sábado, julio 25, 2026
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Mario Melo

Mario Melo

Asesor legal de Fundación Pachamama. Abogado del Pueblo Kichwa de Sarayaku y de otras víctimas ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Crisis eléctrica, ¿culpa del mal clima o de la mala gestión pública?

Como una maldición, el Ecuador se sume en la oscuridad mientras el Estado ensaya una y otra vez supuestas soluciones a la crisis eléctrica que terminan siendo fracasos costosos.

Ecuador atraviesa por una crisis eléctrica sin precedentes. Una prolongada sequía a escala regional afecta la operación de las principales hidroeléctricas de las que depende el 90% de la generación eléctrica del país. Las ciudades del país sufren diez horas diarias de apagón que afectan gravemente su economía y su vida cotidiana

Claramente, la opaca y deficiente gestión pública del sector energético que ha tenido el Ecuador desde hace medio siglo, nos deja especialmente vulnerables para enfrentar las variaciones climáticas cada vez más alarmantes.

En 2004, el best seller global Confesiones de un sicario económico de John Perkins develó las oscuras maniobras imperialistas para embaucar a gobiernos como los ecuatorianos de la época del boom petrolero, para endeudarse desmesuradamente en megaproyectos hidroeléctricos de dudosa viabilidad técnica. Por muchos años la generación eléctrica ecuatoriana dependió fundamentalmente de un complejo de proyectos hidroeléctricos construido en una región que sufre, históricamente, largos periodos de estiaje. Mal negocio para el país, buen negocio para los prestamistas y constructores de la obra.

En 2016 entró en operación el proyecto hidroeléctrico Coca Codo Sinclair, construido con financiamiento chino por la empresa china Synohidro, con una capacidad anunciada de 1.500 MW, pero desde el inicio de su operación ha logrado generar mucho menos de lo previsto debido a defectos de construcción, alrededor de 7.600 fisuras en estructuras de acero que conducen las aguas hacia las turbinas y por el extrañísimo fenómeno de erosión regresiva del Río Coca que apareció en 2020 y que hace peligrar la vida útil del proyecto en un plazo de 3 a 5 años según un estudio citado por el portal Primicias.[1]

En 2024, el actual gobierno ecuatoriano procedió a la contratación de una barcaza de generación eléctrica para mitigar la crisis. La barcaza, perteneciente a una empresa turca sobre la que pesaría acusaciones de corrupción en varios países, ha anunciado que está aportando 100 MW pero según reportes oficiales habría estado generando apenas entre 12 y 80 MW mientras empiezan a surgir denuncias respecto a irregularidades en la contratación. [2]

Como una maldición, el Ecuador se sume en la oscuridad, mientras el estado ensaya una y otra vez supuestas soluciones a la crisis eléctrica que terminan siendo fracasos costosos para el país a la vez que jugosos negocios para intereses transnacionales coludidos con burócratas corruptos.

14 de octubre de 2024

[1] Ver PRIMICIAS 05 de julio de 2024, Erosión del río Coca avanzó 300 metros en un día; el riesgo aumenta en Coca Codo Sinclair y 20 de septiembre de 2024. ¿Qué está pasando con Coca Codo Sinclair, la mayor hidroeléctrica de Ecuador, en medio de los cortes de luz?

[2] Ver INFOBAE 10 de octubre de 2024. El buque de energía turco Karpowership es criticado por su producción pese a asegurar que genera 100 MW para Ecuador

 

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