jueves, junio 18, 2026
Ideas
Álex Ron

Álex Ron

Escritor y catedrático universitario.

Maduro y Noboa, los siameses

Nicolás Maduro y el magnate del banano ecuatoriano han pisoteado sistemáticamente al Estado de Derecho, rompiendo el orden constitucional.

Si el fascismo regresa, lo hará en nombre de la libertad.

Thomas Mann

 

Daniel Noboa, en el debate presidencial, fue interrogado sobre los nombres de los niños de Malvinas, capturados, desaparecidos y asesinados por militares, en diciembre de 2024. Además, le preguntaron si pediría disculpas a los padres de las víctimas. El presidente cambió de semblante, se mostró tenso y esquivo, prefirió decir que no existía pregunta y cambiar abruptamente de tema. No enfrentar la realidad, en un tema tan sensible, donde la responsabilidad del gobierno es total, simplemente es cobardía. Daniel Noboa quedó como un cobarde frente al país, perdió la oportunidad histórica de mostrarse como un ser humano empático y no como lo que realmente es: un producto del marketing político diseñado para defender intereses oligárquicos.

Siguiendo un guion mediático predecible, Noboa invitó a Ecuador a Edmundo González, el candidato de la oposición a Maduro, quien posiblemente derrotó al dictador venezolano en las últimas elecciones. Noboa protagonizó un acto multitudinario en la Plaza de la Independencia junto a González y, posteriormente, lo recibió en un almuerzo en Carondelet. Este despliegue mediático, financiado con recursos públicos, solo es un reflejo de un proceso electoral repleto de irregularidades y abusos por parte del actual mandatario.

Aunque el presidente ecuatoriano rechaza a Nicolás Maduro y lo tilda de dictador, existen algunas semejanzas importantes entre el régimen de facto venezolano y la democracia restringida de Daniel Noboa. Además de poseer discursos patibularios y demagógicos, los dos gobernantes registran las cifras más altas en violencia social y las más bajas en desarrollo económico, en toda la región.

Ambos presidentes han sometido a sus poblaciones a estados de excepción permanentes para controlar a la ciudadanía. El poder fundamental de los dos gobiernos se basa en el ejército y el miedo, cualquier tipo de protesta social entra en el territorio de la subversión, el terrorismo o el sabotaje político.

En 2024, tanto Noboa como Maduro, han provocado apagones continuos de hasta doce horas diarios. El caos eléctrico ha creado más inseguridad y millonarias pérdidas económicas. Los apagones, especialmente en el caso ecuatoriano, pudieron evitarse con un mínimo de planificación.

Además, Nicolás Maduro y el magnate del banano ecuatoriano, han pisoteado sistemáticamente al estado de Derecho rompiendo el orden constitucional. Los dos, han interferido en las decisiones de las otras funciones del Estado, e incluso Noboa ha utilizado a jueces ad hoc para perseguir a su vicepresidenta de la república y a varios de sus opositores.

Tanto el candidato de ADN como Maduro poseen influencia en el poder electoral. Las elecciones en Venezuela fueron opacas, ni siquiera presentaron las actas de escrutinio. En el caso ecuatoriano, el candidato Noboa no ha solicitado licencia para hacer campaña, o solo la ha pedido por días, luego ha continuado haciendo campaña como presidente. Todo un circo grotesco ante el silencio del Consejo Nacional Electoral, cuya presidenta tiene un hermano que funge como cónsul en Estados Unidos.

Y otra coincidencia, mientras Maduro se considera el máximo enemigo del imperio norteamericano y Noboa apoya abiertamente a Trump, lo real es que ambos gobernantes han creado una crisis migratoria dramática en sus respectivos países. Lo paradójico, en el caso ecuatoriano, es que los migrantes maltratados por la policía norteamericana aportan con el 5% del PIB a través de las remesas. Trump devuelve encadenados a nuestros compatriotas y Daniel Noboa aplaude la política migratoria del nuevo emperador de Estados Unidos.

Las elecciones del 9 de febrero representarán un punto de inflexión histórica para nuestro país, porque detendrán u otorgarán más poder a un candidato que gobierna como dictador, violando sistemáticamente derechos humanos y libertades políticas. Enero de este año fue el más violento de las últimas décadas, pese a encontrarnos en estado de excepción, las muertes violentas llegaron a 700 víctimas dejando claro el fracaso del Plan Fénix. Por otra parte, en 2024 tuvimos un decrecimiento del PIB en 2% y paradójicamente un aumento en depósitos en la banca privada del 15%.

Distopía económica total, Daniel Noboa es el presidente de la distopía, del absurdo, que defiende un orden oligárquico que día a día nos aleja de una sociedad justa y democrática. El magnate del banano podría llevarnos a un punto de no retorno, convirtiendo a Ecuador en un estado despótico donde la libertad terminaría siendo solo un spot en TikTok.

Nuevas columnas

Más leídas

Más historias