La vocera del gobierno, Carolina Jaramillo, no desperdició la oportunidad, en su reciente comparecencia semanal, para destacar la mejora en los números del mercado laboral. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), al comparar los meses de julio de los años 2025 y 2024, se tiene que el empleo adecuado, es decir, aquellos trabajadores que ganan igual o más de un salario mínimo y cumplen una jornada de 40 horas o más a la semana, creció en 3,7% al pasar de 34,9% al 38,6% ó, expresado en términos de población, un aumento de 282.444 con lo cual la cifra dentro de este grupo se ubica en 3.309.499 personas.
Sin duda, que toda mejora en el mercado laboral es importante en tanto sería un claro indicador de la salud de la economía doméstica, la cual, como se recordará, sufrió una contracción del 2% del PIB en el año 2024.
No obstante, las cifras que presenta el gobierno hay que analizarlas con la debida prudencia, sin comer ansias, como dirían los mexicanos. El oficialismo indica que el PIB en el primer trimestre de este año experimentó un crecimiento del 3,4%, en tanto que en el mes de junio la economía creció, comparado con el mismo mes de 2024, en 2,8%.
En este punto valga recordar que para efectuar el análisis del crecimiento real de una economía se lo tiene que hacer respecto a un año base y determinar si efectivamente ese aumento se debe a una mayor producción de bienes y servicios y no por efectos en la variación en los precios (ajuste por inflación).
Cuando miramos los números que presenta el gobierno hay que hacerlo sin apasionamientos, sin caer en las simplificaciones y teorías que alimentan a un estado de propaganda insaciable. La interpretación a conveniencia de las cifras no elimina una lacerante realidad que tiene a más de 7,4 millones de ecuatorianos en la pobreza y pobreza extrema, sobreviviendo con 3 y 1,7 dólares diarios, respectivamente.
Asimismo, hay que tener en consideración que cuando se comparan los resultados de la economía frente a un periodo de tiempo, como en el caso ecuatoriano con el 2024 donde hubo una caída del PIB de 2%, se debe diferenciar si ese crecimiento de la economía obedece a un rebote económico o si, más bien, se puede asumir como una recuperación sostenida la cual tiene impacto directo en el tamaño de la economía y en la calidad del mercado laboral.
De ahí que cuando miramos los números que presenta el gobierno hay que hacerlo sin apasionamientos, sin caer en las simplificaciones y teorías que alimentan a un estado de propaganda insaciable. La interpretación a conveniencia de las cifras no elimina una lacerante realidad que tiene a más de 7,4 millones de ecuatorianos en la pobreza y pobreza extrema, sobreviviendo con 3 y 1,7 dólares diarios, respectivamente.
Con estas previsiones, examinando algunos datos proporcionados por el INEC en cuanto al mercado laboral, se tiene que el empleo adecuado crece en 3,7%, pero esta cifra tiene una restricción: ‘No existe una diferencia estadísticamente significativa entre los meses de julio 2024 y julio 2025’, con lo cual no hay la suficiente solidez para afirmar que los resultados que arroja la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo, sean necesariamente sostenibles y estén expresando una tendencia real en la economía.
Y esto tiene lógica cuando se ve que, por ejemplo, el desempleo apenas se reduce en 0,4% y el subempleo crece en 0,3%, para igual periodo de estudio.
Por lo mismo, hay que ver si esa variación en el empleo pleno más bien responde a un efecto rebote de la economía, acompañada de una reducción de la Población Económicamente Activa (PEA) en 109.464 personas.
Ciertamente, el Ecuador profundo, ese que agrupa al 40,8% de la población en pobreza multidimensional no hay como esconderlo debajo del tapete ni maquillarlo con robustas cifras…
