domingo, marzo 15, 2026

Las madres del Dalcroze (I): Así fue cómo nos dimos cuenta y lo atrapamos

De cómo las madres de sus pequeños niños y niñas, de entre dos y seis años de edad, descubrieron el horror de saber que habían sido abusados sexualmente por un profesor de Educación Física. De cómo actuaron las autoridades educativas y cómo las madres lo atraparon. Este es el testimonio de la valentía con la que encararon el dolor y la estigmatización. Plan V presenta una serie sobre el tema.

Redacción Plan V

Por: Redacción Plan V

El 19 de junio del 2025, el Ministerio de Educación resolvió la intervención del colegio Jaques Dalcroze, ubicado en el Valle de los Chillos. Los padres de al menos 20 niños, entre dos y seis años de edad, denunciaron que sus hijos fueron víctimas de abuso sexual por parte de uno de los profesores de Educación Física, Steven P. en el llamado Dalcroze Kids.

La ministra de Educación, Alegría Crespo, había anunciado el 11 de abril que el profesor había sido detenido, cuando realmente fue apresado por acción de los propios padres y madres de familia, el 24 de marzo, cuando fue llevado a flagrancia y varios presentaron denuncia en la Fiscalía. La ministra agregó en su comunicado en redes que «en el marco de las competencias del Ministerio de Educación he ordenado la aplicación inmediata de los procedimientos de investigación, y si corresponde, de intervención en esta institución educativa, conforme a lo que estipula el Acuerdo Ministerial Nro-Mineduc-2023-00009-A, con la finalidad de garantizar el derecho a una educación de calidad y la continuidad del servicio educativo», según reportó el portal Primicias.

El 10 de junio, el Ministerio dispuso la intervención estatal en el colegio por el lapso de un año. Una intervención es una medida excepcional y correctiva.

En lo penal, en una audiencia del 22 de mayo, la jueza del cantón Rumiñahui, pese a que el acusado fue llamado a juicio y a pesar de la gravedad de los hechos, le otorgó medidas sustitutivas, cambiando cárcel por grillete electrónico y obligación de presentarse periódicamente. Plan V supo que fue sentenciado, pero sigue en libertad.

Plan V conversó con varias madres denunciantes para conocer el impacto que esto ha tenido en sus vidas, las de sus hijos e hijas víctimas y testimoniar la vía crucis que debieron pasar para obtener justicia.

PARTE 1

«Así fue cómo nos dimos cuenta y lo atrapamos»

MANUELA*

Madre de Andrea*, dos y medio años.

**Los nombres de las madres y sus hijas e hijos han sido protegidos

El 24 de marzo, a nosotros nos comunican, en la plataforma interna del colegio, Runachay, un mensaje corto que decía: Nosotros estamos en contra de cualquier tipo de violencia contra nuestros estudiantes. Punto; no nos informaban nada más. Eso causó entre los padres de familia un revuelo porque nadie sabía qué pasaba. Mi hija estaba en ese momento en Retoñitos, tenía dos años y medio. Con los padres del Inicial empezamos a conversar en los grupos, solo rumores y alguien nos dijo: parece que se llevaron a un profesor detenido. Fue lo único. Esa noche los papás del Inicial y de Retoñitos hicimos un zoom, no había profesores ni autoridades y nos dicen: lo que nosotros sabemos es que se llevaron al profesor de Educación Física, al medio día de ese día. Y nosotros dijimos en esa reunión que el colegio tenía que decirnos algo sobre eso. Y luego de una hora nos dice alguien que era el profesor Steven, que daba Educación Física a todos los niños chiquitos. Insistimos ante las autoridades y nos ofrecieron una reunión para el día siguiente.

Fuimos al otro día. En la reunión estaban el dueño del colegio, la rectora, la vice rectora, un inspector y el abogado del colegio. En un inicio nos dijeron que no es nada grave, que esto no pasó a mayores, no se preocupen… Pero no dejamos que la reunión continuara hasta que llegue la directora del Dalcroze Kids. Cuando llegó, ella estaba llorando y nos dijo: mi nieto también es una víctima. Entonces les preguntamos a todos: Pero ¿qué pasó?, ¿díganos qué pasó? La respuesta fue, de nuevo: no pasa nada, es un caso aislado, no fue a mayores… Les exigimos la verdad y el abogado del colegio dijo: es un caso de abuso sexual, pero, dijo de nuevo, es un caso aislado: se trata de tres niños de preparatoria, los más grandecitos del Dalcroze Kids, pero ustedes no se preocupen porque sus hijos no estuvieron con el profesor, estuvieron supervisados todo el tiempo, no se preocupen, no pasa nada…

Empezamos a hacer preguntas en ese momento. Una de estas averiguó que dónde estaba el teléfono del profesor. Asumíamos que le habían retirado el teléfono, y la respuesta de las autoridades fue que habían entregado el teléfono a la Fiscalía, luego de que se lo llevaran detenido.

Se trata de tres niños de preparatoria, los más grandecitos del Dalcroze Kids, pero ustedes no se preocupen, nos dijo, porque sus hijos no estuvieron con el profesor, estuvieron supervisados todo el tiempo, no se preocupen, no pasa nada….

En esa reunión hubo un montón de quejas, de muchos padres. El dueño del colegio anunció que el colegio iba a apoyar a los padres que iban a denunciar en la Fiscalía, y dio por terminada la reunión para ir a la Fiscalía. Cuando fuimos no había nadie del colegio, solo los padres que estábamos apoyando a las tres familias.

Al día siguiente nos volvieron a llamar a otra reunión en el colegio, para decirnos sobre los protocolos que iban a activar. De pronto ingresó otro padre de familia, totalmente descontrolado, y nos dijo: nos dijeron que los niños chiquitos no estuvieron con ese profesor, pero mi hijo me acaba de decir que fue abusado por el profesor. Era un niño de Inicial 1. Se armó un problema y la rectora le dijo a ese papá que debía escuchar todo lo que ella tenía que decir, como si nos estuvieran haciendo un favor al darnos información. Y todo el tiempo insistían en que era un caso aislado.

En esa semana nosotros empezamos a hacer valoraciones y siguieron saliendo más víctimas. Durante toda esa semana, los niños y niñas no fueron a clases. Durante ese tiempo, el colegio fue separando a los padres. Con mi esposo estuvimos parados horas fuera del colegio para que nos reciban y nos digan qué pasó, porque en el caso de mi hija yo tenía un video del colegio, en el que hablaban todos los profesores y ella reconoció al profesor en ese video: ese es profe Steven, me dijo. ¿Y qué hace?, pregunté. Nos hace correr. ¿Y qué más hace? Me da besos en la boca. Y me dijo también que ella veía que también entre sus compañeritos hacían eso.

Varias veces traté de llegar a las autoridades del colegio para que me den una explicación a eso. Para que las profesoras me expliquen en qué momento una niña de dos años y medio estuvo a solas con el profesor. No teníamos respuestas, pasábamos horas parados afuera del colegio, y ya cuando las reuniones estaban por acabarse nos hacían ingresar. Y en una de estas reuniones me pareció terrible que usaran el dolor de los padres de flagrancia como publicidad. El dueño del colegio les hizo parar delante de todos para decirnos: miren, si ellos que son los más afectados van a continuar en el colegio, por qué ustedes no.

Las madres de flagrancia son llamadas así porque fueron los primeros casos que denunciaron al profesor y lograron su captura, y las primeras que lo denunciaron en la Fiscalía.

TATIANA

Madre de Pedro, cinco años. (Madre de flagrancia)

Mi hijo tiene cinco años. Descubrimos lo que había pasado como nuestros hijos porque el miércoles 20 de marzo salimos con unas mamás amigas del Inicial 2, un paralelo menos que mi hijo. Yo tengo otros tres hijos mayores. Estábamos en el auto y de repente una de mis hijas escucha una conversación de los niños más pequeños: mi hija y una niña de cuatro años diciéndole él: no te voy a dejar topar mi pene si me sigues diciendo eso. Me quedé ¿qué? No es normal, no lo es en mi casa ni en cualquier lado. Entonces ME senté en el mismo carro junto a mi niño y empecé a hacerle preguntas: ¿quién está jugando contigo de esa manera? Porque mi niño solo pasa conmigo y sus hermanos cuando está fuera de la escuela; no se va con tíos, primos, abuelos… Lo presioné hasta que empezó a llorar y me dijo: mi compañero (de nombre X) me está tocando en la clase de Lengua. ¿Le avisaste a alguien? Sí, a la profesora de Lengua, cinco veces. Yo exploté. Llamé a la tutora ese momento, a las ocho de la noche y ella me dijo: eso es normal, mamita, solo es entre pares. Y le dije: ¿usted cree que es normal que ellos se toquen, que ellos estén jugando a esto?

Desde enero, mi hijo empezó a tener cambios de comportamiento: no quería ir al colegio, que le dolía la pancita, que le daba diarrea de la nada. Se orinó en la cama unas dos o tres veces… algo estaba sucediendo. Yo no dejaba a mis hijos en el colegio por las mañanas, les dejaba mi esposo, pero madre es madre; mi esposo estaba en la campaña para el Colegio de Abogados y esos días se le iban en entrevistas, reuniones, llegaba súper tarde. Entonces le propuse que en esas dos semanas que le faltaba para las elecciones yo llevaría al colegio a los cuatro chicos. Cuando llegué ese primer lunes, de la primera semana, vi a muchos niños chiquitos llorando en la puerta del colegio. No era solo mi hijo el que no quería ir a clases. El martes fue lo mismo, lo mismo que el miércoles. Hay un compañero nuestro que tiene una hija con un carácter fuerte y ella se agarraba de la pierna del papá por no entrar al colegio. ¿Desde cuándo estaba sucediendo todo esto? Las profesoras sabían, porque si en las dos semanas que fui miré a los niños llorando afuera para no entrar al colegio ¿cómo una profesora no se va a dar cuenta? ¿O cómo, la directora del Dalcroze Kids, no se va a dar cuenta?

Entre una y otra cosa me encontraba con una mamá, con otra, me encontré varias veces con los papás del nieto de la directora del Kids y me decían: no quiere venir al colegio, no sé qué sucede. ¿Le pasa lo mismo al tuyo? Sí, sabes que sí… Y empezamos a conversar sobre los niños y sus mismos síntomas por no ir al colegio.

Hay un compañero nuestro que tiene una hija con un carácter fuerte y ella se agarraba de la pierna del papá por no entrar al colegio. ¿Desde cuándo estaba sucediendo todo esto?

ELENA

Madre de Sofía, cinco años (Madre de flagrancia)

Sofía también empezó por esas fechas a decirme: mami ya no quiero ir al colegio. No me gusta la clase de Lengua, me dijo. ¿Por qué Sofía, qué está pasando? Es que no puedo leer. En casa mi hija pasa con mi mami, conmigo, mi hermana y su hermano, pero como él ya es un adolescente pasa más en su cuarto. Entonces ella empezó a portarse agresiva. A pegarle a su hermano. Tatiana me ayudaba a llevar a los niños al colegio, entonces la llamé y le pregunté cómo estaba su hijo en Lengua, en el tema de la lectura. ¿Será solo mi hija la que tiene ese problema, para buscar ayuda por afuera para la materia? Yo me estaba frustrando y también quienes me ayudan con ella en la casa, porque Sofía no quería leer. Era increíble cómo ella se volvía agresiva cuando empezábamos a leer. Tatiana me dijo que su hijo también estaba en ese problema, pero que ya le había puesto una profesora:  te voy a dar el dato para que la veas.

TATIANA

Le pregunté a mi hijo por qué no quería la clase de Lengua: mami, es que no puedo leer, me dijo. Entonces hablé con varias mamás sobre el tema y pasaba que los niños sabían leer pero no querían. Decían: el Joaquín es el que sabe leer y yo me siento mal porque no puedo leer y no quiero ir a clases. Entonces contratamos una profesora de Lengua, y ella, en la segunda clase en la casa, me dice: qué raro, el niño sabe leer. Debe ser la falta de confianza en la profesora, que no le da confianza al niño para que él hable en la clase. Hablé con la profesora de Lengua del colegio. Me dijo que como mi hijo estaba adelantado no debía estar en Inicial 1 sino en el Inicial 2 y que debió haber repetido, porque no estaba madura para ese curso y que era un niño tímido. Me puse alerta, quise hablar con la directora del DCE, que nunca me dio atención.

(DCE es el Departamento de Consejería Estudiantil, que da seguimiento psicológico y emocional a los alumnos y a los padres en toda institución educativa y también tiene labores preventivas).

Hablé con una mamita que era del departamento de Psicología del colegio y que ahora está con nosotras. Ella me dijo que se ocuparía y que no sabía por qué no me daban cita en el DCE. Y me dijo que mi hijo no era así, que, al contrario, era un alumno destacado y lo mismo me dijo la profesora del Inicial 2, que el niño era igual de inteligente que sus compañeros. Hablé con la tutora, con la directora del Kids y como única respuesta era “tranquila, él es un niño feliz, aquí están felices, no haga caso, son chismes”. Y los niños a esa edad no cuentan chismes, cuentan lo que les incomoda.

Me dijeron que tenía una diarrea explosiva y luego que se había caído y no podía mover el cuello en la clase de Educación Física. Los lunes y miércoles llegaba a la casa sumamente cansado, llegaba a dormir.

Seguí investigando y levantando las alertas, y luego decidimos con mi esposo que si el niño no quería ir a la escuela no había que obligarle. Llegó al punto en que no quería bajarse del carro cuando llegábamos a la escuela y un día hasta llegó la tutora y le llevó en brazos; había días en que me llamaban a decir que estaba con dolor de pancita, y una vez le llevaron al centro médico que quedaba en el colegio matriz y luego de nuevo estuvo en su clase y le habían dado una medicina de la que no me avisaron. Me dijeron que tenía una diarrea explosiva y luego me dijeron que se había caído y no podía mover el cuello en la clase de Educación Física. Los lunes y miércoles llegaba a la casa sumamente cansado, llegaba a dormir. Luego nos enteramos de que en Educación Física les hacía correr de una manera extrema hasta que algunos niños vomitaban.

Antes de esto, la directora del Kids me dijo, de forma burlesca, que ya estaba levantada la alerta, porque como el niño no quiere venir a clases, y pasaba que él y los otros niños estaban atentos al horario para no ir esos días de clases. Yo pensé que era solo mi hijo y ella pensó que era la suya y así todos, y no nos sentamos a pensar que, como eran de distintas edades, les estaba pasando a todos lo mismo.

ELENA

Y también mi hija, y todo lo asociaba a la clase de Lengua. Escuchaba Lengua y mi hija lloraba.

TATIANA

Les mandaba las tareas y cuando venía la tarea de Lengua mi hijo lloraba, como si le mataran, era algo desgarrador. Entonces le mandaba mensajes a la profesora diciéndole que mi hijo no quería leer y no sabía qué pasaba.

Cuando descubrimos la conversación de los niños, donde hablaron sobre tocarle el pene era miércoles y al otro día fuimos a una reunión en el DCE, donde me habían levantado una alerta porque mi hijo no quería ir a la escuela. Fui a la escuela y me recibió la directora del Kids con el palo en la mano. Me reclamó que me haya ido a quejar si aquí todos los niños son felices y que yo estaba levantando las manos porque hay alertas porque el niño no quiere ir a clases. Fue una reunión de terror. Yo le dije que tenía derecho a hacerlo, que si mi hijo está llorando, si hay señales de que no está bien, tenía que saber qué estaba sucediendo.

Luego de la evaluación psicológica en el DCE nos citaron con mi esposo a una reunión para escuchar su informe. Cuando llegamos estaban la directora, la psicóloga, la tutora y otros, y nos dan un informe de que el niño era completamente feliz en el colegio, que en el colegio no pasaba nada, que nos felicitaban porque éramos una familia constituida. Habló la profesora de Lengua y dijo que el niño había tenido un gran avance en la materia. Y la directora del Kids dijo que todo estaba bien, que todo era felicidad y a los niños les encantaba ir a clases. Mi esposo tomó el informe y lo lanzó sobre la mesa: esto, les dijo, es un chiste. Porque ustedes sí saben que a mi hijo un niño le está tocando y cuando le avisó a la profesora de Lengua, ella le dijo al niño que iba a hablar con el otro niño y lo mandó a sentarse. ¿Dónde estaban los protocolos, el acta respectiva? Porque mi hijo le avisó a usted cinco veces. ¿Qué hizo? Y ahí los psicólogos recién se enteraban de lo que había pasado, porque yo le avisé a la tutora y simplemente se calló y si les avisó los otros callaron.

Entonces el psicólogo jefe salvó esa reunión cuando dijo que iban a hacer los protocolos, que iban a llamar a la familia del otro niño, porque si este niño estaba haciendo esto es que estaba siendo abusado por alguien, pero en su casa. Era un niño nuevo en la escuela. Al final de la reunión la profesora de Lengua se levanta y me abraza y me dice: tranquila mamita, esto es normal, a mi hijo también le tocaban y yo les mandaba a dormir. ¿Normal? No es normal que los niños se toquen.

Al final las autoridades decidieron que mi hijo no vaya a clases hasta el siguiente lunes, y que iban a hablar con la familia del otro niño y el lunes nos esperaban para darnos un informe y que iban a garantizar de que esto no vuelva a suceder.

Al final de la reunión la profesora de Lengua se levanta y me abraza y me dice: tranquila mamita, esto es normal, a mi hijo también le tocaban y yo les mandaba a dormir. ¿Normal? No es normal que los niños se toquen.

El lunes 24 de marzo mandamos a nuestro niño a la escuela. Mi esposo dejó a nuestros hijos y fue al gimnasio y regresó a casa para de ahí salir a la reunión de las 10 de la mañana con la escuela. Cuando íbamos recibí una llamada de una mamá que me decía que era el profesor de Educación Física el que estaba tocando a los niños. Esta mamá tenía una cita con el pediatra y fue a sacar a su niño de la escuela como a las 10 de la mañana de ese lunes. Y cuando saca a su hijo hacia un taxi ella le acaricia y el niño dice: no me toques, porque así me toca el profesor. Y al recibir esa llamada de esa mamá, llamé a otra mamá que tenía el mismo problema de que su hija no quería ir a clases y fuimos a sacar a nuestro hijo de clases. En el auto hablé con mi hijo: tienes que decirme la verdad… No pasó que mi hijo se sentó a hablar del tema, no. Fue algo como tienes que decirme porque ya sé lo que está sucediendo, tienes que decirme lo que pasa… Y me decía: mami, es que no pasa nada… Y como me sonaba el teléfono constantemente le digo: tú sabes cómo la mami se enoja si le mientes, mira, me están mandando los videos del Dalcroze Kids y voy a enterarme de lo que está sucediendo y me voy a enojar mucho porque te estoy dando la oportunidad de decirme qué te está sucediendo, y él lloraba abrazado de una manera terrible: mamá, perdóname pero es que yo no te conté… Pero cuéntame …Mami, tú nunca vas a saber lo que nos hace el profe Steven, porque nos lleva a un lado donde no hay cámaras, me dijo. ¿Y qué les hace? El profe Steven nos forma para revisarnos la pantaloneta y nos baja la pantaloneta y nos hace el pene así…

Tatiana muestra su dedo índice derecho y con el pulgar y el índice de la mano izquierda hace un agujero por donde pasa el dedo de arriba hacia abajo.

Y es la señal que todos los niños varones dicen. Hay un niño que fue a la Cámara de Gesell y en el video se lo ve haciendo la misma señal.

Fuimos a una reunión y mi esposo habló con el dueño del colegio, le contó lo que estaba sucediendo y el dueño convocó a una reunión con las madres y padres a ver qué podemos hacer. En esa reunión estábamos las tres mamás, mi esposo, dos tíos de otro niño, estaban la rectora, la vicerrectora y el dueño del colegio. Este nos preguntó qué queremos hacer con el profesor y le dijimos que denunciarlo. La vicerrectora propuso mandarlo a teletrabajo. No es que no les creamos, nos dijo, pero pienso que él tiene que ir a teletrabajo. Mi esposo le respondió: nosotros queremos denunciar y que él se vaya preso, porque este es un delito flagrante. Entonces el dueño dijo: está bien, hagan lo que tengan que hacer, llamen a la Policía. Yo ya había llamado a Elena y le dije que saque a su hija Sofía del colegio.

ELENA

Entonces fui al colegio y saqué a mi hija, y la profesora me preguntó por qué quería sacarla, le respondí: usted ya debe saber por qué están retirando a los niños, porque ella ya tenía mala cara, y me dijo: mamita, cuénteme. Y le contesté: yo a usted le pregunté qué pasaba con ese comentario de que en los baños del colegio los niños se están besando. Me dijo: no mamita, esa es una mentira, ya hablé con Sofía y es mentira. Y respondí: usted me dijo que no pasa nada, pero eso ya lo vamos a ver. Tomé a mi hija y me la llevé y la dejé en la casa. Luego yo regresé, estaba indignada, en shock, era una cosa horrible que no podía creer lo que estaba pasando. Llegué al colegio y estaba un grupo de padres esperando a que llegue la Policía, que habíamos llamado.

Me dijo: no mamita, esa es una mentira, ya hablé con Sofía y es mentira. Y respondí: usted me dijo que no pasa nada, pero eso ya lo vamos a ver. Tomé a mi hija y me la llevé y la dejé en la casa. Luego regresé, estaba indignada, en shock, era una cosa horrible que no podía creer lo que estaba pasando.

TATIANA

En la reunión, dueño del colegio nos dijo que el profesor estaba en el colegio matriz y ofreció que lo iba a retener ahí hasta que llegara la patrulla. En es momento yo sentí que nos estaba apoyando. Cuando estábamos hablando llegó la directora del Kids y se sentó a mi lado. Las mamás estábamos llorando por el impacto y ella me pregunta: qué es lo que pasa, y yo le dije: también le tocó a tu nieto. Le decía porque pregunté a mi hijo por sus compañeritos con sus nombres y él me dijo: a todos mami, a todos los hombres. Y ella se pone a llorar y dice: con razón tenía cambios, se orinaba en la cama, no quería dormir solo, lloraba, estaba agresivo… los mismos síntomas de nuestros hijos. Cuando le pregunté a mi niño por qué no me dijiste, él me dijo: porque él nos decía que si yo te contaba no me iba a dejar jugar fútbol, y eso era lo que él más quería. Mami, perdóname…

Salí de esa reunión en shock, solo bajé hasta la puerta, mi esposo y la mamá que fue la primera en enterarse llamaron a la Policía, por el 911. Y otra mamá fue al PAI del Puente 8, a la entrada de Conocoto, y llevó a los agentes. En cuestión de media hora llegaron dos patrulleros, y hasta eso había llamado por teléfono a la hija de la rectora del Kids y en altavoz el esposo gritaba ¡quédate allá, ya estamos yendo, ahora le mato a este hdp…! Estábamos varios padres, denunciantes, de la Preparatoria B. Las autoridades nos pidieron calma, por los otros estudiantes. Cuando llegó la Policía el dueño del colegio le había dicho a otro profesor que los padres querían hablar con él profesor Steven. Entonces él salió hasta la puerta del colegio y preguntó ¿quién quiere hablar conmigo? Y entonces unos padres y tíos de los niños se abalanzaron contra él, le pusieron contra la puerta y empezaron a golpearle. Por ese problema es que el resto del colegio se enteró. Le metieron de nuevo al colegio, salieron algunos profesores a rescatarlo y tratar de calmarlos y le dije a un profesor que tenía un nieto en el Kids, ¿y si también le tocó a tu nieto? Él no sabía, me preguntó qué pasaba. Que este maldito tocó a los niños, le dije. Y me dijo: les juro que no le voy a dejar escapar. Volvieron a meter al profesor Steven al colegio, junto a los policías y cuando entra, uno de sus colegas profesores le quita el celular. Nuestra desesperación era porque no huyera.

Lo sacaron por la puerta de atrás, golpeado y esposado, y se lo llevaron, y nosotros seguimos en caravana a la Policía, y le llevaron hasta el PAI del Puente 8 de la Autopista al Valle de Los Chillos. Luego nos enteramos de que el colegio le había devuelto el teléfono a la esposa del profesor.

Redacción Plan V

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