viernes, mayo 1, 2026
Ideas
Aldo Lorenzzi Bolaños

Aldo Lorenzzi Bolaños

Abogado, escritor y analista internacional

Cuando la fórmula progresista fracasa: el Pacto del Futuro

Esperemos que las voces de los líderes sean escuchadas y que el verdadero pacto del futuro sea el reconocimiento de la libertad de los seres humanos para elegir qué es lo mejor para sus sociedades.

En los últimos meses, la labor de organizaciones multilateralistas como la ONU y la OEA ha sido objeto de fuertes críticas. Estas instituciones, que en el pasado desempeñaron un papel eficaz en la intermediación de diversos conflictos, hoy parecen haber perdido su rumbo. Las iniciativas que en su momento mantuvieron la paz en Europa y estabilizaron Latinoamérica son ahora un recuerdo lejano.

Hoy todos somos testigos de la guerra en Europa y Medio Oriente, así como de las dictaduras en Venezuela y Nicaragua. Estos foros internacionales han sido utilizados para promover intereses ideológicos, lo que ha distorsionado la realidad para las nuevas generaciones.

El multilateralismo y la diplomacia preventiva han fracasado estrepitosamente. Negar esta evidencia frente a los acontecimientos globales es caer en una espiral de negacionismo, algo que la ONU perpetúa al hablar de derechos humanos mientras estos son violados impunemente en países como Afganistán o Venezuela.

En este escenario nace la propuesta del Pacto del Futuro, una iniciativa que busca imponer políticas a los países, sin fundamentos sólidos y basadas en estrategias que ya han demostrado su fracaso.

El documento destaca una serie de propuestas que marcan una nueva etapa en el multilateralismo, incluyendo el compromiso con la «Agenda 2030» y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS. Estos acuerdos buscan impulsar la implantación de políticas progresistas, basadas en los compromisos de los países miembros. Sin embargo, se ignoran los fracasos previos de sus estrategias y su función como organismo transnacional.

El pacto también menciona la necesidad de construir sociedades más justas e inclusivas. Esta aspiración contrasta con la realidad actual. Lo que parece ser «inclusivo» en realidad promueve únicamente el protagonismo de actores alineados con los intereses de políticas tendenciosas respaldadas por la ONU.

Una de las  propuestas de este documento desarrollado por la ONU se enfatiza la protección de las próximas generaciones mediante el derecho internacional. Pero, los lineamientos de esta rama del derecho han sido influenciados por diversas ideologías, lo que ha provocado el fracaso de la diplomacia preventiva, un tema abordado por varios presidentes en sus intervenciones durante la 79ª Asamblea llevado a cabo hace algunos días.

Este tratado internacional parece más un pronunciamiento idealista progresista, que un verdadero acuerdo de voluntades de países que buscan una humanidad más sana. Aunque muchas regiones del mundo, como Europa, han vivido en paz durante largos periodos, hoy en día los conflictos están escalando en diversas zonas: en el Medio Oriente, Europa, y especialmente en África, donde se dan casos como la persecución de cristianos o y en nuestra región la crisis en Haití, de la que nadie se ocupa. También cabe destacar la violación de los derechos humanos en Venezuela, entre otros problemas que, lamentablemente, no son cubiertos por las agencias de noticias, ya que no los consideran importantes, aunque lo sean, y organismos que deben de ser quienes busquen a través de la diplomacia soluciones, fracasan en los intentos.

Por lo que debemos de señalar que este tipo de propuestas impositivas no es la solución para lograr una humanidad más armoniosa. Por el contrario, los países deben tener la libertad de determinar su propio rumbo. La ONU, de su parte, debe redefinirse sobre la  base de sus principios originales y adaptarse a las circunstancias actuales. Las épocas de la guerra fría ya quedaron atrás, y las ideologías han evolucionado. En lugar de imponer modelos globalistas, lo más adecuado sería fomentar que cada país busque la armonía respetando su cultura, su historia y promoviendo el comercio entre las diferentes regiones, dado que cada nación enfrenta realidades únicas.

Esperemos que las voces de los líderes sean escuchadas y que el verdadero pacto del futuro sea el reconocimiento de las libertades de los seres humanos para elegir qué es lo mejor para sus sociedades, no prime la imposición de políticas progresistas y lineamientos de parte de algunas mentes que solo buscan sus propios intereses.

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