octubre. Serán tan solo esa mujer y ese hombre, tan solo los dos, los que harán lo posible para llegar a Carondelet.

Ojalá sea la verdad que produzca los votos y no los engaños de las falsas promesas. El país requiere cambios políticos, éticos y económicos. Por ende, nada de ofrecer esos paraísos que solo existen en las fantasías y en los engaños.

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