jueves, abril 30, 2026
Ideas
Rodrigo Tenorio Ambrossi

Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

A las aulas: ¿y los no vacunados?

En el aula virtual hay imágenes, no persona reales. Allá acuden maestro y compañeros. Pero no está ese mundo fáctico que ha constituye las relaciones entre compañeros, no están las miradas, los gestos.

Está por iniciarse un nuevo año lectivo. Por ende, el tema del retorno a las clases presenciales se torna imperativo. ¿Está, acaso listo el país para retornar a las clases presenciales? ¿Es que los riesgos han sido ya superados? ¿Es que ya toda la población de adultos, de maestros, de escolares, grandes y pequeños ha recibido las dosis pertinentes?

La presencialidad es un requisito casi indispensable pues asegura la transmisión ordenada de saberes de los adultos a los estudiantes. Este proceso, por su parte, no puede realizase sino en la escuela que brinda todo aquello que se requiere para que el proceso resulte eficaz

Es cierto que durante estos casi dos años. la educación a distancia y vía telemática ha sido de gran utilidad. Cuando el virus cerró las puertas de todas las instituciones educativas, la tecnología se convirtió en el medio eficiente y también eficaz para suplir a la escuela real. El aula virtual ha suplido con suficientes eficiencia y eficacia al aula real. Sin embargo, hay bemoles que no hay que desconocer.

En el aula virtual hay imágenes, no persona reales. Allá acuden maestro y compañeros. Pero no está ese mundo fáctico que ha constituye las relaciones entre compañeros, no están las miradas, los gestos. Allí no se presenta ese mundo secreto de los deseos y de las fantasías que constituyen el, alma de la niñez y de la adolescencia. Porque se han ausentado las miradas y, con ellas, la fascinación de los imaginarios y de los deseos, de las fantasías y de esos vuelos mágicos de los deseos de todo orden. 

La presencia real de compañeros y de profesores posee valores de significación que jamás podrán ser sustituidas por una realidad virtual que, si bien cumple un papel de suma importancia, no va a reemplazar el valor simbólico y mágico del aula real, del patio de la escuela. La pantalla impide los encuentros de la amistad y también los encuentros de deseos que empiezan a crecer y florecer. Allí no surgen ni amores, ni celos. ni envidias ni decepciones. 

La presencia real de compañeros y de profesores posee valores de significación que jamás podrán ser sustituidas por una realidad virtual que, si bien cumple un papel de suma importancia, no va a reemplazar el valor simbólico y mágico del aula real, del patio de la escuela.

Sin este mundo real y mágico, niños, chicas y muchas, de alguna manera, dejan de pertenecer a su propio tiempo. Su propia contemporaneidad se escribe de otra manera y probablemente, con otros lenguajes. 

Por ahora, la vacuna constituye la mejor y prácticamente la única y más segura de las estrategias con las que contamos para hacerle frente al COVID19. El aislamiento social es otra forma eficaz, pero no se vuelve lógica en las actuales circunstancias cuando el mundo empieza a salir del confinamiento para retomar la cotidianidad abandonada. 

Los antivacunas se encuentran en todo el mundo. Casi todos sin otra razón que ese principio en el que han vivido: el de nadar siempre contra corriente. Es una forma de hacerse notar en su espacio social. Una manera de volverse importantes. Ahora son importantes porque se han constituido en la excepción a la regla. 

Existen, pues, papás y mamás que no se han vacunado. Esto quiere decir, que es probable que haya niños y adolescentes que no estén vacunados ni que se vacunen por la presión doméstica.

En consecuencia, correspondería a cada escuela, asegurarse de que cada estudiante está vacunado y que en su familia todos están vacunados. De lo contrario, en vez de haber dado un paso hacia adelante en el proceso de retornar a la normalidad, se podría producir un serio y muy peligroso retroceso. 

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