El título de esta reseña crítica del partido entre Ecuador vs Curazao es una referencia al vals del ídolo y ícono de nuestra música nacional, Julio Jaramillo. La canción se llama: No me toquen ese vals porque me matan y trata de un hombre que canta al desamor porque está decepcionado y enceguecido por la mujer que amó. Por eso pide que no le toquen más esa pieza musical, porque se muere.
Cuando el amor es tóxico pasa a ser patológico.
El vals que canta Julio Jaramillo es una alegoría a la postura del técnico Beccacece, enceguecido y enamorado por lo que planifica, su idea. No lee de forma correcta lo que sucede en el partido y también es fanático de algunos jugadores, especialmente del capitán Enner Valencia que, sin duda, es nuestro goleador histórico y puede fallar, pero también no puede ser inamovible; si tiene una mala tarde hay que reemplazarlo.

¿No sé cómo Beccacece quiere a esta selección? Sus planteamientos parecen querer desnudar las miserias de su equipo, más que evidenciar o enaltecer las virtudes de sus jugadores. Beccacece está ciego como el enamorado obsesivo. Recordemos que el amor más famoso de la Literatura universal Romeo y Julieta duró pocos días. No es bueno ser obstinado ni en la vida ni en el fútbol.
En los dos partidos disputados por la Tri en los primeros minutos, y si la memoria no me falla, siempre al inicio de los dos encuentros, Enner Valencia desperdició dos jugadas claras de gol y en el último contra Curazao afectó más a sus compañeros, porque parece que no lo superaron a pesar de haber llegado 27 tiros al arco y encontrarse con un impecable guardameta: Eloy Room.
Los esquemas de Beccacece en el mundial se parecen a una prueba de amor más que a tener un equipo consolidado ¿Por qué?: se empecinó en Alan Franco como marcador derecho, incomprensible pues Franco fue el acompañante perfecto de Moisés y Vite a lo largo de las Eliminatorias y Ángelo Preciado ha demostrado que tiene gran vocación ofensiva, sin embargo, no fue titular en estos dos partidos. Frente a Curazao, la afición esperaba que recapacite y todo parecía que la Tri salía con una alineación conocida: Galíndez, Preciado, Pacho, Hincapié, Estupiñán, Franco, Vitte, Caicedo, Plata, Yeboah y Enner Valencia, un 4-3-3 o un 3-5-2.
Con Curazao el entrenador argentino salió otra vez con Franco de marcador derecho, pero con un volante inédito en el combinado en estas gestas oficiales. El volante del Independiente del Valle, Jordi Alcívar. ¿Jordi Alcívar? Hasta Spencer en el cielo tuvo un soponcio. No quiero ser injusto con el joven volante, que tiene buena técnica, pero le quedó muy grande la selección o Beccacece no lo utilizó bien. Alcívar juega buenos partidos en su club adelante de la defensa, como un zaguero-cinco que va armando el juego, pero está vez estaba tirado al costado derecho y más adelantado que Moisés Caicedo; se mostró impreciso y nervioso.

El papelón de los 27 tiros
Curazao entró al Arrowhead Stadium de Kansas con una alineación de 5-3-2, un equipo listo para ser práctico e ir por un resultado histórico. Los once de Advocatt, tal como lo mencioné en De punta y de taco, iban a encerrarse y a optar por el contragolpe, pero a los casi dos minutos una jugada podría haber cambiado el esquema y el estado de ánimo de los caribeños, gran pase de Moi Caicedo para Enner Valencia, este detiene la pelota de manera correcta pero algo pasa: otra vez, así como con Costa de Marfil, su cuerpo parece que se inclina a la derecha define de borde interno al lado del arquero Room, que comenzó ahí a edificarse como una de las figuras del partido. Enner: ¿más fácil no era cruzarla al otro palo?
A partir de ahí Valencia se desinfló, fue nervio, apuro y desesperación. Claro, si al capitán, a la bandera del equipo, le sucede algo dentro del campo de juego es un efecto dominó que se contagia al resto del equipo inmediatamente.
Poco a poco, Curazao se empezó asentarse y la Tri, en cambio, comenzó a ponerse nerviosa y resulta extraño porque nuevamente fuimos locales. A esta selección de Beccacece parece que le da miedo la hinchada tricolor, parece que no se conecta con la afición. A este equipo le falta esa sangre en el ojo que tenían los jugadores del Mundial de Alemania 2006, comandada por Luis Fernando Suárez. Esa selección hubiera dado la vida tener 60 o 70 mil ecuatorianos alentándoles desde el graderío, por ejemplo, frente a Inglaterra.
Los minutos fueron pasando y la selección comenzó a ser víctima del apuro, si bien dominaba el juego, el equipo de Curazao tenía lo suyo y comenzaba a generar peligro con los hermanos Bacuna, un Chong que ganó casi todos los duelos, Locadia que metía pierna dura e intentaba generar ocasiones, e incluso a los cinco minutos el defensa Florianus se atrevía y remataba al arco. La selección de Advocatt se mantuvo tranquila, ordenada, agazapada y esperando dar el batacazo y meterse en la historia.
Sin embargo, Plata, Yeboah y Vitte comenzaron a ganar confianza y a generar jugadas de peligro, pero cuando llegaban al arco no eran eficaces. A los diecinueve minutos, tras una gran triangulación de Caicedo, Estupiñán y Hincapié, Enner Valencia tuvo otra oportunidad pero la pelota fue a las manos del arquero.

A los veinte y siete minutos otra vez habilitación de Yeboah y Plata pateó a las manos de Room y Ecuador comenzaba a entrar en el limbo de la falta de eficacia y la imprecisión, mientras que los curazeños seguían fortaleciendo la voluntad de aguantar así sea con la vida misma.
El primer tiempo se fue con uno de los mejores remates del partido por parte de Yeboah, un zurdazo después de una habilitación de Estupiñán, pero la sacó muy bien Room.
En la segunda parte del encuentro Beccacece, por fin, se animó al doble nueve cambió a su jugador improvisado, Jordi Alcívar, por Kevin Rodríguez como acompañante de Enner Valencia. ¿Cómo iba a sacar al capitán?, a su mimado, eso nunca jamás. Valencia tenía que salir y por último entrar con Rodríguez y Yordi Caicedo o este último con Valencia porque es más habilidoso y mejor jugador que “La Rola” Rodríguez. Insisto, Caicedo quedó goleador en la Liga Argentina que es uno de los torneos más difíciles del mundo.
No se puede negar que con Rodríguez tuvimos más prestancia en el ataque, el segundo tiempo fue de Ecuador, fue una tromba, no se duda de eso, en todo el partido La Tri alcanzó los 27 tiros durante todo el juego, pero el fútbol es eficacia no del casi.
Después de las intervenciones ofensivas de Rodríguez y de Plata que en este partido no estuvo fino, a los casi sesenta minutos los caribeños comenzaron a empoderarse y Leandro Bacuna disparó al lado izquierdo de la portería y Galíndez espectacular bloqueó el remate, después siguió el peligro y San Galíndez de nuevo la sacó.
con «La rola» Rodríguez tuvimos más prestancia en el ataque. El segundo tiempo fue de Ecuador, fue una tromba, no se duda de eso, en todo el partido La Tri alcanzó los 27 tiros durante todo el juego, pero el fútbol es eficacia, no del casi…
Entre los minutos sesenta y setenta, Ecuador llegó a través de centros al todo nada, cabezazo de Valencia y otra vez Room, otro de la Rola y Pacho también pero nada, el arquero de Curazao fue una muralla.
Antes de seguir, suelto una pregunta a los jugadores y al técnico: ¿Practicaron jugadas de laboratorio? No se notó, los centros repetidos, mas toda la performance de no hablar con la prensa y retirarse a la concentración. Hasta parecían monjes tibetanos, parece que el voto de silencio no ayudó.
A los setenta ingresó Nilson Ángulo y entró mejor que en el primer partido. Tuvo un tiro interesante, pero Room estaba en la mejor noche de su vida, igual después cayó en el chichecito, que no ayudaba en nada porque se necesitaba tocar la pelota y llegar al gol.
La Tri a esa altura ya era un manojo de ansiedad y a los 73 minutos de juego, Curazao se animó otra vez y Juninho Bacuna sacó un sablazo que encontró a Galíndez, de nuevo extraordinario. A los 83 minutos, Nilson Ángulo habilitó al capitán, Enner Valencia, y de nuevo erró al primer palo, pero otra vez estuvo incomodó con su cuerpo y definió con la cabeza para abajo. No se entiende, el delantero siempre tiene cabeza arriba, para ver dónde coloca la pelota en la red.
A los 89 minutos, Ángelo Preciado intentó un centro, pero le salió un tiro a portería y pegó en el travesaño, no era la noche para Ecuador. Al final se empató con Curazao, un papelón histórico después de una campaña extraordinaria en las Eliminatorias. La Tri perdió su rumbo.
De Catar a la Copa del Mundo de EE.UU, Canadá y México la selección tricolor pasó de la charlatanería del cazador de utopías imposibles al inventor del casi gol. Ahora falta un partido y es contra la tetracampeona mundial, Alemania, y la única solución es que Beccacece no invente nada extraño, sea simple y que deje el cariño obsesivo y saque del campo a cualquier jugador que no funcione en el partido y que los jugadores sean eficaces. Para eso también tienen que practicar jugadas de laboratorio, porque ese tipo de ejercicio táctico no se reflejó contra Curazao.

