¿Por qué hay desabastecimiento de medicinas en el sector público de la salud? La pregunta, cuya falta de respuesta rápida ha generado una crisis política y de comunicación para el gobierno de Noboa, aún no es respondida por las autoridades sanitarias, salvo hechos como la conformación de un comité interinstitucional —presidido por la vicepresidenta de la República— y la decisión de centralizar el sistema de compras de medicamentos e insumos, en un mercado que mueve un promedio de alrededor de USD 1500 millones cada año, según fuentes de la industria.
En la primera reunión del Comité Nacional de Salud Pública, el 21 de agosto del 2025, dejó sentada ante la opinión pública la decisión del gobierno de abandonar la idea de que la atención de la salud pública «es un negocio».
Las autoridades anunciaron como primera medida, la compra masiva y transparente de medicamentos e insumos médicos a escala nacional. Trazaron lo que llamaron «la hoja de ruta para mejorar los servicios de salud pública».
En el Comité participan, por decreto ejecutivo, Jimmy Martin, ministro de Salud Pública, lideró, la vicepresidenta María José Pinto; la secretaria General de la Administración Pública, Cynthia Gellibert; el presidente del Consejo Directivo del IESS, Édgar Lama, y Sariha Moya, ministra de Economía y Finanzas, principalmente.

Lama prometió en esa reunión que todos los hospitales de la Red Integral de Salud serán abastecidos. “Estamos listos para cambiar el modelo de salud pública y prever el ahorro económico de los ecuatorianos. Le vamos a quitar el dinero a las mafias que durante años han venido operando y les han robado la salud a los ecuatorianos. Los problemas que tenemos el día de hoy fue la semilla sembrada hace 15 años y que ningún otro gobierno ha hecho absolutamente nada para solucionarlo”.
Es idea del gobierno y sus voceros de que la actual crisis de desabastecimiento es resultado de lustros de corrupción e ineficiencia. “Tenemos trazada una ruta para combatir la corrupción e impulsar un sistema transparente para tomar decisiones y eficientes que responda al sistema de salud que todos buscamos”, ha señalado el ministro de Salud.
“Estamos listos para cambiar el modelo de salud pública y prever el ahorro económico de los ecuatorianos. Le vamos a quitar el dinero a las mafias que durante años han venido operando y les han robado la salud a los ecuatorianos», Édgar Lama. presidente del Consejo Directivo del IESS
La ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, ha puntualizado al respecto que su cartera de Estado destinó un total de USD 200 millones para compra de medicamentos e insumos «sin embargo, los contratos firmados no suman más de USD 130 millones y el monto ejecutado por los mandos medios es de USD 100 millones». Prometió sanear la cadena de pagos en salud «pues se han constado irregularidades en la compra y entrega de fármacos, lo que evidencia un mal uso de los recursos económicos. Hemos trabajado con las instituciones para que los recursos que han sido repartidos y aún siguen disponibles -alrededor de USD 60 millones de dólares-, regresen a planta central para que se hagan las adquisiciones masivas”, dijo la ministra.
El problema central: el modelo de compras y abastecimiento
Mientras el gobierno del Nuevo Ecuador descubre el meollo del problema y responde a la pregunta esencial de por qué hay desabastecimiento, expertos en el tema han señalado algunas rutas de gestión que los distintos gobiernos han despreciado. Entre estas se destaca el diagnóstico y los caminos presentados por Daniel Rodríguez, médico, catedrático y administrador de salud pública. Él expuso en un documento, que ha compartido con este medio, un estudio del sector y responde a la pregunta esencial.

Este es el resumen de un documento elaborado por un médico especializado en procesos de gestión, alguien que entiende lo que es gerenciar un hospital y además dirigir una parte del ministerio de Salud Pública. Lo hizo en dos ocasiones al estar frente del hospital del IESS, Carlos Andrade Marín, HCAM, de Quito y también como funcionario en el Ministerio de Salud. La visión de Daniel Rodríguez permite una mirada integral a las razones del fracaso que vive la salud pública en el Ecuador. Lo primero que hace es abordar el modelo de abastecimiento sanitario que abarca todo el sistema legal, normativo, financiero, operativo y de control que permite a la red de salud gestionar los recursos necesarios para las prestaciones médicas.
Las prestaciones médicas se definen como el conjunto de servicios, acciones y beneficios de salud que un sistema sanitario proporciona para mantener o restablecer la salud de los usuarios. Estas contemplan «atenciones preventivas, de diagnóstico y terapéuticas, como consultas médicas, hospitalización, cirugías, medicamentos y tratamientos de rehabilitación, con el fin de confirmar un diagnóstico, efectuar un tratamiento y realizar el seguimiento de un problema de salud».
Las prestaciones médicas se definen como el conjunto de servicios, acciones y beneficios de salud que un sistema sanitario proporciona para mantener o restablecer la salud de los usuarios.
Dice Rodríguez que este modelo actual implantado por el Estado, en cuanto a los medicamentos e insumos, ha generado un sistema de abastecimiento inadecuado, que no responde a las necesidades específicas del sector. salud. El modelo prioriza el menor precio y la inclusión de pequeños proveedores, descuidando la calidad y la efectividad del abastecimiento.
Además, genera compras atomizadas y descentralizadas y problemas en el catálogo electrónico de compra, el manejo ineficiente de inventarios, un perfil inadecuado de administradores, la falta de financiamiento, gobernanza y coordinación y …corrupción.
El documento sugiere que, si no se realizan cambios profundos e integrales al modelo, los problemas persistirán. El autor propone un cambio radical que requiere de una decisión política y que tomaría al menos dos años en implantarse de manera efectiva. Las acciones sugeridas incluyen: creación de un nuevo modelo, modificación de la ley de compras públicas y unificación del modelo entre otros temas.
Las personas pagan de su bolsillo el 32% de la salud pública
Lo primero que establece en el diagnóstico de Rodríguez es que el desabastecimiento de las unidades genera una atención inadecuada, prestaciones incompletas o inexistentes que para ser solucionadas dan paso al tercer gran financiador del sistema de salud: el bolsillo de las personas.
Desafortunadamente los requerimientos de atención no esperan y si el Estado no está en capacidad de cubrirlos, la población debe cubrir esta brecha utilizando su propio dinero.
¿Qué tan grande es el problema? El gasto de bolsillo de acuerdo con el último reporte del INEC llegó al 32,8% del total del gasto en Salud para el año 2023.
El gasto de bolsillo se refiere a la parte del gasto en salud que las personas o los hogares pagan directamente con su propio dinero en el momento en que reciben atención médica.
Esto incluye:
Compra de medicamentos: La adquisición de fármacos que no están disponibles o cubiertos en los centros de salud públicos.
Dispositivos médicos e insumos: Pagos por materiales como catéteres, jeringas, o cualquier otro insumo que se requiera para la atención.
Servicios médicos privados: Costos por consultas o procedimientos en clínicas y hospitales privados a los que los pacientes deben recurrir ante la falta de atención o desabastecimiento en el sistema público.
El elevado gasto de bolsillo 32,8% es visto como una consecuencia directa de la ineficiencia y el desabastecimiento crónico en el sistema de salud pública, lo que genera una barrera económica para el acceso a la atención y puede llevar a la población a una situación de empobrecimiento o «gasto catastrófico».
El modelo de abastecimiento sanitario en el Ecuador está sustentado en la Ley de Compras Públicas y sus reglamentos. Esta ley fue creada con la intención de regular y transparentar las compras públicas del país, pero para el sector salud ha terminado siendo uno de los principales causantes del desabastecimiento.
Un informe del Banco Mundial de 2020 identificó varias áreas para mejorar las compras públicas, destacando tres problemas principales que aun no se solucionan:
Falta de estandarización: No hay un estándar para las especificaciones o los precios de los productos que se compran.
Problemas con el catálogo electrónico: El mecanismo del catálogo electrónico presenta fallas.
Protección a proveedores: El sistema de sanciones es demasiado indulgente y favorece a los proveedores.
Otra consecuencia no menos importante, dice el doctor Daniel Rodríguez, es la generación de esquemas de corrupción que han aprovechado las debilidades de la normativa para generar adquisiciones fraudulentas, transformando a un proceso diseñado para un fin correcto en un proceso viciado, que amerita cambios estructurales de fondo y soluciones específicas para un mercado sanitario en el cual la calidad, la oportunidad y el precio correcto sobrepasan infinitamente al ansiado ahorro estatal.
El modelo
Hay una pequeña diferencia entre el modelo administrativo de la red del IESS y la del Ministerio de Salud Pública, MSP.
En el IESS todas las unidades, por ley, son independientes administrativamente y por lo tanto deben encargarse de sus procesos de compra.
En el MSP las unidades de mayor complejidad son independientes, —como el caso del hospital Eugenio Espejo que hemos hablado en este medio— y las de menor complejidad son abastecidas por la compra de los distritos que constituyen sus clusters administrativos.
Esta visión de cluster que propone Daniel Rodriguez es, en el buen sentido, una alianza que agrupa a diferentes actores con el objetivo de optimizar la respuesta en el sector de la salud.
Este modelo debería permitir la estandarización y la economía de escala, para comprar los mismos tipos de insumos y servicios con especificaciones estandarizadas. Además, mejorar de la competitividad y transferencia de conocimiento. Pero no es así, debemos entender que cluster es un sistema complementario de la corrupción.
Lo que nos quiere decir es que todo está fragmentado, atomizado y la compra implica que cada unidad decide qué comprar; es decir, establece sus prioridades, lo cual desde una perspectiva de descentralización podría resultar lógico: mayor libertad en el manejo de recursos de una manera más cercana a las necesidades operacionales, con una mayor rapidez de ejecución.
Suena interesante hasta que nos encontramos con un problema: la priorización es decidida por el administrador de la unidad y no necesariamente responde a un análisis técnico; más bien responde a un interés particular de compra o en ocasiones a una facilidad de compra definida por la norma. Por ejemplo, es más sencillo adquirir el medicamento A que está en catálogo electrónico, a pesar de que sea más prioritaria la compra del medicamento B, que está en stock cero, lo cual lleva necesariamente a un proceso de subasta inversa, que me toma más tiempo. ¿Y qué pasa con la planificación y el plan anual de compras que está diseñado para evitar improvisaciones? No se cumplen, no reflejan la realidad y tienen que modificarse sobre la marcha incontables veces durante el ejercicio anual, dice el experto.
Este modelo debería permitir la estandarización y la economía de escala, para comprar los mismos tipos de insumos y servicios con especificaciones estandarizadas.
Este es un sistema discrecional, señala Daniel Rodriguez: «Si la priorización de compra es del administrador de la unidad, este administrador está decidiendo qué prestaciones cubrir y qué prestaciones limitar, creando un sistema de salud que no tiene control ni coherencia en la entrega de prestaciones de salud a la población, en el cual la definición de un paquete prestacional básico no se puede asegurar, pues depende de la decisión de los administradores y no de las políticas de salud públicas del país».
Qué pasaría si una cadena de tiendas como Wall Mart o el Supermaxi, para tener un ejemplo cercano, decide que cada local haga sus propias compras, quedando a criterio del administrador de cada almacén qué comprar. Como es lógico, el portafolio de productos no podrá estandarizarse entre un local y otro. La calidad de productos tampoco podrá estandarizarse y dependerá de la suerte del cliente, cuando acuda a uno de los almacenes que ha logrado abastecerse de productos de mejor calidad que otros. Está por demás decir que el precio de compra será diferente para cada local que no tienen coordinación entre ellos. Adicionalmente el negocio de la compañía estará sustentado solamente en la eficiencia de cada administrador del local, pues claramente no existiría un direccionamiento estratégico que permita tener el control sobre las operaciones y sus resultados.
En nuestro sistema de salud, cada unidad debe realizar un proceso de compra diferente para abastecerse del mismo medicamento y cada proceso de compra es individual, con diferentes ofertas, a diferentes precios y ganarán proveedores diferentes. Hay más de 2000 unidades del MSP y 100 del IESS.
¿Este modelo implica una variación en la calidad del producto? Totalmente.
Otro gran problema con este modelo de abastecimiento es el manejo del inventario. Por lo general las compras se realizan por un año y se establecen entregas totales, pues de esta manera el proveedor recibe el pago completo y adicionalmente su costo de logística para entrega también se reduce. Para la institución esto se traduce en algunos problemas: el primero consiste en un requerimiento mayor de espacio de almacenamiento, especialmente cuando se trata de ítems de gran volumen y cantidad, por ejemplo soluciones salinas o pañales. Destinar grandes espacios de almacenamiento para pocos ítems eleva el costo y disminuye el espacio de bodega para otros ítems, considerando que los espacios destinados para bodega en las unidades de salud son limitados.
Mientras mayor sea la cantidad, el espacio físico y el tiempo de permanencia de los ítems almacenados, mayor será el riesgo de que sufran de daño o pérdida dentro de las bodegas.
Rodríguez hace referencia al informe del Banco Mundial: Eficiencia del gasto público en salud en Ecuador, publicado en el 2020, el cual deja claras las debilidades del modelo de compras públicas para salud en Ecuador, especialmente en la modalidad de catálogo electrónico de medicamentos, que sin duda alguna se diseñó para mejorar el abastecimiento y mejorar el desempeño del modelo, pero al momento es una causa adicional de desabastecimiento.
El problema con el catálogo electrónico de medicamentos, que es la modalidad de compra de medicamentos más utilizada, comienza desde la definición de necesidades. Los subsistemas de salud realizan una estimación de necesidades de un medicamento, pero estas necesidades están limitadas por falta de información de calidad para realizar las estimaciones de demanda y unas cantidades definidas o limitadas por un presupuesto asignado a cada una de las unidades. El resultado es una estimación por lo general menor a la demanda real y sobre estos datos se contrata un proveedor único para todo el país.
Otra gran limitante en el abastecimiento de las unidades de salud se evidencia en la práctica de comprar solo para el período (anual). Si la compra se hace en enero, se abastece hasta diciembre, si la compra se hace en junio, solo se calcula el abastecimiento hasta diciembre. Esto argumentando que los arrastres presupuestarios no son adecuados porque comprometen el presupuesto del siguiente año. Concepto totalmente equivocado, pero ampliamente utilizado. Lo correcto es tener planificaciones para 12 meses, sin importar si esto abarca períodos compartidos en dos años diferentes, con entregas y pagos parciales contra entrega, con una logística a cargo del proveedor. De esta manera se disminuye el riesgo para la institución y adicionalmente se puede tener flexibilidad de detener o acelerar la entrega por ajustes operativos de la unidad, evitando el desabastecimiento o el sobreabastecimiento.
Un problema del que muy poco se habla es de la capacidad de producción en compras públicas. El proceso de compra pública para abastecer una unidad de salud debe cumplir con las mismas características de cualquier proceso, es decir tenemos un input, un procesamiento y un resultado; por lo tanto, si no tenemos los recursos adecuados, entonces el resultado, el producto de este proceso se reducirá y su calidad se verá afectada.
Existe una capacidad operativa de este proceso para generar resultados, es decir compras efectivas. Esta capacidad de producción en todas las unidades de salud está rebasada, no alcanzan a comprar todos los medicamentos e insumos que se requieren para asegurar una prestación de servicios de salud adecuada. Cada unidad independiente tiene personal y recursos asignados para el proceso de compras y estos recursos dependen del tamaño de la unidad y por supuesto de la cantidad de prestaciones diferentes que se ofertan en sus carteras de servicio. Si con cálculos groseros argumentamos que existe en promedio una persona de compras públicas en cada unidad, serían mas de 2100 personas que aisladamente no han podido generar resultados satisfactorios, pero que al agruparse podrían cubrir los más de 3000 procesos de compra que necesitaría el sistema de salud anualmente.
El proceso de compra pública para abastecer una unidad de salud debe cumplir con las mismas características de cualquier proceso, es decir tenemos un input, un procesamiento y un resultado.
Una parte seguramente impopular para mencionar, dice Rodríguez, es el perfil de los administradores y gerentes de las unidades de salud, que sin duda alguna ha incidido y sigue afectando a los resultados de abastecimiento sanitario del país. Es necesario que estos gerentes y administradores primero cumplan un perfil exigente y segundo deben ser evaluados en su desempeño de manera técnica. En función de los resultados, no solo en el ámbito del abastecimiento sanitario, sino en todo el espectro de la administración meso y micro de las unidades, los gerentes y administradores deberán continuar, ser promovidos o ser removidos, asegurándose que no vuelvan a administrar ineficientemente otras unidades.
¿Qué se debe hacer para solucionar el desabastecimiento?
Rodríguez propone que si el modelo de abastecimiento sanitario actual se mantiene sin cambios profundos, los resultados seguirán siendo los mismos. Han existido varios intentos de modificar el modelo de abastecimiento como el decreto 1033 del presidente Lenin Moreno y la externalización de farmacias del presidente Guillermo Lasso. Ninguno de estos proyectos generó los cambios requeridos y terminaron descartándose.
Se requiere hacer un cambio del modelo actual de una manera integral que incluya nuevos esquemas de:
• Financiamiento
• Procesos de toda la cadena de logística sanitaria
• Procesos de compra centralizados diferentes al catálogo electrónico actual • Selección y control de proveedores, limitando la participación de subdistribuidores y empresas oportunistas.
• Implementación de sistemas y plataformas informáticas que permitan la incursión en esquemas innovadores de compra electrónica
• Modificación de la ley de compras públicas para que soporte un nuevo modelo de abastecimiento
• Selección de administradores de las unidades de salud con perfiles profesionales adecuados y evaluación real de su desempeño
• Unificación del modelo para todo el sistema de salud del país. Los cambios hacia un nuevo modelo no son inmediatos y van a tomar por lo menos dos años hasta lograr una implementación efectiva, esto si se cuenta con el financiamiento, los recursos necesarios y sobre todo con la decisión política.
Se pueden ir implementando mejoras al modelo actual, que permitirán mejorar la problemática, pero no constituyen una solución de manera aislada. Dentro de las acciones estaría mejorar las condiciones del catálogo electrónico actual y generar nuevos reglamentos que permitan un proceso de compra centralizada efectiva, en el marco de la ley actual, mientras esta se modifique para dar paso al nuevo modelo de abastecimiento. Estos reglamentos ayudarían a solucionar problemas como la administración de contratos o la definición de precios para una compra centralizada. De igual manera se deberán generar estructuras provisionales que soporten las tareas necesarias para incursionar en un proceso de compra centralizada, que actualmente no existen.
