martes, junio 9, 2026
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Patricio Moncayo

Patricio Moncayo

PhD. Sociólogo. Catedratico universitario y autor de numerosos estudios políticos.

La ausencia de estrategia de la oposición en Venezuela

El ejemplo de Venezuela nos da una lección. La política internacional del Ecuador requiere de una estrategia que mire por los intereses del país.

La estrategia de Trump en Venezuela luce equívoca. En un artículo de The Economist, se contrasta lo que hizo Trump en su primera presidencia y lo que está haciendo ahora: obligar a Maduro a negociar y dejar el poder. Tanto Juan Guaidó como María Corina Machado estimaron posible deponer a Maduro con la ayuda de Trump. Sin duda la situación de Maduro es hoy más crítica que en el 2020, con el fraude electoral del 28 de julio de 2024. Ha perdido aliados en el exterior. Al interior, sin embargo, Maduro sigue en el poder gracias al apoyo militar. De la oposición depende socavar ese respaldo y derrocar al régimen.

El subsecretario de Estado estadounidense, Chris Landau, va por esa línea. El pueblo venezolano tiene que alzarse y reclamar su libertad. Landau no es partidario de una solución de fuerza. Desde esta perspectiva la posición de Machado, al apostar a una invasión que derribe al régimen venezolano, es un mal cálculo.

El escenario planteado por Landau es que Estados Unidos apoyaría una revuelta popular en Venezuela a distancia. Otro escenario es el expuesto por James Story, ex embajador de Estados Unidos en Venezuela. La flota naval sí podría atacar instalaciones militares en Venezuela y causar gran daño. Un tercer escenario es que Estados Unidos retire su flota naval sin lograr sus propósitos y Maduro salga fortalecido.

Otra faz de la estrategia de Trump lo revelan fuentes diplomáticas ecuatorianas, bien informadas. La presencia de la fuerza naval norteamericana en aguas del Caribe tiene el objetivo de impedir la salida de cocaína desde Venezuela, lo que supone para Maduro pérdidas millonarias calculadas en 100 millones de dólares diarios. Correlativamente con esta medida, Trump lanza al Maduro una intimidación, sin que su intención sea la de invadir militarmente a Venezuela.

A escala regional, el aislamiento de Venezuela es notable. Aun frente a las amenazas de Trump los países de América Latina no han reaccionado a favor de Venezuela, excepto Cuba y Nicaragua. En Bolivia fue derrotado el MAS, el partido de Evo Morales. México tampoco ha expresado un apoyo a Venezuela, tiene también dificultades que ventilar con Estados Unidos. Colombia se ha debilitado con el asesinato de Miguel Uribe Turbay y Petro está en declive para las elecciones presidenciales. Ni Rusia ni China se han pronunciado a favor de Maduro y en contra de las amenazas de Trump. Está de por medio la situación de Ucrania. Tampoco Estados Unidos está decidido a embarcarse en una aventura militar. El problema sigue localizado en Venezuela.

También se habló que Trump confiaba en que, con la flota naval y los 50 millones de dólares por Maduro, los militares que lo apoyan se dividirían y se prestarían a derrocar a Maduro. Este efecto no se descarta, aunque el régimen mantiene casi dos mil generales y las prebendas que los sustentan. En El Mostrador, de Chile, se anota que la población venezolana sobrevive con sueldos miserables, lo cual vuelve difícil que la acción de Trump produzca en ella algún efecto. Quizá en las cúpulas sí podría haber reacciones.

Maduro está respondiendo con la movilización de reservistas y pretende levantar la bandera nacionalista en contra de una invasión yanqui. Pero los tiempos no son iguales a los de Cuba con la invasión a Bahía de Cochinos, ni a la situación de Panamá con Noriega. Fernando Insua, en diario Expreso, califica como alardes de piezas de propaganda los anuncios de hasta cuatro millones de milicianos campesinos y ciudadanos, mal armados y peor entrenados, con los que el régimen quiere simular un respaldo popular masivo que no es más que un ejército de papel.

En este juego de estrategias vale la pena citar a Alfredo Rangel en su columna de El Tiempo, en la que critica la falta de una estrategia de la oposición luego de las elecciones de julio de 2024 en las que ganó Edmundo González. Quedó en evidencia, afirma, que la valentía de Corina Machado no pudo suplir la ausencia de una estrategia. El argumento de Rangel es que las dictaduras no caen solas. Siempre se requiere de un liderazgo audaz, que al parecer no existe en Venezuela.

El anuncio de Edmundo González de su juramentación, en enero de 2025, no contó con una estrategia segura y eficaz para lograrlo. No fue suficiente ganar las elecciones Su exilio en España reveló diferencias con Corina Machado. Los dirigentes de la oposición no supieron qué hacer con las marchas de repudio al fraude electoral. Maduro optó por la represión y asumió el cargo sin mostrar las actas electorales que confirmaban su derrota.

En lo que a nosotros nos concierne ¿cuánto está ganando Noboa con su alineamiento con Estados Unidos? Sin duda si la cocaína no puede salir por Venezuela los carteles de la droga buscarán otra ruta que podría ser el Ecuador. La visita de Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos acaso tenga que ver con este punto. El tema de los aranceles, así como la situación de los migrantes ecuatorianos es un asunto a negociar. El alineamiento político con Estados Unidos debe venir acompañado de beneficios mutuos.

En Radio Francia Internacional se preguntan si es evidente o no que hay una corriente conservadora en América Latina e incluyen a Noboa en ella. Los votos que obtuvo Noboa en la segunda vuelta electoral provinieron no solo de la derecha sino del centro y hasta de la izquierda. El proyecto de Noboa requiere de una estrategia eficaz para que su gobierno no caiga en manos de la derecha y/o del populismo que entienden mejor el manejo del poder, no obstante, su desgaste. No hay que menospreciar al viejo Ecuador.

Creo que el ejemplo de Venezuela nos da una lección. La política internacional del Ecuador requiere de una estrategia que mire por los intereses del país. Los viajes presidenciales a Brasil y Uruguay fueron indicios de un pragmatismo consecuente. Igual su acercamiento a China. En este contexto la visita de Rubio tiene importancia estratégica.

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