domingo, abril 19, 2026
Ideas
Consuelo Albornoz Tinajero

Consuelo Albornoz Tinajero

Profesora universitaria, investigadora y periodista, con un doctorado por la Universidad Nacional del Cuyo, de Argentina.

María Corina Machado sí es digna heredera de los libertadores Bolívar y Sucre

Su travesía, enfrentando el embate de la naturaleza y el control de la dictadura madurista, merece un gracias por parte de los demócratas del mundo.

La odisea en la que se convirtió el traslado de la líder democrática venezolana María Corina Machado, para recibir el Premio Nobel de la Paz, evoca las proezas de los pasos de los Andes, en las campañas libertarias lideradas por José de San Martin y Simón Bolívar en 1817 y 1819, respectivamente. Sus logros permitieron, respectivamente, la independencia de Argentina y Chile, y de la actual Colombia, claves para las posteriores emancipaciones de Ecuador y Perú.

Por fuera de la analogía histórica, el traslado de Machado de la clandestinidad en Venezuela, a la libertad en Oslo evidencia su fortaleza, valentía, fe y el apoyo que su lucha ha ganado en diversas latitudes; no solo en el territorio venezolano.  Demuestra su determinación y lealtad con sus compatriotas, tanto con los expulsados de su patria, como con los obligados a permanecer en ella en condiciones de extrema pobreza, silencio y despojo de sus derechos humanos. Manifiesta su coraje al enfrentarse al despotismo, a la violencia y a la descomposición de un régimen que sobrevive por sus alianzas con los estados autoritarios como los de Cuba, Irán, Rusia y China y con grupos terroristas como Hezbolá, conforme lo señaló el presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, en la ceremonia de entrega de este premio.

La presencia de María Corina en Oslo, en horas de la madrugada, la retrató como una mujer sencilla, cálida, capaz de exponer su sensibilidad. Y de la mano con estas cualidades y valores, con una gran capacidad de convocatoria y de dirección y coordinación. Alguien capaz de conformar equipos y lograr el compromiso de miles de ciudadanos venezolanos, de las más diversas procedencias, que pudieron documentar y registrar el desarrollo del proceso electoral, aun a riesgo de sus vidas. Lo cual les permitió a los demócratas venezolanos probar la usurpación de Maduro a la voluntad soberana electoral mayoritaria del electorado. Edmundo González ganó con el 67 por ciento de los votos. Esta unidad, añadió Frydnes, fue uno de los puntales esenciales para la concesión del Premio Nobel de la Paz, en tanto pudo “reunir a grupos diversos que anteriormente se oponían entre sí” lo cual significa una concreción de la paz. Una demostración, por lo demás, de vivencia de la democracia, calificada por el mismo Frydnes como “la forma más elevada de fraternidad”.

La comparación de María Corina Machado con los libertadores americanos encierra otro desafío, no solo de los venezolanos sino de todos quienes nacimos en las repúblicas que lograron su independencia en el siglo 19. Desde la asunción del chavismo y con la participación de sus socios del ALBA y del socialismo del siglo XXI, la historia comenzó a falsificarse, como lo escribió la Premio Nobel de la Paz 2025, en su discurso en Oslo. Desde esta adulteración, nuestros próceres terminaron siendo objetos de uso del terrorismo latinoamericano.

La travesía de María Corina Machado, enfrentando el embate de la naturaleza y el control de la dictadura madurista merece un gracias por parte de los demócratas del mundo. Sus iniciativas son un reto y una invitación a respetar, sostener y mejorar la democracia, especialmente en sociedades como las nuestras en donde esta forma de gobierno es imperfecta.

 

 

 

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