viernes, abril 3, 2026
Ideas
Rodrigo Tenorio Ambrossi

Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

¿Caminar en las nubes?

Los Estados Unidos, no solo representan el posible camino. Constituyen el único y verdadero paraíso. Allí está la verdadera y única salvación posible.

Se trata de un tiempo absolutamente nuevo y único pues responde a lo que crea cada uno de quienes se empeñan en sostener la aventura de llegar al paraíso que ofrece la salvación. No, no se trata de un vano sueño que se deshace al despertar. Por el contrario, se trata de una realidad absolutamente inapelable. Y aunque se trate de una verdadera multitud, cada quien es único pues se encuentra solo en ese caminar rumbo al paraíso.

¿Que no hay paraísos? Es cierto. Sin embargo, cada quien posee el poder de creer y de imaginar, de crear y de sostener esa creación de tal manera que se convierta en una férrea verdad absolutamente personal. Es preciso sostener la fantasía hasta tornarla realidad. O también, hay que mantener esa realidad que posee un alma mágica que la vivifica. En el fondo, fantasía dura y dolorosa.

Es preciso dejar la casa, la familia, el país. Dejar todo y poner el dolor en la alforja para emprender el camino de los sueños y el de las pesadillas. Porque está claro que pretender llegar a los Estados Unidos no constituye un sueño sino una decisión tomada con los ojos bien abiertos y las penas de los abandonos y las separaciones en esa alforja mágica de la salvación.

No es una pesadilla. De antemano se sabe que se trata de un camino más largo y doloroso. Un camino, sin embargo, que conduce a la salvación. Ninguno de los migrantes cree en paraíso alguno. Tampoco piensan que es solo una pesadilla. Saben que es una aventura que es preciso vivirla para que cambien las atávicas condiciones de la familia que se deja.

Se han convencido de que la cotidianidad que viven no ofrece salvación alguna. Saben que emprenden el camino conociendo de memoria que solo una voluntad inquebrantable y una resistencia inquebrantable permitirán llegar allá, a los Estados Unidos y países que están listos para acogerlos.

Nadie es ingenuo. Todo lo contrario. Saben que emprenden una aventura llena de inseguridades, de dolores y de toda clase de amenazas. Pero se resisten a mirar atrás.

Se han convencido de que solo ahí, en ese país lejano que han elegido, es posible la salvación. Y esa oferta merece todo esfuerzo, todo dolor e incluso el riesgo de no volver a ver a quienes hoy abandonan. La salvación definitiva no llegará sin sacrificios.

No caminan en las nubes de las fantasías fáciles. Su realidad es absolutamente dura. Por ende, requiere de una voluntad ferozmente adherida al deseo de salvación.

Los Estados Unidos, no solo representan el posible camino. Constituyen el único y verdadero paraíso. Allí está la verdadera y única salvación posible.

Por ende, si se desea y se busca dejar atrás y para siempre los crónicos males de acá, es preciso jugarse el todo por el todo. No existe otra alternativa. Esa es la única ruta que conduce a la salvación. 

En nuestros orígenes míticos, se ofreció un paraíso tan solo a quienes lo buscan con tenacidad y buena voluntad. Por ende, allá van nuestros compatriotas, con la suficiente tenacidad que requiere el deseo de vivir de mejor manera.

Todos saben que no existe paraíso alguno. Y que toda salvación proviene del esfuerzo y constancia personales en la relación con los otros. No se compra el bienestar. Se lo hace.

Nuevas columnas

Más leídas

Más historias