Tomo este título de un reportaje publicado en medios hace algunos días. El informe era sobre el contexto actual de las tierras raras, donde se producen químicos esenciales para productos de telecomunicaciones y tecnología.
Si hablamos de yacimientos de tierras raras, China posee el 90% de estas en su territorio, y actualmente las comercializa. Así se ha convertido en una potencia en productos tecnológicos.
Estados Unidos y Australia poseen el otro 10% de lo que actualmente se comercializa en el mundo, y prácticamente no existen más exportadores de estos insumos. Por ello, es crucial que Estados Unidos aumente sus reservas de estos químicos mediante la extracción de tierras raras. Ucrania representaría una oportunidad clave para expandir la comercialización y empezar a ganar terreno. El 30% que China no destina al consumo interno lo exporta a Europa, su aliado estratégico.
Además de estos países que poseen este recurso vital para el futuro de la tecnología, existen otras naciones con yacimientos de tierras raras. Algunos de ellos son Dinamarca (Groenlandia), India, Australia, Brasil y Canadá, entre otros.
Por esta razón, Estados Unidos busca concretar negociaciones con estos países para obtener y explotar estos recursos disponibles, con el objetivo de reducir la hegemonía de China en este ámbito.
La ruta de la extracción y la disputa por la hegemonía
Más allá de lo que la comunidad internacional haya presenciado en los últimos días, con una acalorada discusión televisada entre los presidentes de Estados Unidos y Ucrania, existe un interés estratégico legítimo detrás de estas negociaciones. Aunque se presentan como intentos para resolver el conflicto, en realidad buscan definir quién logrará extraer estos minerales.
La carrera por la hegemonía de estos minerales es muy evidente, ya que el hierro, grafito, litio, uranio, metales no ferrosos, entre otros, serán insumos importantes en los próximos años para los países que busquen ser potencias en los mercados tecnológicos. Abastecer estos minerales raros brindará una ventaja competitiva en su extracción.
En la carrera por la hegemonía de las tierras raras, Estados Unidos, claramente en desventaja, ya ha dado los primeros dos pasos. El primer paso fue llegar a un acuerdo con Ucrania, algo que antes no era posible. El segundo paso sería explotar las tierras raras en Groenlandia, un deseo que el expresidente Trump manifestó con polémicas declaraciones sobre la isla danesa al inicio de su administración.
Más allá de lo que ocurra en las próximas semanas o meses, la guerra geopolítica por el control de las tierras raras está en marcha. La incógnita es si Estados Unidos logrará equilibrar el dominio de China en esta nueva era de competencia estratégica.
